Pues ya está
El proceso empezó hace meses. Los pasos han sido pocos, meditados, tropezados, desandados, osados y acojonados. Aunque parecía que no los daba, los daba. De modo que he llegado donde estoy ahora, que es un lugar completamente diferente del lugar inicial. Lo normal en los viajes, se supone. Lo normal en general.
Y ahora me enfrento a un gran cambio, como en el anuncio del coche: "¿Qué es lo próximo que quieres hacer en la vida? Cambiar de vida". Ayer lo vi y me sentí identificada. En eso consiste la publicidad, supongo. Lo siguiente que haré será comprarme un Volvo.
Ehem... volviendo a la tierra, lo que estaba intentando decir es que se aproxima un cambio de vida, pero el asunto no es exactamente así. La vida lleva tanto tiempo cambiándome que hace tiempo que no sé lo que es la rutina. Maravilla, procedan a agonizar de envidia. ¿Alguien le tiene a la rutina el cariño que merece? Piensen en ello.
El caso es que, el caso es que, el caso es que... Érase una vez (once upon a time, siempre me ha gustado la expresión inglesa del legendario principio de los cuentos, promesa de mil vidas, de mil situaciones que no te será dado vivir)…
Como siempre, tengo miedo. Como siempre, tengo la duda de acertar o equivocarme. Decía Kundera que el que desea marcharse del lugar en el que vive no es una persona feliz. Yo lo deseo a medias, de modo que soy una persona medianamente feliz. O tal vez es que pienso que podría ser igual de feliz en cualquier otro sitio. Si tengo que ser sincera, debo reconocer que me fastidia dejar mi vida atrás, dejar el río, la casa en la que vivo, la cercanía de mis seres queridos, mi ordenador, mi sofá, la soledad de mis cuatro paredes.
Pero.
Sé que irme será positivo en muchos aspectos. Es bueno trabajar en algo, sentirse útil aunque no se gane mucho dinero, es bueno cambiar de horizonte de vez en cuando, es bueno tirar por cualquier camino aunque no estés muy seguro de que sea el acertado. No se puede uno quedar a vivir en la encrucijada. Es bueno sentir que tienes el dominio de tu vida en tus manos, saber que la decisión es tuya, y por lo tanto la responsabilidad también.
En realidad no sé nada. Todo delante es un mar de incógnitas.
Tengo miedo, carajo.
Suena mientras escribo: Long time coming, Bruce Springsteen.





