Ella siempre fue provocativa (Premio relato erótico Radio Nacional de España)
Ella siempre fue provocativa. Disfrutaba con el juego de la provocación. Eso le hacia feliz y le excitaba. Se sentía bien.
Al fin y al cabo regalaba placeres.
También le gustaba la ropa interior blanca. Minúsculas bragas blancas cubrían siempre su pubis.
Lisas, de encajes, de seda o algodón, transparentes o tupidas y a veces con lindas florecillas como mariposas.
Era un derroche de insinuación.
Cada mañana, al vestirse, bajo las faldas, cortas muy cortas, elegía cuidadosamente el motivo de tentación.
" Hoy de sedas, porque veré a ..." "Hoy de encajes para variar..." " Hoy estas caladas tan..."
Así día tras día, mañana tras mañana.
Camino de la oficina se regodeaba en sus voluptuosos pensamientos, en sus pícaras intenciones.
Y allí todos la disfrutaban. El conserje nervioso según subía las escaleras y divisaba en el horizonte las inmaculadas braguitas. El nuevo compañero, que llegó hace solo unas semanas y aun no salía de su dicha, nunca fue tan feliz al trabajo. Y don José el gerente, al que le gustaba dictar personalmente las cartas, mientras ella tomaba nota con las piernas entreabiertas. Era una excitación permanente.
Todos gozaban de sus encajes, de sus flores y sus sedas...
Una mañana, en el ritual de su elección, una diabólica idea le surcó su mente.
¿Y si aquel día no llevaba bragas? ¿ Y si aquel ida, todos pudiesen contemplar a pleno placer, su enmarañada selva negra?...
El culmen de la tentación. Paladeó sus pensamientos.
Por el camino, ya sin bragas, se sintió la portadora de la esencia del gozo.
Al llegar, como siempre cruzó sus piernas... y fue el hombre de los cafés, el camarero de la cafetería de enfrente, el primero en sentir tamaña provocación, luego el compañero de unas semanas tan solo..., el conserje... y mas tarde por fin don José con su carta.
Pensó en una explosión en una tormenta de sensaciones eróticas...
Mientras ellos perdían la mirada e intentaban descubrir el aporte de la nueva situación. De algo tan novedoso. Miraban pronfundamente, bañando sus ojos en la negrura de un pozo sin fondo.
Pero ya nada era igual. Ya no podían descubrir si de seda o algodón, si calada o lisa. Ni siquiera como serían las florecillas con pinta de mariposas. Ya nada era igual...
Claro, hoy eran negras.
Al fin y al cabo regalaba placeres.
También le gustaba la ropa interior blanca. Minúsculas bragas blancas cubrían siempre su pubis.
Lisas, de encajes, de seda o algodón, transparentes o tupidas y a veces con lindas florecillas como mariposas.
Era un derroche de insinuación.
Cada mañana, al vestirse, bajo las faldas, cortas muy cortas, elegía cuidadosamente el motivo de tentación.
" Hoy de sedas, porque veré a ..." "Hoy de encajes para variar..." " Hoy estas caladas tan..."
Así día tras día, mañana tras mañana.
Camino de la oficina se regodeaba en sus voluptuosos pensamientos, en sus pícaras intenciones.
Y allí todos la disfrutaban. El conserje nervioso según subía las escaleras y divisaba en el horizonte las inmaculadas braguitas. El nuevo compañero, que llegó hace solo unas semanas y aun no salía de su dicha, nunca fue tan feliz al trabajo. Y don José el gerente, al que le gustaba dictar personalmente las cartas, mientras ella tomaba nota con las piernas entreabiertas. Era una excitación permanente.
Todos gozaban de sus encajes, de sus flores y sus sedas...
Una mañana, en el ritual de su elección, una diabólica idea le surcó su mente.
¿Y si aquel día no llevaba bragas? ¿ Y si aquel ida, todos pudiesen contemplar a pleno placer, su enmarañada selva negra?...
El culmen de la tentación. Paladeó sus pensamientos.
Por el camino, ya sin bragas, se sintió la portadora de la esencia del gozo.
Al llegar, como siempre cruzó sus piernas... y fue el hombre de los cafés, el camarero de la cafetería de enfrente, el primero en sentir tamaña provocación, luego el compañero de unas semanas tan solo..., el conserje... y mas tarde por fin don José con su carta.
Pensó en una explosión en una tormenta de sensaciones eróticas...
Mientras ellos perdían la mirada e intentaban descubrir el aporte de la nueva situación. De algo tan novedoso. Miraban pronfundamente, bañando sus ojos en la negrura de un pozo sin fondo.
Pero ya nada era igual. Ya no podían descubrir si de seda o algodón, si calada o lisa. Ni siquiera como serían las florecillas con pinta de mariposas. Ya nada era igual...
Claro, hoy eran negras.
Cuadros
Para la creacion de un cuadro parto de la realidad, para transformarla a un mundo imaganitivo de formas y colores...suelo partir de un boceto ya elaborado por medio de una tableta grafica
Autorretrato

Nuevo Gallo Azul

Silo Azul

Paseo nocturno por la calle larga de Jerez
Pasear una de mis preferencias...la calle larga...mi calle..a las puerta de casa...una noche..camara nueva...nuevas sensaciones...nuevas vistas...
Pierna

Mopi

Camponuevo...otro cuadro
Otro de mis cuadros...SEMANA SANTA 2004
.La pared estaba alli...lo dificil era que no hubiese nadie...LLENO DE AMARCORD Y LAGAAN
Hoy me llené, me inunde de bandas sonoras... de peliculas fantasticas...
AMARCORD...LAGAAN...AMARCORD...LAGAAN...AMARCORD...LAGAAN
AMARCORD...LAGAAN...AMARCORD...LAGAAN...AMARCORD...LAGAAN
Un viajito por Londres... los cuatro...una gozada... septiembre 2004... algunas fotos...




Navidad 2004...London...
otra de Oxford

sigue la navidad 2004
Harrods

Mis bichos... Remo y Felipa...mi perro y mi gata...falta mi gato Baco, un dia de estos pondré su foto... es aun muy chico...




Fotos y cuadros de tarde en tarde...
Pinto y fotografío como por entrega...no lo hago en continuidad.. a veces pasan meses, incluso años...pero mentalmente nunca dejo de hacerlo... pinto y fotografío a diario...
London en B y N

mas London en B y N

otra

Londres en B y N 1

Londres en B y N 2

Un poco de egocentrismo...
Yo ultimamente...
Yo mismo...

LOLA... fotos del rodaje en Jerez

LOLA... fotos del rodaje en Jerez

LOLA... fotos del rodaje en Jerez

LOLA... fotos del rodaje en Jerez

LOLA... fotos del rodaje en Jerez

UNA FANTASIA (Relato erótico)
Una duda me corroe, no sé bien quien fue el protagonista.
Por fin la abrió, no vaciló en desnudarse, me ofreció el contenido de la caja hasta entonces oculto y yo aun vestida no sabía cómo actuar.
Soy un poco tímida… al menos eso piensan mis conocidos. Me cuesta a veces presentarme tal cual soy. Pienso que con el tiempo iré mejorando en ese aspecto. Me doy cuenta por situaciones que me pasan.
Tengo fantasías… todos las tenemos, y yo no voy a ser distinta. Mi amigo en una conversación entre amigos tuvo acceso a ella, y eso me sembró de dudas, no sabía si era buena o mala tal información. Decidí no pensar en ello.
Un día me dio una sorpresa. Traía una cajita muy bien envuelta. El papel era discreto, nada hacía sospechar el contenido. Tomamos café y la caja permanecía cerrada, estaba ya un poco impaciente, curiosa, deseosa de conocer que ocultaba. Él le daba su parsimonia, su ritual y eso me hacia estar aun más nerviosa.
No podíamos abrirla en la cafetería me dijo, no era procedente, así que fuimos directamente a casa. El nunca había estado allí, nunca lo quise, pero ahora no había más remedio, había buscado la excusa ideal… para mí también lo era, tenía ganas que subiese. Nunca me atreví a pedírselo, además podía ser peligroso. Así que nunca estuvo antes allí.
Mientras subíamos en el ascensor no hablábamos. El se encontraba nervioso, sus manos acariciando la cajita lo delataba.
La entrada en el piso fue como traspasar una barrera hasta entonces infranqueable, todo podía pasar y yo aun no sabía si quería que pasase. Por sus gestos intuía que él era un poco adivino…sabía el futuro.
Por fin abrió la caja y lo que era una intuición, una sospecha ya era una realidad. Tampoco había que ser clarividente. Unas esposas, ya lo habíamos hablado.
Fue entonces cuando un escalofrío me recorrió el cuerpo. ¿Sería capaz? Esa era la duda.
Se desnudo, me ofreció el contenido de la caja hasta entonces oculto y yo aun vestida no sabía cómo actuar.
Su cuerpo me incitaba, me tentaba… mi cultura, mi educación jugaba en su contra.
Yo vestida y el desnudo era una situación erótica. Estuvimos así algún tiempo.
No tuve más remedio, no lo pensé, poco a poco me desnudé, el me observaba con el regalo entre sus manos.
¿Podría cumplir mi fantasía? Era inevitable
Ya desnuda, con el esplendor de mi cuerpo a su vista, me observó, escudriñó mi cuerpo palmo a palmo, estuvo así unos segundos, o unos minutos… cogió con delicadeza mis manos, mis muñecas, las acerco a la cama. Atada, estaba a sus deseos ya no era mi voluntad… ¿al fin y al cabo no era lo que yo siempre había soñado?
Cerré los ojos y fui suya. Eso me lleno de gozo… me sentí yo misma y de él…
Otro día, más tarde continuó… él, mi marido… el protagonista, la fantasía siempre fue suya…también tenía derecho…claro. Era un derecho adquirido ya de tiempo.
Una duda me corroe, no sé bien quien fue el protagonista. A lo mejor el placer.
Por fin la abrió, no vaciló en desnudarse, me ofreció el contenido de la caja hasta entonces oculto y yo aun vestida no sabía cómo actuar.
Soy un poco tímida… al menos eso piensan mis conocidos. Me cuesta a veces presentarme tal cual soy. Pienso que con el tiempo iré mejorando en ese aspecto. Me doy cuenta por situaciones que me pasan.
Tengo fantasías… todos las tenemos, y yo no voy a ser distinta. Mi amigo en una conversación entre amigos tuvo acceso a ella, y eso me sembró de dudas, no sabía si era buena o mala tal información. Decidí no pensar en ello.
Un día me dio una sorpresa. Traía una cajita muy bien envuelta. El papel era discreto, nada hacía sospechar el contenido. Tomamos café y la caja permanecía cerrada, estaba ya un poco impaciente, curiosa, deseosa de conocer que ocultaba. Él le daba su parsimonia, su ritual y eso me hacia estar aun más nerviosa.
No podíamos abrirla en la cafetería me dijo, no era procedente, así que fuimos directamente a casa. El nunca había estado allí, nunca lo quise, pero ahora no había más remedio, había buscado la excusa ideal… para mí también lo era, tenía ganas que subiese. Nunca me atreví a pedírselo, además podía ser peligroso. Así que nunca estuvo antes allí.
Mientras subíamos en el ascensor no hablábamos. El se encontraba nervioso, sus manos acariciando la cajita lo delataba.
La entrada en el piso fue como traspasar una barrera hasta entonces infranqueable, todo podía pasar y yo aun no sabía si quería que pasase. Por sus gestos intuía que él era un poco adivino…sabía el futuro.
Por fin abrió la caja y lo que era una intuición, una sospecha ya era una realidad. Tampoco había que ser clarividente. Unas esposas, ya lo habíamos hablado.
Fue entonces cuando un escalofrío me recorrió el cuerpo. ¿Sería capaz? Esa era la duda.
Se desnudo, me ofreció el contenido de la caja hasta entonces oculto y yo aun vestida no sabía cómo actuar.
Su cuerpo me incitaba, me tentaba… mi cultura, mi educación jugaba en su contra.
Yo vestida y el desnudo era una situación erótica. Estuvimos así algún tiempo.
No tuve más remedio, no lo pensé, poco a poco me desnudé, el me observaba con el regalo entre sus manos.
¿Podría cumplir mi fantasía? Era inevitable
Ya desnuda, con el esplendor de mi cuerpo a su vista, me observó, escudriñó mi cuerpo palmo a palmo, estuvo así unos segundos, o unos minutos… cogió con delicadeza mis manos, mis muñecas, las acerco a la cama. Atada, estaba a sus deseos ya no era mi voluntad… ¿al fin y al cabo no era lo que yo siempre había soñado?
Cerré los ojos y fui suya. Eso me lleno de gozo… me sentí yo misma y de él…
Otro día, más tarde continuó… él, mi marido… el protagonista, la fantasía siempre fue suya…también tenía derecho…claro. Era un derecho adquirido ya de tiempo.
Una duda me corroe, no sé bien quien fue el protagonista. A lo mejor el placer.