Hoy, una frase
Vivir es construir recuerdos futuros.
Ay, ay, ay
Desde mi anonimato he decidido contaros algo personal, muy personal. Lo he comentado otras veces: vivo en pareja y estoy muy bien con él (esto lo añado ahora, no lo había dicho antes). Pero hay un compañero de trabajo que me atrae. Y creo que yo a él también. Al menos hablamos mucho y compartimos puntos de vista sobre el mundo, opiniones, intereses… Estamos muy a gusto juntos, hablando. Hasta aquí todo bien porque cuando acaba el trabajo cada uno se va para su casa y ya está. Pero ahora resulta que nos tenemos que ir juntos, por trabajo, un par de días a Madrid. Con noche de hotel incluida. Me da miedo. Porque yo siento una relativa atracción (criatura eterna opina que se puede ser solo amigos pero yo no lo tengo tan claro) y porque hace mucho tiempo que estoy con mi pareja y a veces siento que me apetece un poco de aire fresco. Pero por otro lado, sé que es complicarme la vida, tanto la personal como la laboral. Tengo muchas dudas y temo la noche en Madrid porque no sé qué puede pasar. A lo mejor no pasa nada y me estoy comiendo la cabeza sin motivo. Pero tengo una impresión, un sexto sentido que me dice que si yo quiero, puedo.
En tres semanas vamos para allá...
En tres semanas vamos para allá...
Viajecillo
He estado de vacaciones en Londres unos días. La ciudad me ha gustado mucho, es muy cosmopolita: blancos, negros, hindús, chinos… todos ahí juntitos y sin que pase nada. Con un barrio, Chinatown, donde hay establecimientos chinos, periódicos chinos, calles con el nombre en chino y, por supuesto, hay chinos (y chinas, claro). Los restaurantes son italianos, chinos, hindús, coreano, tailandeses (¿y restaurantes ingleses? Me preguntó mi madre y me pareció lógico e inocente a la vez). ¡Viva la globalización!
En el viaje he tenido que lidiar con mi hermana y mi pareja. Cuando se está en medio y por mucho que lo intentes, qué difícil es contentar a todos. Y que frustrante cuando quieres hacerlo todo lo mejor posible, contentar a todos y resulta que siempre hay alguien que se siente mal. Qué complicadas somos las personas (aunque ese es otro tema…).
Ahora ya estoy en mi rutina de nuevo. Welcome to the real world.
En el viaje he tenido que lidiar con mi hermana y mi pareja. Cuando se está en medio y por mucho que lo intentes, qué difícil es contentar a todos. Y que frustrante cuando quieres hacerlo todo lo mejor posible, contentar a todos y resulta que siempre hay alguien que se siente mal. Qué complicadas somos las personas (aunque ese es otro tema…).
Ahora ya estoy en mi rutina de nuevo. Welcome to the real world.
El chico del metro o Un nuevo nombre para mi blog
Voy a cambiar el nombre de mi blog. Creo que lo voy a llamar: Historias del metro o Vaya gente hay por el mundo. Ayer por la tarde, después de todo un día de duro curro me siento en el andén del tren (cercanías, o sea casi como el metro) para esperar a que llegue. Al poco, oigo una voz a mi lado que dice:
¿Hace mucho que espera, señorita?
Me giro y me encuentro con un chico de unos 24 años con pelo largo, aspecto modernito y llevando una bici. Vaya, me sorprende que 1. me trate de usted y 2. me llame señorita. Bueno, mejor eso que que te llamen señora (que no soy mucho más mayor, caramba!). En cualquier caso, el chaval parece educado. Es un punto.
Pero él chico sigue hablando y no sé como me explica que lleva tres horas perdidas esperando el tren. Y que mañana o sea hoy no piensa cogerlo. Me dice “Y una polla cojo yo el tren”. ¡Coño! ¿¿Cómo hemos pasado del señorita a la polla?? Y el tema va derivando hasta que me acaba diciendo que como el pille a un conductor de la renfe, lo ahorca por hijo de puta. Yo, conciliadora, le comento que pobre hombre, que no tiene la culpa de su mal día, que no sabe ni quien es ni a donde va como para que lo vaya ahorcando, así sin más. Y me suelta que si cuando yo estoy cabreada en el trabajo porque cobro poco, cuando los conductores de renfe cobran mucho, (según él, debe tener fuentes fidedignas que yo no tengo y por lo tanto no opino sobre el tema) ,si decido no trabajar y joder a los demás. El problema, pienso yo, es que si yo hago huelga no afecta a mucha gente. “Que se jodan los hijos de puta y ahorcarlos por las veces que sí tienen la culpa de los malos días”.
Llegó el tren y yo entré en otro vagón, sinceramente, porque no me apetecía seguir con la conversación.
No se qué me impactó más si lo surrealista de la escena o las opiniones del susodicho.
¿Hace mucho que espera, señorita?
Me giro y me encuentro con un chico de unos 24 años con pelo largo, aspecto modernito y llevando una bici. Vaya, me sorprende que 1. me trate de usted y 2. me llame señorita. Bueno, mejor eso que que te llamen señora (que no soy mucho más mayor, caramba!). En cualquier caso, el chaval parece educado. Es un punto.
Pero él chico sigue hablando y no sé como me explica que lleva tres horas perdidas esperando el tren. Y que mañana o sea hoy no piensa cogerlo. Me dice “Y una polla cojo yo el tren”. ¡Coño! ¿¿Cómo hemos pasado del señorita a la polla?? Y el tema va derivando hasta que me acaba diciendo que como el pille a un conductor de la renfe, lo ahorca por hijo de puta. Yo, conciliadora, le comento que pobre hombre, que no tiene la culpa de su mal día, que no sabe ni quien es ni a donde va como para que lo vaya ahorcando, así sin más. Y me suelta que si cuando yo estoy cabreada en el trabajo porque cobro poco, cuando los conductores de renfe cobran mucho, (según él, debe tener fuentes fidedignas que yo no tengo y por lo tanto no opino sobre el tema) ,si decido no trabajar y joder a los demás. El problema, pienso yo, es que si yo hago huelga no afecta a mucha gente. “Que se jodan los hijos de puta y ahorcarlos por las veces que sí tienen la culpa de los malos días”.
Llegó el tren y yo entré en otro vagón, sinceramente, porque no me apetecía seguir con la conversación.
No se qué me impactó más si lo surrealista de la escena o las opiniones del susodicho.
La chica del metro
Hoy he visto una chica en el metro que iba hablando sola. No hablaba exactamente ya que no se le oía la voz, creo que estaba pensando y reproduciendo un discurso o ensayando una conversación para ella misma. Era curioso verla. Ha estado las dos paradas de metro y por la calle gesticulando claramente. ¿Qué debía pasar por su mente para estar tan aislada del mundo? Esto me lleva a pensar en la cantidad de gente con la que nos cruzamos y de la que no sabemos absolutamente nada de su vida. Es la soledad de la gran ciudad.
A mi lo que me pasa es que me gusta cantar (lo hago fatal, que conste, y solo me castigo a mi misma) y por la calle, a veces, me descubro a mi misma canturreando en voz bajita, muy bajita. Y me hace gracia cuando constato que algunas personas pasan por mi lado y me miran raro, como si no estuviera bien de la cabeza. Y lo digo bien alto: ¡estoy perfectamente! O quizás no… Pero en cualquier caso ir canturreando por la calle no debería significar nada, al contrario, la música es alegría.
Pero hoy me he sorprendido a mi misma mirando raro a la chica del metro.
A mi lo que me pasa es que me gusta cantar (lo hago fatal, que conste, y solo me castigo a mi misma) y por la calle, a veces, me descubro a mi misma canturreando en voz bajita, muy bajita. Y me hace gracia cuando constato que algunas personas pasan por mi lado y me miran raro, como si no estuviera bien de la cabeza. Y lo digo bien alto: ¡estoy perfectamente! O quizás no… Pero en cualquier caso ir canturreando por la calle no debería significar nada, al contrario, la música es alegría.
Pero hoy me he sorprendido a mi misma mirando raro a la chica del metro.





