Uno más
Un nuevo trabajo el martes.
Empiezo como siempre: con la ilusión de un proyecto por venir y con la cautela del que se ha decepcionado muchas veces.
Qué pena haber perdido la alegría exenta de miedo de las primeras veces.
En fin. Deséenme suerte (sé que lo harán, pueden hacerlo en silencio).
Sea lo que sea el invento ése de la suerte.
Gracias
Qué pandilla más fiel, carajo. Reconforta darte cuenta del respaldo, saber que lo tendrías si lo necesitaras.
Os lo agradezco mucho. Os quiero mucho.
Qué alegrón, carajo.
Nubes
Día de bla bla. Lo que ya no seré, lo que ya no viviré, lo que he perdido, oportunidades, amigos, cosas. La del pirata cojo, más o menos.
Nubes en en cielo, como si tuviera ganas de llover.
Y yo, bueno, como si tuviera ganas de llorar.
Motivos, ninguno, claro.
Por otra parte, también tengo ganas de reir.
Lo que pasa en realidad es que ayer me acosté a las cuatro de la mañana, no muy serena, y esta mañana he tenido que levantarme a trabajar.
Lo cual, como todo el mundo sabe, es malísimo para la melancolía.
Que alguien me escriba, anda. Que tengo ganas de saber que alguien se acuerda de mí.
Hagan sus apuestas. ¿Quién es alguien?
Heh.





