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Carmona Otero...cosas para enseñar y contar
mi dia a dia... diario de un exhibicionista
Acerca de
Sobre todo me gusta vivir...de gustos sencillos...amante del deporte y las artes...debilidad, la pintura la fotografia y el cine... me gusta pasear... y sentir sensaciones...Jerez...Sevilla...Londres... Charo mi mujer... Juan y Manuela, mis hijos... mis gentes...mi perro Remo y mis gatos Felipa y Baco...Real Madrid...Jerez Industrial...
Sindicación
 
UNA FANTASIA (Relato erótico)
Una duda me corroe, no sé bien quien fue el protagonista.
Por fin la abrió, no vaciló en desnudarse, me ofreció el contenido de la caja hasta entonces oculto y yo aun vestida no sabía cómo actuar.
Soy un poco tímida… al menos eso piensan mis conocidos. Me cuesta a veces presentarme tal cual soy. Pienso que con el tiempo iré mejorando en ese aspecto. Me doy cuenta por situaciones que me pasan.
Tengo fantasías… todos las tenemos, y yo no voy a ser distinta. Mi amigo en una conversación entre amigos tuvo acceso a ella, y eso me sembró de dudas, no sabía si era buena o mala tal información. Decidí no pensar en ello.
Un día me dio una sorpresa. Traía una cajita muy bien envuelta. El papel era discreto, nada hacía sospechar el contenido. Tomamos café y la caja permanecía cerrada, estaba ya un poco impaciente, curiosa, deseosa de conocer que ocultaba. Él le daba su parsimonia, su ritual y eso me hacia estar aun más nerviosa.
No podíamos abrirla en la cafetería me dijo, no era procedente, así que fuimos directamente a casa. El nunca había estado allí, nunca lo quise, pero ahora no había más remedio, había buscado la excusa ideal… para mí también lo era, tenía ganas que subiese. Nunca me atreví a pedírselo, además podía ser peligroso. Así que nunca estuvo antes allí.
Mientras subíamos en el ascensor no hablábamos. El se encontraba nervioso, sus manos acariciando la cajita lo delataba.
La entrada en el piso fue como traspasar una barrera hasta entonces infranqueable, todo podía pasar y yo aun no sabía si quería que pasase. Por sus gestos intuía que él era un poco adivino…sabía el futuro.
Por fin abrió la caja y lo que era una intuición, una sospecha ya era una realidad. Tampoco había que ser clarividente. Unas esposas, ya lo habíamos hablado.
Fue entonces cuando un escalofrío me recorrió el cuerpo. ¿Sería capaz? Esa era la duda.
Se desnudo, me ofreció el contenido de la caja hasta entonces oculto y yo aun vestida no sabía cómo actuar.
Su cuerpo me incitaba, me tentaba… mi cultura, mi educación jugaba en su contra.
Yo vestida y el desnudo era una situación erótica. Estuvimos así algún tiempo.
No tuve más remedio, no lo pensé, poco a poco me desnudé, el me observaba con el regalo entre sus manos.
¿Podría cumplir mi fantasía? Era inevitable
Ya desnuda, con el esplendor de mi cuerpo a su vista, me observó, escudriñó mi cuerpo palmo a palmo, estuvo así unos segundos, o unos minutos… cogió con delicadeza mis manos, mis muñecas, las acerco a la cama. Atada, estaba a sus deseos ya no era mi voluntad… ¿al fin y al cabo no era lo que yo siempre había soñado?
Cerré los ojos y fui suya. Eso me lleno de gozo… me sentí yo misma y de él…
Otro día, más tarde continuó… él, mi marido… el protagonista, la fantasía siempre fue suya…también tenía derecho…claro. Era un derecho adquirido ya de tiempo.
Una duda me corroe, no sé bien quien fue el protagonista. A lo mejor el placer.

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