Disney y la gota que colma el vaso.
---Disney ha estrenado una nueva película, aunque lo de “nueva” es un decir; es la segunda parte del clásico Bambi, de 1942. El título (muy original), es Bambi 2, y ahora nos van a contar algo que ocurre supuestamente dentro (en el tiempo) de la primera película. Bambi se hace mayor, le salen cuernos, y supera – o no – la muerte de su mamá. Es en este punto donde se produce uno de los standards que Disney repite una y otra vez en muchas de sus películas: la manía de “cargarse” a los padres de los protagonistas.
Algunos ya sufrimos viendo aparecer “puñaladas traperas” como Peter Pan 2, La Cenicienta 2 y otros ejemplos del “todo-por-la-pasta”, lema adquirido por la casa del pobre Mickey en los últimos 20 años. Mickey se hizo mayor y ya no interesa. Ahora Disney vende cualquier historia de cualquier Persona, Animal, o Cosa, narrada de cualquier manera y respaldada por una tecnología informática que elimina cualquier mérito artístico en todas sus películas. Disney vende cualquier aventura/desventura, y generalmente con cualquier predecible final feliz. Vale todo; una de Monstruos (Monstruos S.A.), una de pollos (Chicken Little), una de peces (Buscando a Nemo), una de electrodomésticos (La Tostadora Valiente), etc. Cuando era pequeño, yo admiraba la enorme curiosidad de Pluto, y me divertía con los líos de Goofy y la magia de Mickey. No digo que las actuales películas no sean buenas, algunas lo son. Toy Story fue una buena sorpresa para mí. El Rey León también, con una gran banda sonora y una gran historia, a pesar de las incongruencias y las escenas forzadas.
Pero, como decía, lo más sorprendente es la tendencia enormemente sospechosa de cargarse a los padres del protagonista: La madre de Nemo, muerta. El padre de Simba, arrollado por una manada de ñuses, muerto – y ascendido al cielo –. La madre de Bambi, asesinada a tiros. La Cenicienta, Blancanieves, Peter Pan... todos huérfanos. Anastasia, Bella, Mowgly... todos huérfanos. ¿Casualidad? El caso es que matan a los padres y traumatizan a los niños.
Otra característica que creo que supone un grave error es la tendencia a dibujar al malo de la película con unos rasgos demasiado obvios. Abundan líneas rectas y afiladas, ojos oscuros o de serpiente, ojeras negras, cejas agresivas, ropa oscura y la acostumbrada compañía de un bichejo (véase Aladdín, Anastasia o el Rey León, por ejemplo). La excusa de que “es para que los niños sepan quién es el malo” no es válida, pues como una muestra positiva, el malo de El libro de la Selva, SereKan, no tiene estos rasgos “de malo”, y cualquiera tiene claro que es el malo. Incluso Bagueera (la pantera negra) podría parecer “el malo”, pero donde se define su personalidad es en sus acciones. Yendo más lejos, esta tendencia de Disney miente a los niños, enseñándoles que las malas personas son feas y oscuras. Y viceversa, a los ojos de los niños.
Lo más indignante es, sin duda, la aparición como churros de segundas partes cuyo único objetivo es hinchar las arcas de los frescos directivos mientras Walt se entumece en su congelador.
Ejemplos:
---Aladdín (‘92), Aladdín 2: El Retorno de Jafar (‘94) y Aladdin 3: Príncipe de ladrones (‘96).
---La Bella y la Bestia (‘91) y La Bella y la Bestia 2: Una Navidad Encantada (‘97).
---El Rey León (‘94), El Rey León 2: El Tesoro de Simba (‘98) y El Rey León 3: Hakuna Matata (2004).
También tienen segundas (y/o terceras) partes Pocahontas, Toy Story, El Jorobado de Notre Dame, La Tostadora Valiente, Mulán, La Sirenita, 101 y 102 Dálmatas, La Dama y el Vagabundo... ETCÉTERA ETCÉTERA.
Puestos a hacer segundas partes, se me ocurren unos ejemplos... ¿qué tal serían...?:
Titanic 2: Reflotando el Insumergible.
Apocalipse Now... Again.
Casablanca 2: reencuentro en Villanueva de la Serena.
ET 2: Vacaciones en la Tierra.
Salvar al Soldado Ryan... otra vez.
Para terminar, lo que no soporto es la moda tan aplaudida por la gente (uff) de que sean actores famosos quienes doblen a los personajes de los dibujos animados (o no actores, lo importante es que sean famosos). En Buscando a Nemo estuve toda la película viendo a Anabel Alonso, y en El Espantatiburones no pude quitarme de la cabeza la imagen de “La Pija” y “el portero” de Aquí no hay quien viva. Los dobladores profesionales ya protestan por esto. Fueron insoportables los doblajes de El Resplandor, School of Rock, Garfield...
En 2004, Disney ha fabricado DIEZ películas. ¿No son demasiadas?
¿El Tesoro de Simba? ¡en qué estarán pensando! Y ¿qué es eso de La Cenicienta 2? ¿no será sacrilegio, delito o herejía...? ¿La Tostadora Valiente va a Marte? Sin comentarios. Y ahora Bambi 2... es la gota que colma el vaso.
Algunos ya sufrimos viendo aparecer “puñaladas traperas” como Peter Pan 2, La Cenicienta 2 y otros ejemplos del “todo-por-la-pasta”, lema adquirido por la casa del pobre Mickey en los últimos 20 años. Mickey se hizo mayor y ya no interesa. Ahora Disney vende cualquier historia de cualquier Persona, Animal, o Cosa, narrada de cualquier manera y respaldada por una tecnología informática que elimina cualquier mérito artístico en todas sus películas. Disney vende cualquier aventura/desventura, y generalmente con cualquier predecible final feliz. Vale todo; una de Monstruos (Monstruos S.A.), una de pollos (Chicken Little), una de peces (Buscando a Nemo), una de electrodomésticos (La Tostadora Valiente), etc. Cuando era pequeño, yo admiraba la enorme curiosidad de Pluto, y me divertía con los líos de Goofy y la magia de Mickey. No digo que las actuales películas no sean buenas, algunas lo son. Toy Story fue una buena sorpresa para mí. El Rey León también, con una gran banda sonora y una gran historia, a pesar de las incongruencias y las escenas forzadas.
Pero, como decía, lo más sorprendente es la tendencia enormemente sospechosa de cargarse a los padres del protagonista: La madre de Nemo, muerta. El padre de Simba, arrollado por una manada de ñuses, muerto – y ascendido al cielo –. La madre de Bambi, asesinada a tiros. La Cenicienta, Blancanieves, Peter Pan... todos huérfanos. Anastasia, Bella, Mowgly... todos huérfanos. ¿Casualidad? El caso es que matan a los padres y traumatizan a los niños.
Otra característica que creo que supone un grave error es la tendencia a dibujar al malo de la película con unos rasgos demasiado obvios. Abundan líneas rectas y afiladas, ojos oscuros o de serpiente, ojeras negras, cejas agresivas, ropa oscura y la acostumbrada compañía de un bichejo (véase Aladdín, Anastasia o el Rey León, por ejemplo). La excusa de que “es para que los niños sepan quién es el malo” no es válida, pues como una muestra positiva, el malo de El libro de la Selva, SereKan, no tiene estos rasgos “de malo”, y cualquiera tiene claro que es el malo. Incluso Bagueera (la pantera negra) podría parecer “el malo”, pero donde se define su personalidad es en sus acciones. Yendo más lejos, esta tendencia de Disney miente a los niños, enseñándoles que las malas personas son feas y oscuras. Y viceversa, a los ojos de los niños.
Lo más indignante es, sin duda, la aparición como churros de segundas partes cuyo único objetivo es hinchar las arcas de los frescos directivos mientras Walt se entumece en su congelador.
Ejemplos:
---Aladdín (‘92), Aladdín 2: El Retorno de Jafar (‘94) y Aladdin 3: Príncipe de ladrones (‘96).
---La Bella y la Bestia (‘91) y La Bella y la Bestia 2: Una Navidad Encantada (‘97).
---El Rey León (‘94), El Rey León 2: El Tesoro de Simba (‘98) y El Rey León 3: Hakuna Matata (2004).
También tienen segundas (y/o terceras) partes Pocahontas, Toy Story, El Jorobado de Notre Dame, La Tostadora Valiente, Mulán, La Sirenita, 101 y 102 Dálmatas, La Dama y el Vagabundo... ETCÉTERA ETCÉTERA.
Puestos a hacer segundas partes, se me ocurren unos ejemplos... ¿qué tal serían...?:
Titanic 2: Reflotando el Insumergible.
Apocalipse Now... Again.
Casablanca 2: reencuentro en Villanueva de la Serena.
ET 2: Vacaciones en la Tierra.
Salvar al Soldado Ryan... otra vez.
Para terminar, lo que no soporto es la moda tan aplaudida por la gente (uff) de que sean actores famosos quienes doblen a los personajes de los dibujos animados (o no actores, lo importante es que sean famosos). En Buscando a Nemo estuve toda la película viendo a Anabel Alonso, y en El Espantatiburones no pude quitarme de la cabeza la imagen de “La Pija” y “el portero” de Aquí no hay quien viva. Los dobladores profesionales ya protestan por esto. Fueron insoportables los doblajes de El Resplandor, School of Rock, Garfield...
En 2004, Disney ha fabricado DIEZ películas. ¿No son demasiadas?
¿El Tesoro de Simba? ¡en qué estarán pensando! Y ¿qué es eso de La Cenicienta 2? ¿no será sacrilegio, delito o herejía...? ¿La Tostadora Valiente va a Marte? Sin comentarios. Y ahora Bambi 2... es la gota que colma el vaso.
Comentario:
Me gustó mucho este articulo. Jjaja, si apuesto q alguno de los accionistas de Disney tiene un cmplejo parricida, o sino no se lo explica uno.
Gracias por comentar en mi blog
Gracias por comentar en mi blog





