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Carballo Torto
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He cambiado la pinta del blog. Llevaba un tiempo dándole vueltas a la posibilidad de irme a otro sitio, por un cierto simbolismo. Últimamente me siento distinta, la vida me ha cambiado, yo no estoy como estaba, casi hasta podría decir que, en muchos aspectos, no soy quien era.

Pero al final he decidido que no. Ha sido porque he ido a visitar un blog que me gustaba mucho y he visto que no quedaba nada allí. Y he supuesto que el autor ha abierto otro y no ha dejado una nota en la puerta. Y bueno, lo he echado de menos y acto seguido he pensado que no voy a hacer lo mismo. Sé que no tengo muchos lectores (lo que en realidad es un motivo más para no irme a ningún otro sitio), pero si alguno entra de vez en cuando, que me encuentre. Lo demás es tontería.

Así que me conformo con cambiarle los colorines y esas cosas. Lo he puesto más sobrio. Es una plantilla genérica de éstas de regalo de ya.com, no estoy yo para excesos creativos. Tampoco me parece lo más importante en un blog, aunque reconozco que hay algunos que da gusto verlos. Leerlos ya es otra cosa, heh.

Lo de la foto ya es otro cantar. A ver si encuentro algo. Ayer lo hablaba con una pandilla de tíos, muy majos ellos... y esto creo que lo explicará. Se comentaba en el grupo que si yo tengo muchos zapatos. Vale, es cierto. Tengo muchos zapatos. Y ellos decían que tienen unos para invierno y otros para verano. Y no sé. Yo me aburro de llevar una semana seguida los mismos zapatos, o el mismo bolso, o el mismo chaquetón.

Se entenderá que me aburra de llevar un par de años con el mismo diseño de plantilla de blog. Con la misma foto. Con el mismo aire mustio.

Es que he cambiado. No me siento la misma. Cambios grandes, cambios pequeños.

Hay que cambiar esa foto, ¿no?

Suena mientras escribo: What's wrong with this picture, Van Morrison.

 
bis

También es cierto, si hay que ser fieles a la verdad, al menos a la mía, que no conozco mucha gente, ni normal ni anormal, que sea feliz.

Se supone que lo que más se parece a la felicidad es la fidelidad a uno mismo.

(Y tal.)

De hecho, pensándolo bien, no conozco gente normal.

A lo sumo, gente convencional. Al fin y al cabo, la convencionalidad es una convención (ehem) a la que uno se pliega si quiere. O si puede.

El problema no es no dormir. El problema es no dormir y perder el tiempo mientras tanto (que, en puridad, es lo que no hacía Picasso).

En fin.

Debería ponerme a escribir. Eso es lo que debería hacer.

Suena mientras escribo: Human touch, Bruce Springsteen.

 
Un poco de insomnio de mentira

No tengo sueño. Otra vez en la vieja dinámica de acostarse tarde y levantarse tarde que por tan malos caminos me ha llevado siempre. Es más que nada una mala costumbre, mala y vieja (como las brujas de los cuentos antiguos), no hay que buscar motivos ocultos, nada. El asunto es sencillo: en cuanto no tengo nada que hacer (y buscarme cosas que hacer cuando no las tengo nunca ha sido, y a estas alturas ya nunca será, mi especialidad) me da por levantarme tarde. Y cuando llevo dos semanas durmiendo nueve horas, ya no tengo sueño a las doce. Al cabo de un par de días, ya no tengo sueño a la una. Al cabo de otro par, no lo tengo a las dos. A cambio, lo tengo a las diez, a las once y a las doce de la mañana. "Qué suerte", dirán algunos. "Aprovecha", dicen otros. Y sí, es una suerte y aprovecho. Pero las cosas no son así. Hay algo de malo en esta dinámica, algo, digamos, de perverso. Empiezo así y acabo mal, para resumir.

Esta noche, hace un rato, cuando me fui a la cama y me quedé con los ojos abiertos mirando el techo, me puse como condición ineludible para levantarme y encender el ordenador que mañana me levantaré temprano. La verdad es que no sé por qué.

Creo que es porque siempre deseo ser normal. La gente normal se levanta temprano y vive de día. Duerme de noche, al acabar Buenafuente o así. Y bueno, yo he visto que mi anormalidad no me hace feliz. Y quiero ser normal para poder ser feliz, que es lo que más deseo en esta vida. Pero claro. ¿Cómo voy a ser feliz yendo en contra de mi naturaleza? ¿Cómo voy a ser feliz si mi naturaleza es nocturna y tendente a la infelicidad? En suma, ¿cómo se puede ser normal si no lo eres?

Por otra parte, escribo de noche. No escribo nada últimamente, pero cuando lo hago (cuando lo hago bien... sé que es mucho decir, pero para esto sirven las palabras, para hacer distinciones entre categorías entre otras cosas, no sé si me explico) es de noche.

Conclusión. Mañana dicen que va a llover. Casi seguro que es verdad. Ergo, mañana no me perderé el sol de la mañana. En su caso, me perderé la lluvia de la mañana y poco más. Tal vez no sea tan malo acostarse tarde. Picasso lo hacía.

No. Picasso no dormía, así en genérico. Y además, tú no eres Picasso.

Ya.

Bueno.

Suena mientras escribo: Dancing in the dark, Bruce Springsteen.