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Casado de noche y solo
Soy casado, pero por por la noche estoy solo... ¿qué hago? Pues imaginarlo...
Acerca de
Hola majet@s. Soy un casado de 37 tacos, sin hijos, que por la noche a veces navega y ha decidido crear su blogg. Lo que meobsesiona un poco es el sexo, por que lo practico poco con mi mujer, y no me queda más remedio que hacerlo solo... Me teneis tambien en arnand32es@yahoo.es
Sindicación
 
CERRADO POR VACACIONES
Voy a abandonar este blogg unos días por vacaciones.

A la vuelta veremos que hago: si sigo o lo dejo definitivamente. Últimamente hay poca parroquia, me imagino que por vuestras vacaciones, claro. Pero si no entra nadie, para qué seguir.

Por cierto, que prefieren: ¿Fotos eróticas o un poco más explícitas?

Estaré en la playa. Y a donde voy os juro que voy a estar toda la semana sin bañador.

Me encanta pasear y nadar desnudo. Ya os contaré.

Además, quien sabe si en uno de mis largos paseos me encuentro con una sirena...



Hasta la vuelta
 
Marta
No logro recordar que es lo que me llevó a salir de casa aquella tarde.

Era agosto, hacía calor, y yo estaba de rodríguez. Llegué de trabajar
sobre las 8, me duché, me cambié de ropa y me acerqué al bar de moda que hay en la esquina de la avenida. Mi objetivo era estar en un sitio fresco,y aquella era una apuesta segura.

La ciudad estaba desierta. Nadie por la calle. Casi nadie en el bar.

Yo no era parroquiano del local, aunque sí que había estado algunas veces. Cogí un taburete alto, me acerqué a la barra y agarré un periódico de una de las mesas.

Su "¿qué deseas?" fue hipnótico. Al levantar la vista y ver a la camarera no sabía que contestar: "a ti" o "una cerveza". Siempre fuí un poco tímido y pedí lo segundo.

Se llamaba Marta. Era alta, 1,74. Su piel muy morena. El pelo largo y
negro. Sus ofos negros sin fondo. Vestía un top ajustado, generoso a la hora de mostrar piercing por debajo y escote por arriba. Sus pechos, no muy grandes, pero juguetones, libres, debajo de la tela.

Su falda apenas cubría la mitad del muslo, y nos dejaba al resto de los mortales imaginar como sería el corto camino que quedaba hasta la entrepierna.

Seguramente estaba aburrida y emmpezamos a hablar. Ella era de fuera, estaba un par de semanas currando aquí, y sobre todo, salía de trabajar a las 11 y se dejaba acompañar a comer algo.

Salimos juntos del bar, fuimos a un par de tabernas que quedaban cerca y le invité a tomar una copa en casa.

No tomamos ninguna copa.

No llevábamos 15 segundos en casa cuando nuestras lenguas se lamían compulsivamente buscando la oportunidad de penetrar la boca del otro. Caímos abrazado de esta manera en el sofá, yo encima de ella, y permanecimos besándonos un buen rato.

Me levanté y me despojé de mi pantalón y mi camiseta, quedánndome con un boxer bajo el que se me adivinaba una erección ya completa.

Marta se enderezó y se quitó el top, dejándo expuestos sus golosos pechos. Con un rápido movimiento de cadera deslizó la minifalda hasta sus pies y quedó con un diminuto tanga negro que apenas cubría su sexo depilado.



Me encanta que esté depilado. Me abalancé sobre sus pezones. Los lamí repatidamente mientras nos despojábamos de nuestra ropa interior y busqué con mi boca el camino hacia mi festín húmedo. Deseaba como un loco explorar ese monte desnudo de vello, los labios casi infantiles y buscar entre ellos el sabor de lo prohibido, calmar mi sed de sexo y desatar mis deseos de lujuria.

Mi lengua empezó a recorrer el sabroso camino entre su clítoris y la entrada de su vagina. Quería probar cada centímetro. Jugué con la lengua en la entrada de su culo y ella se posicionó para facilitarme el trabajo en ese hueco.

Volví hacia su clítoris. Estaba deseoso, precioso, ansioso. La punta de mi lengua se encontró con esa pequeña masa erecta y la empezó a rodear lentamente. Luego la recorría suave pero rápidament, mientras Marta se retorcía y me pedía que no parase.

Me gustó ver como se enderezaba para ver mi lengua en su sexo moviéndose en un baile húmedo y placentero. Yo quería que se corriese así, y, siguiendo sus instrucciones, aumenté ligeramente la presión y con una mano pellizcaba suavemente sus pezones erectos.

Me encantó sentir su vibración cuando se aceleró su respiración, sus jadeos empezaron a transformarse en gemidos, y estos, en medio de un espasmo delicioso, se transformaron en unos grititos encantadores.

Marta se enderezó, me besó y recorrió con su lengua mis labios, deleitándose con el sabor que quedaba de su sexo en mis labios.

Me tumbó, me miró a los ojos, y me susurró "ahora me toca a mi disfrutar de tu polla".

Sus labios se detuvieron en mis pezones, y sentí su lenga en ellos. Me excitaba esa sensación, ese escalofrío. Luego descendió hacia mi sexo, pero pasó de largo. Buscó mis tesículos, y comenzó a lamerlos dulcemente, consiguiendo que poco a poco me sintiese a punto de estallar.

Sentí como por el tronco de mi polla, y casi haciéndose rogar, comenzó a lamer la base de mi glande, en círculos, desplazándose hacia la punta. Al llegar a esta, comenzó a lamerla toda como quien se come un cucurucho: primero unos deliciosos lametazos, luego los labios quieren abarcar más bocados por aquí y por allá, y finalmente todo desapareció dentro de su boca.

Marta sabía lo que se hacia. Jamas me la habían hecho así. Era delicioso sentir el movimiento de su boca y de su lengua alrededor de mi capullo. Yo no podía dejar de jadear, de gemir y de pedir que no parara. Era fantástico, pero no me iba acorrer así.

Marta quería más. Me sorprendió cuando, no sé de donde, sacó un condón retardante y me lo puso. "Yo quiero más cariño". Se puso encima mío, en cuclillas, buscó su agujero y se sentó en mi polla.



Comenzamos a follar así, lentamente. Yo estiraba los brazos y acariciaba sus pechos. Nos movimos para quedar yo sentado en el sofá y ella todavía encima mío, de cuclillas. Así yo podía lamer sus pechos, jugar con sus pezones en mi boca, y con las manos sujetar su culo miesntras se movía. No parecía desagradarle que aprovechara para jugar con un dedo en su culo.

Marta se agarraba a mí, echó la cabeza hacia atras y empezó a jadear con cada movimiento.

Fue ella quien se levantó, y sin decir nada, se subió al sofá y se puso a 4 patas. Levantó el culo y me lancé a lamerlo. Me encanta... Con una mano busqué su clítoris y todas las sensaciones que me transmitió fue que el cuerpo de Marta estaba listo para otro orgasmo.

Me enderecé y volví a metérsela. Empecé a empujar. Cojí sus caderas y marqué un ritmo. Marta jadeaba, y ví como con su mano buscaba su sexo. "Quiero que empujes más, más fuerte".

El condón hizo su efecto y me permitió mantener el tipo. Los dos vibrábamos con cada empuje, y de pronto, mucho antes de lo que me esperaba, Marta estalló en un gemido y las contracciones de su vagina succionaron mi pene.

Se quedó quieta. Se volvió y me preguntó: "¿Te has corrido?". "No". "Estupendo. Déjame terminar a mi".

Se sacó la polla. Me volvió a tumbar. Me quitó el condón y sin preámbulos se tragó mi polla. Esta vez no paró. Su boca se movía y succionaba mi glande, lo acariciaba con cus labios, lo presionaba donde y cuando había que presionar. Yo creía que perdía el conocimiento cuando me corrí en su boca en unos espasmos interminables, en un temblor increible, en un orgasmo casi inimaginable.

Nos quedamos abrazados unos minutos. Marta se levantó. Se vistió, me dió un beso y me dijo "ha sido un placer conocerte". Ví su silueta en el pasillo cuando en la penumbra abrió la puerta y desapareció.

No volví al bar en unos días. Cuando lo hice era tarde por que ya no estaba en la ciudad. Sin embargo, muy de vez en cuando paro a tomar una caña, y a recordar se "qué deseas" de aquel día.
 
Me gustaría...
Me gustaría no tocarte.

Sólo verte. Y exhibirme.

Ver como se acelera tu respiración. Como tus manos acarician tu cuerpo, como lo liberan de tu ropa, como buscan tus zonas sensibles, como pellizcas tus pezones, como tu otra mano recorre tu vientre, como busca entre tus muslos, como tu cabeza se arquea ligeramente hacia atras...

Oir tus ligeros jadeos y el suave roce de tus dedos en tu sexo.



Mostrarme libre, acompañándote en tus jadeos y en tus actos. Liberar mi miembro y acariciarlo mientras miras curiosa el abrazo de mi mano en mi glande y su suave ovimiento alrededor de este.

Quiero que me enseñes como buscas el placer alrededor de tu clítoris, que te lo toques para mí, que me lo muestres sin complejos, que goces con cada uno de tus roces.

Quiero que nuestra excitación crezca con la visión del otro, que me pidas que me toque, que me digas que quieres ver como me corro, como expulso mis bocanadas de semen.

Quiero correrme contigo, juntos pero separados, en un acto íntimo y sensual, en un momento de placer compartido, abiertos el uno frente al otro.

Y mañana, si te dejas, te daré órdenes para que lo hagas como yo te quiero ver hacerlo.

 
Recuerdo
Ayer me acordaba de una vieja amiga con la que tuve una relación de varios años.

Me acordaba de cuando algunas tardes íbamos a su casa, tomábamos un par de cervezas y acabábamos irremisiblemente en la cama.



Me encantaba ponerla de espaldas y acariciar su espalda, sus glúteos, sus piernas, tanto con mis manos como con mis labios.

Disfrutaba entreabriendo sus muslos y metiendo mi cabeza entre ellos para lamer su parte interna, suave y blanca, y subir hacia su sexo.

Ella entonces subía un poco las caderas para facilitarme la tarea de explorar con mi lengua la entrada de su vagina, el suave y sabroso surco que entreabría lentamente de entre sus labios y llegaba al clítoris expectante.



Tambien volvía con mi lengua hacia su culo. Lamía el surco de entre sus glúteos y me acercaba lentamente a su agujerito. Oscuro, tímido al principio, sensible. Lo lamía, lo humedecía y los estimulaba hasta que lo notaba un poquito más relajado.

Luego seguía con su clítoris. Mientras lo lamía, ella me cogía la mano y me la llevaba a su ano para que jugara con el.

A ella le gustaba estar así un poquito, luego darse la vuelta y que hiciésemos un 69. Ella siempre debajo.

Me cogía los huevos y me los lamía antes de metérselos a la boca. Luego lamía toda mi polla hasta la punta. Jugaba con su lengua antes de metérsela.

A veces, mientras yo le comía, jugaba con un dedito. Aquello me ponía a cien: mi lengua y su dedo luchando por acariciar el clítoris.

Le volvía loca que le metiera a la vez un dedo en la vagina o en el culo. Yo me excitaba haciendo desaparecer mi dedo en sus agujeros.

Lo mejor era cuando ella me lamía a mí mi culo. Es una cosa que al principio evitas, te da cosa, pero cuando lo probé me gustó muchísimo. Me excitaba su lengua en mi ano, lo estimulaba hasta hacer casi que me corriera.

Luego se metía de nuevo la polla en la boca y me metía un dedito en el culo. La sensación casi me hacía estallar. Cuando notaba que estaba a punto de correrse, me cogía una mano para que me masturbara en su boca. Yo lamía su clíroris sintiendo como se empezaba a contraer próximo al orgasmo y con otra mano me agarraba y movía el capullo justo en su boca entrebierta.

Cuando ella notaba que estaba a punto de correrme, introducía un poquito más el dedo, masajeaba mi próstata y me rodeaba el capullo con la boca, succionando, y provocándome las corridas más copiosas que he tenido en mi vida.

Se solía correr mientras notaba el semen en su boca y succionaba el capullo para no dejar ni una sola gota, y casi simpre mientras mi dedo vovía a follar su agujero.

Esto era hace tiempo.

Y es otra cosa que ahora no me quieren hacer.

 
Comentarios del jueves
Hoy pensé contar alguna otra fantasía.

Tambien el polvo de ayer. Joder, sí, para un día que llego a casa y hay plan tendría que contarlo, ¿no?.

Sin embargo hoy le daba vueltas a otras cosas en la cabeza.

No sé ni de donde venimos ni a donde vamos. No sé si venimos de un meteorito, una civilización extraterrestre, de un creador que amasó barro o simplemente de las amebas y demás bichillos.

Tiendo a creer en lo último. Mis creencias religiosas están en un nivel peligrósamente bajo teniendo en cuenta la educación apostólico romana que me dieron.

Me explico.

La naturaleza (o Dios creador si alguno lo prefiere) nos ha diseñado espectacularmente crueles pero tambien increiblemente perfectos. Estudiar un poquito de biología me impresiona por los millones de cosas que pasan a todos los niveles en nuestro cuerpo.

Además nos ha dotado de unos sentidos que nos proporcionan información de nuestro entorno, sensaciones que pueden ser desagradables pero muchas veces muy placenteras.

Entre lo placentero está el sexo. JODER QUE REGALO, ¿NO?

Proporciona placer, es saludable, tonifica, liberas endorfinas, lo puedes compartir o no, es accesible, genial, maravilloso, natural, excitante, entidepresivo y mil cosas más.

Sin embargo tengo un amigo que es cura, y para el es pecado.

Vaya.

¿Pecado?

No lo entiendo.

Me machacaron los curas de pequeño con que iba al infierno, se me caían los dientes, las manos y no se que cosas más si me hacía pajas. Bueno, no lo entendía pero tampoco les hice caso.

Vamos a ver. ¿A quien haces daño? ¿Por qué no disfrutar de lo que es nuestro cuerpo? ¿No es peor disfrutar de una buena comida mientras al otro lado de la acera hay alguien pidiendo para comer?

Porque comer es un placer.

Y oler un perfume.

Y ver pasear al perro a la vecina del portal 17 es otro placer.

Pero esto no es lo que más me atormenta de la naturaleza humana con respecto al sexo.

La mayor barbaridad es lo que hacen en una serie de paises de África a las niñas: la infundibulación o como le quieran llamar para no decir extirpación del clítoris.

¿Se puede ser más salvaje? ¿Quién, en el nombre de Dios o de la tradición, tiene derecho a quitar a una mujer lo que la naturaleza le ha puesto, y privarle de lo que más placer físico puede darle de su cuerpo... ?

No quiero seguir, porque desde mi perspectiva masculina me parece tan salvaje que a lo mejor me impide dormir.

Una lanza a favor de la libertad de cada uno a disfrutar de su cuerpo como le plazca y con quien le plazca siempre que haya un respeto hacia sí mismo y los demas.

Y los Dioses o personas de la religión que sea que apoyan, toleran, incitan o practican esta barbaridad, que se pudran.
 
Elena (Fantasía)
Fue sin quererlo. SIn buscarlo. Un encuentro casual, un café y una invitación.

Conocí a Elena hace años, en uno de esos cursos que haces al acabar la universidad con la inútil intención de engordar tu curriculum. Ella tenía un año menos que yo, y era la coordinadora del curso.

Me fascinó desde el principio. Me encantaba verla los días de clase, siempre con falda por encima de la rodilla, siempre sentándose regalándonos la visión de sus piernas, siempre sus lascibos labios resaltados por el carmín, y casi siempre un cruce de miradas que me ponía a mil.

Yo tenía pareja, pero creo que era inevitable que notara como recorría sus curvas con mi mirada, como la desnudaba mentalmente e imaginaba sus pechos, su vientre, sus nalgas, su sexo dispuestos para mi.

Como veis no aprendí mucho durante el curso...

Un sábado tuvimos clase. Mi novia estaba fuera de la ciudad y la perspectiva de aquella tarde era tediosa... hasta que depues de clase Elena me deslizó una nota en mi bolsillo: "Te invito a cenar esta noche en mi casa... si quieres". No lo dudé.

Vivía en un cuarto sin ascensor. Subí nervioso, con una botella de rioja en la mano. Me abrió vestida como siempre. Con su blusa, su falda por encima de la rodilla, el pelo recogido y unos zapatos sin tacón.

Me sorprendió con una llamada a telepizza, encargó la que más le gustaba y empezamos a charlar. No sería buena cocinera si encargaba la cena, pero me daba igual. Pasó el rato, comimos, seguimos charlando, bebimos, y pasamos a sentarnos en el sofá mientras tomábamos una copa.

Habría bebido la mitad de mi gin tonic cuando ella se recostó un poco sobre mí y conectó la tele. Sábado noche. Canal +. Vaya.

- "Huy, quieres que dejemos esto"
- "Lo que tu quieras, Elena"
- "vamos a ver un poquito"

La película estaba en apogeo. Una rubia explosiva deboraba una poya mientras otra poya la enculaba.

Pasó poco tiempo y la mia empezó a crecer debajo del pantalón. Intenté disimular. Elena empezó a respirar un poco más profundamente, casi de manera imperceptible.

Lo que sí aprecié era como entreabría ligeramente las piernas y sus pezones empezaban a resaltar bajo la blusa.

Apoyé una mano sobre la cabeza, que tenía apoyada en mi pecho. Le solté el pelo, tímidamente, esperando aprobación o rechazo. Bajá mi mano por la nuca, el hombro, y la adelanté buscando el escote de la blusa. Busqué sus pechos, tantas veces imaginados, y rocé sus pezones por encima del sujetador.

Elena se dió la vuelta. Estaba tumbada con la cabeza en mis piernas. Desabroché su blusa, acaricié su piel y busqué debajo del sujetador.

Con mi otra mano bajá hasta el límite de la falda. Luché con una cremallera del lado izquierdo y me abrí paso. La piel de la cara interna de sus muslos era cálida y suave. Recorrí con mis dedos las superficie de su braga y un escalofrío recorrió su cuerpo.

Mis dedos buscaron un acceso a su sexo... estaba turgente, húmedo, cálido, expectante. Recorrí todos los pliegues de su sexo con mis dedos mientras Elena se volvía hacia el bulto que quería salir de mi pantalón. Me lo desabrochó y liberó mi miembro erecto. Lo miró, sacó su lasciba lengua y lo recorrió desde lo más abajo que pudo hasta la punta.

Elena se puso de pie, me cogió de la mano y me lleó a su habitación. Mirándonos nos desnudamos el una al otro. Su visión desnuda me excitó mucho más. Su cuerpo tantas veces imaginado se me ofrecía en ese momento. Una vez. Quizás la única vez.

Le hice tumbarse. Recorrí su cuerpo con mi boca, disfruté de sus pezones, lamí su sexo con voracidad, sintiendo sus gemidos, su temblor, su sabor, su olor, aspirándolo, robándoselo con cada lametazo. Quería sentir su orgasmo en mi boca. Quería que mi lengua le llevara a su orgasmo, el primero. Y así fue. Me bebí la sobre carga de flujo mientras ella me cogía la cabeza con ambas manos y gemía hasta caer rendida.

Me miró, me sonrió y se puso de pie. Era mi turno. Me hizo levantar. Se agachó y con delicaeza se meíó un huevo en la boca. Lo succionó despacio y probó con elotro mientras su mano recorria mi humedo capullo. Su boca y su lengua lamieron mi escroto, la punta jugueteando con la entrada de mi ano, para mi placer y sorpresa. Luego me hizo la mamada de mi vida. Me tumbó, y mientras se comía mi capullo, con un dedo jugaba en mi culo. Al principio me corté un poco, pero poco a poco me dejá hacer.

Cuando estaba casi a punto de correrme la saco de su boca y me dijo que quería ver como expulsaba mi semen. Cogió mi glande con la mano, ajustó la presión y la movió hasta lograr su objetivo. Mis espasmos se acompañaron de tres chorros de seman que se derrmaron por su mano, mi vientre y su pecho.

Ella se agachó, lamió el semen de mi vientre y de sus manos y acercó su boca a la mía. Me impresionó y agrado tan especial beso.

- "Venga, recoge el de mi pecho y dámelo".

No dudé. Lamí mi semen de su piel, lo guardé en mi boca y lo pasé a la suya en un beso interminable.

- "No hemos follado" me dijo. "Hasta cierto punto no le has puesto cuernos a tu novia"

Me reí de buana gana mientras nos acostábamos abrazados y comenzábamos a hablar.

Pasamos así un buen rato, charlando de mil cosas. Finalmente le confesé la de veces que me había imaginado esa situación y me había masturbado pensano en ella.

Y así acabamos la noche. Elena me dijo "si tantas veces te has pajeado pensando en mi, no te importará hacerlo para mi". La invitación me provocón una erección inmediata.

Elena sacó del cajon de su mesilla un tubo de lubricante, desnrroscó el tapón y depositó una generosa cantidad en la punta.

Yo cogí mi mano y empecé a masturbarme mientras ella se sentaba enfrente, habría sus piernas y hacía lo mismo. Me excitó como un loco ver sus dedos jugar en su sexo, acariciar su clítoris, penetrar su vacina.

Nos corrimos los dos casi a la vez, excitados, entre gemidos, miradas, suspiros....

Aquello me embrujó... y han sido muchas veces más las que me he masturbado pensando en ella.

++++++++++++++++++++++++++

Elena era real. El resto fantasía. Aunque no la única fantasía con ella...
 
De lunes
Tengo una fantasía. Bueno, más, pero hoy cuento esta.

Estoy con mi mujer y estamos muy calientes (bueno, esto en sí ya es una fantasía, porque ella casi nunca está caliente).

Estamos los dos besándonos, acariciándonos, lamiéndonos, mordisqueándonos. La tumbo en la cama.

Yo lamo todo su cuerpo, succiono sus pezones, aspiro los aromas de su sexo mientras mi lengua busca todos sus pliegues, sin dejar de rastrear el más mínimo rincon entre sus labios.

Me centro en su clitoris. Mi lengua lo roza suavemente, lo provoca. Casi es sólo más una sensación que un contacto hasta que empieza a asomar tímidamente conforme aumenta su excitación. Cuando está excitado le aplico un poco más de tensión con la lengua.

Paso un buen rato hasta que le doy la vuelta. Está de espaldas, con las nalgas ligeramnete levantadas.

Hundo mi cabeza entre sus piernas y vuelvo a buscar su clítoris. Lo sigo estmulando con mi lengua un ratito.

Luego sustituyo la sustituyo por un dedito. Ella asciende por su sexo, juega con la entrada de su vagina, la penetra tímidamente para finalizar en su ano.

Mmmm... La lengua juega entorno a su agujerito, lo humedece, lo rodea, lo penetra tímidamente con la puntita. Ella se deja hacer mientras tiembla su sexo en mi mano.

Cuando está bien lamido cojo un bote de aceite corporal. Está templado. Vierto un poco entre sus nalgas y observo como desciende hacia su agujero.

Con un dedo lubrico la entrada. Juego a introducir mi dedo. Primero tímidamente, venciendo la resistencia inicial, hasta que bien lubricado entra sin esfuerzo.

Ella pone su culo en pompa para ayudarme, aceptando mi atrevimiento, deseándolo. Lubrico mi poya con aceite y la acerco a mi objeto de deseo. Empujo lentamente, ganando centímetro a centímetro mi premio, sintiendo sus contracciones en el tallo y en el capullo, acariciando su clítoris, sintiendola jadear, sudar, de placer, de tensión, de sexo.

Al final gano acceso pleno. Los dos estamos a punto. Mi poya está a punto de estallar, mientras empujo, la penetro, hasta que llega al orgasmo de su vida segundos antes de que me derrame dentro de ella.

Pero de momento me conformo con imaginar que hago todo esto con ella.

Con imaginarlo y leer algún blogg que me ha puesto las pilas esta noche. Creo que de nuevo la acabaré masturbándome en silencio para que ella no me oiga...

Mañana más

 
Fin de semana...
Bueno, se acerca el fin de semana...

A ver si al menos en casa, este, me toca algo, algún polvete doméstico... hace casi 15 días que na de na.

De momento no me planteo nongún trío. Si algún día surge algo con una mujer me doy con un canto en los dientes. ¿Si me gustaría? Claro, me gustaría una orgía, pero seamos realistas: poco a poco.
 
Intento con el chat
Hoy hice un amago de entrar en el chat del teléfono. Nada. Una amargura. Sólo me entró un tío de La Rioja que quería que fuese a tirarme a su mujer.... Vamos, que de momento tampoco es eso lo que busco: cu celestino que mire mientras follo. No me va.

Por lo demás muchas criaturas con móviles y de vacaciones...

Tambien hablé con mi es ciber amante. Le va bien con su noviete. Me alegro. Aunque me arrebató un trocito que tenía de ella en forma de voz.

Os cuento otro día...
 
Chat telefónico
La verdad es que el riesgo de que en un chat se oculte un tio en un nick de mujer es relativamente alto... sea en el chat de movistar o en el de ya o yahoo o terra o... El chat puede ser un mentidero increible.

El chat de movistar, el que yo he usado, es el de los que no tenemos PC. Sale caro, pero es un apaño. Allí conocí a mi ex amante telefónica. Luego seguimos en contacto via telefónica normal.

El funcionamiento es similar a un chat normal. Lo único es que tu enias un mensaje, lo pagas, y recibes unos 7 u 8 mensajes en abierto. La cosa funciona si consigues un privado...

Si tienes más curiosidad te cuento.

Del privado puedes pasar a llamar. Si llamas por el chat, es una llamada totalmente anónima, y solo das tu número en privado a quien te interesa.

La verdad es que en plan desahogo me a funcionado alguna vez, pero otras muchas no, claro.

¿más detalles? Encantado si os interesa
 
Vuelta al tajo...
Bueno, las vacaciones han sido cortas, pero la vuelta al trabajo es dura como si hubiese sido un mes.

Vuelta al curro y a la rutina...

Esta noche he vuelto a los chats. A veces entro en los del móvil. Parece que me defiendo mejor que en lo de internet. No se cual es mejor ni peor, la verdad.

Y entré con un objetivo: la verdad, buscaba sexo. Buscaba pero lo de encontrar es otra historia... Entré compulsivamente, buscando un momento de placer compartido, placer que echo en falta. Al final nada. Me alivié solo y me propuse no entrar en un tiempo... puede que solo sean horas...
 
Vacaciones
He pasado una semanita de vacaciones. Soy de esos privilegiados que podemos coger una semana aquí y otra allá, y acabo de disfrutar de mi primera semana.

La verdad es que eché de menos varias cosas.

La primera el entrar de vez en cuando a ver bloggs de la gente que me está empezando a enganchar.

La segunda el no poder hablar con mi ex ciber amante. Claro: mi mujer tambien tuvo vacaciones.

La tercera un poco más de sexo. Aquí está el obsexo.

Pues sí: unos días que tienes más relajados durante las vacas, con tu mujer, un poco de playita, descansar... me esperaba algo más. 9 días un polvo y casi de casualidad.

Unos días cansancio, otros porque no le gustó el hotel, otros porque estuvimos en casa de sus padres en el pueblo y nos podían oir. ¿Como no iba a echar de menos a mi ex ciber amante?

Y aquí estoy de nuevo, de noche, y solo... Ella duerme y yo sueño despierto con voces que me recuerdan caricias y juegos prohibidos.