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blog de una casada ciclotimica
Oh como vivir la vida con el ánimo subido en una noria.
Acerca de
María, una casada ciclotímica y lectora compulsiva. Si estás en la parte down de tu ciclo anímico sólo puedes hacer dos cosas: llorar o abrir un blog. Yo opté por lo segundo.
Sindicación
 
otra vez aquí
Traigo buenas noticias para todos los ciclotímicos y ciclotímicas que caigan en esta página: la ciclotimía es una enfermedad, la ciclotimia puede tratarse.

He leído las primeras entradas que publiqué en este blog. Entonces no sabía que la ciclotimía podía tratarse. A raíz de mi desliz pastillero, acabé en una psicóloga (con la que aún sigo) que me hizo ir a un psiquitra. el psiquiatra me puso en medicación para poder controlar la ciclotimia. Ahora, un año después estoy mucho mejor. Tengo mis días malos y también mis días buenos, pero no bajo a los infiernos ni subo a los cielos cada vez.


Al principio estuve con medicación vigilada por el psiquiatra, pero con la psicóloga trabajaba mis subidones y mis bajones. Ahora, he dejado la medicación (para disgusto del psiquiatra que me dijo que no era una ciclotímica auténtica -como si me importara a mí ser auténtica o falsificada-) y soy capaz de controlar estas cosas usando la cabeza.

Muchos besos a todos los que caigan en mi blog.
 
Otra vez aquí
Y esta vez espero ser más constante.
Desde el verano que escribí mi última entrada (jeje) hasta ahora han pasado un montón de cosas.

Tengo que deciros que a pesar de lo que dicen por ahí, el que avisa que se va a suicidar, puede que lo haga. A finales de agosto, después de una terrible discusión con mi marido, me tomé un montón de lexatines y me metí en la bañera con agua caliente. Mi marido se mosqueó porque no le contestaba, abrió la puerta y me llevó a urgencias donde me hicieron un lavado de estómago.

No me siento orgullosa de eso, pero es algo que ha pasado y que ha cambiado mi planteamiento del curso 2005/2006. Ahora estoy en tratamiento psicológico. Poco a poco voy saliendo del túnel o al menos lo intento pero no es fácil.

Ya os iré contando
 
poco a poco, subiendo
En esta noria que es la ciclotimia, un poco mareante a veces, un "no sé donde ando" la mayor parte del tiempo, creo que empiezo a subir poco a poco.
Los problemas siguen ahí pero parece que se van resolviendo o que yo poco a poco me voy "enfriando" con respecto a ellos o tal vez las dos cosas.
Tengo la impresión de que esto va a marcar un antes y un después en mi vida, tanto en la relación con mi marido como en la idea que tengo yo de mí misma.
En alguna parte he leído que hay tres yo´s: el que tú piensas que eres, el que los demás creen que eres y el que eres realmente.
Para mí siempre ha sido muy importante lo que los demás piensen de mí. No me importa que me tachéis de superficial. No es eso, estoy segura. Es la necesidad casi vital de sentirme aceptada por los demás.

Cuántas cosas no habré hecho para que los demás me integraran, para sentirme una más de "ellos", los otros, los que no son tú y parecen tan felices juntos.

Con los años las cosas cambian, pero te quedan resabios. Tengo presente que, muchas veces, intento ser útil a la gente más allá de lo razonable con la vana esperanza de que en algún momento me necesiten... Lo que ha sido causa y origen de no pocos disgustos o sinsabores.

En el fondo todo se reduce a una descomunal falta de autoestima. Autoestima, ¡vaya nombre más extraño! Ahora parece que está de moda pero durante años ha sido ignorado, empequeñecido por otras necesidades y sin embargo qué importante es para mantenerse sano mentalmente, para no volverse loco, para poder tener un "espacio" en el que vivir.

Creo que esto es demasiado serio para el comienzo de un fin de semana, así que, aquí lo dejo... de momento.


 
La vida es un asco pero mi marido me quiere
Parece mentira la importancia que puede llegar a tener algo tan diminuto como un beso o una sonrisa.

Esta mañana he ido a la ginecóloga. La regla se me ha adelantado 10 días y esto es algo que no me había pasado nunca. ¡Pero si yo sólo llego pronto a las citas con mis amigos! La ginecóloga me ha dicho que es normal, que con el calor a veces se producen transtornos en el ciclo y que, de todas formas, que me haga un test de embarazo.
Como sigo con mis hongos -y ya va para 5 meses- me ha dicho que me va a poner un tratamiento par infecciones crónicas basándose en los resultados de la citología.... Claro, eso si no estoy embarazada. No dejaría de ser irónico que después de 4 años intentándolo me hubiera quedado precisamente ahora, ahora que tengo una infección de hongos salvaje, casi canibal, porque embarazada no se puede seguir el tratamiento contra los hongos... al menos no el que la ginecóloga pensaba ponerme. Aunque según la ginecóloga, de todos modos, igual ni siquiera funciona el tratamiento ese así que ya puestos, prefiero estar embarazada.

El caso es que estaba sumida en la más profunda de las miserias con todos estos temas unidos al enfado de mi marido hasta que esta tarde me ha sonreido.... ¿Cuánto vale una sonrisa? Creo que todo tiene arreglo si él me sigue queriendo.
 
vacio en la cama
¿Cómo de grande puede hacerse una cama de 1.35?
Estos días lo estoy descubriendo.
Desde que hemos discutido este fin de semana, mi marido se queda viendo la tele hasta las tantas. Yo me meto en la cama y no paro de dar vueltas hasta que caigo rendida de puro agotamiento. Los 100 m sábanas.
Ayer, en un arranque de desesperación me fui a dormir al sofá, a su lado, mientras él veía la tele. Me quedé dormida tan pronto me tumbé y eso a pesar de que nunca he podido dormir con la tele puesta... me desperté a las 3 porque tenía un brazo dormido y se me estaba clavando el bastidor en la cadera. No sé cómo pude llegar a la cama, pero lo hice.
Esta mañana cuando ha sonado el despertador, me he levantado, me he duchado y cuando he vuelto a la habitación para vestirme, él se ha levantado y se ha ido a dormir al sofá.
Tengo ganas de que pase ya este compás de espera, que sea lo que tenga que ser, pero que sea pronto.