Lluvia fina y olor de eucaliptos
Hoy he visto el mar, pero, sobre todo, lo he olido. Un viaje fugaz, de ésos que en las ciudades abundan tanto: tardas más tiempo en llegar del que luego pasas en el lugar en cuestión.
Las entrevistas de trabajo son como la fe: mueven montañas. Ya que no tengo mucha fe, a ver si tengo muchas entrevistas de trabajo.
(Se agradecería que de paso fueran un poco más fructíferas que la de hoy, pero ya no seguiré pidiendo... dejaré algo para mañana).
Caminar por las calles nubladas y extrañamente cálidas de La Coruña tiene algo mágico. Es una ciudad alegre y viva. Un viento de mar te trae agua como agujas finas y frescas, y el olor de la sal.
El olor del mar llega a sitios de mi alma donde ningún otro olor llega. Aspiras y sonríes. Como si ninguna otra cosa en este mundo fuese necesaria.
Supongo que si viviera en un lugar con mar este efecto se desvanecería pronto. Por eso me gusta ser de tierra adentro y de vez en cuando ir al mar, asomarme, y sentir ese asombro antiguo intacto.
Las olas rompían en la playa de Orzán, plenas y ruidosas. La arena húmeda de lluvia y desierta.
A la vuelta, llovía sobre los eucaliptos, y ése es el olor de la costa gallega, el olor de las vacaciones de mi infancia, los cámpings con mi padre y con mi hermana. Aspiro y tengo doce años otra vez.
No nos damos cuenta mientras pasa (será porque no suenan los violines). Pero somos felices muy a menudo. Y lo dejamos escapar.
Suena mientras escribo: Hombre de porcelana, Ana Belén.
Las entrevistas de trabajo son como la fe: mueven montañas. Ya que no tengo mucha fe, a ver si tengo muchas entrevistas de trabajo.
(Se agradecería que de paso fueran un poco más fructíferas que la de hoy, pero ya no seguiré pidiendo... dejaré algo para mañana).
Caminar por las calles nubladas y extrañamente cálidas de La Coruña tiene algo mágico. Es una ciudad alegre y viva. Un viento de mar te trae agua como agujas finas y frescas, y el olor de la sal.
El olor del mar llega a sitios de mi alma donde ningún otro olor llega. Aspiras y sonríes. Como si ninguna otra cosa en este mundo fuese necesaria.
Supongo que si viviera en un lugar con mar este efecto se desvanecería pronto. Por eso me gusta ser de tierra adentro y de vez en cuando ir al mar, asomarme, y sentir ese asombro antiguo intacto.
Las olas rompían en la playa de Orzán, plenas y ruidosas. La arena húmeda de lluvia y desierta.
A la vuelta, llovía sobre los eucaliptos, y ése es el olor de la costa gallega, el olor de las vacaciones de mi infancia, los cámpings con mi padre y con mi hermana. Aspiro y tengo doce años otra vez.
No nos damos cuenta mientras pasa (será porque no suenan los violines). Pero somos felices muy a menudo. Y lo dejamos escapar.
Suena mientras escribo: Hombre de porcelana, Ana Belén.
Sola la vida humana corre a su fin ligera más que el viento

Antonio Muñoz Molina en su última y magnífica novela, Ventanas de Manhattan , rescata del olvido para nosotros esta frase de Cervantes.
La sencillez esconde una profundidad de abismo. Habla de soledad, de fugacidad y de transitoriedad.
Habla con clarividencia de lo poco que somos y lo poco que tenemos. Poco tiempo y poco donde rascar.
En un momento en que me paro y observo el mundo que me he construido, o el mundo que me ha construido a mí, el camino que me ha traído hasta aquí, los pasos que he dado y los que he dejado de dar, soy consciente de muchas cosas, y también soy consciente de que todo es nada. Como dice Sabina en la Canción de las noches perdidas, "todo sabe a casi nada".
Hay que tener claro eso aunque no tengas claro nada más: sola la vida humana corre a su fin ligera más que el viento.
Y supongo que no olvidar que, pese a eso, nosotros mismos somos todo lo que tenemos. Como hoy estoy plagiaria, recordaré a Tracy Chapman diciendo All that you have is your soul. Así que sí, todo sabe a casi nada, pero el ser humano es la medida de todas las cosas.
Conjugar paradojas es uno de mis entretenimientos favoritos. Así me va. Todo el día peleando con contradicciones para avanzar (ligera más que el viento) hacia no se sabe dónde. Ni por qué.
Suena mientras escribo In my secret life, Leonard Cohen.
La soledad
Por no llenar esto de tópicos no haré un panegírico.
Tópicos sobre la compañía que hace o sobre la sensación de que es la amiga más fiel.
Digo que no se está tan mal y no sé si es una zorra que no puede alcanzar las uvas quien habla por mí.
Es una opción deliberada. Una decisión consciente. Un deseo vivo y hecho realidad.
Pero a veces pesa. A veces.
Luego me enderezo. Es un gesto de Escarlata O'Hara. Vas abatida y de repente enderezas los hombros. Te recompones. Hay que andar por la vida con la barbilla paralela al suelo, con los hombros paralelos al suelo. Y sonreír.
Es demasiado poco tiempo como para desperdiciarlo en pensar lo que podía ser en lugar de lo que es.
Filosofía de todo a cien.
Suena mientras escribo Saving all my love for you Keiko Lee
Tópicos sobre la compañía que hace o sobre la sensación de que es la amiga más fiel.
Digo que no se está tan mal y no sé si es una zorra que no puede alcanzar las uvas quien habla por mí.
Es una opción deliberada. Una decisión consciente. Un deseo vivo y hecho realidad.
Pero a veces pesa. A veces.
Luego me enderezo. Es un gesto de Escarlata O'Hara. Vas abatida y de repente enderezas los hombros. Te recompones. Hay que andar por la vida con la barbilla paralela al suelo, con los hombros paralelos al suelo. Y sonreír.
Es demasiado poco tiempo como para desperdiciarlo en pensar lo que podía ser en lugar de lo que es.
Filosofía de todo a cien.
Suena mientras escribo Saving all my love for you Keiko Lee
De cabeza al mar
Estos días tengo una visión recurrente. Me imagino navegando en un yate, sola, en medio del océano.
Todo es mar, no hay más que mar por todas partes. Mire donde mire, cielo azul, mar azul, un enorme círculo azul a mi alrededor.
Como en el anuncio de la leche, me tiro de cabeza.
Por supuesto, en la vida real me aterroriza tirarme al agua de cabeza. Sé hacerlo, pero no lo hago nunca.
Da igual. Yo me veo así.
Abrir este invento es para mí como tirarme de cabeza. Menos mal que no hay muchos testigos.
Todo es mar, no hay más que mar por todas partes. Mire donde mire, cielo azul, mar azul, un enorme círculo azul a mi alrededor.
Como en el anuncio de la leche, me tiro de cabeza.
Por supuesto, en la vida real me aterroriza tirarme al agua de cabeza. Sé hacerlo, pero no lo hago nunca.
Da igual. Yo me veo así.
Abrir este invento es para mí como tirarme de cabeza. Menos mal que no hay muchos testigos.





