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Casado de noche y solo
Soy casado, pero por por la noche estoy solo... ¿qué hago? Pues imaginarlo...
Acerca de
Hola majet@s. Soy un casado de 37 tacos, sin hijos, que por la noche a veces navega y ha decidido crear su blogg. Lo que meobsesiona un poco es el sexo, por que lo practico poco con mi mujer, y no me queda más remedio que hacerlo solo... Me teneis tambien en arnand32es@yahoo.es
Sindicación
 
Feliz año nuevo
Hoy de nuevo mi imaginación ha volado.

Te he visto detrás del mostrador y me has fascinado, como siempre. Me has sonreido, me has dicho que estabas sola y me he perdido.

Me he perdido en mi cabeza.

Me he perdido siguiéndote al pequeño despacho vacío que hay detrás de tu silla, de la mano, enganchado a tu mirada como un pez al anzuelo.

Me he perdido en tu boca, en tu olor, en tu tacto.

En nuestros besos y nuestras caricias.

En nuestra ropa rodando hasta el suelo, nuestros cuerpos poco a poco desnudados por las manos ansiosas del otro, el calor de tu piel, el sabor de tus labios, de tu lengua, de tu piel. En la suavidad de tu cuello, en el pequeño temblor de tus pechos cuando tus pezones desaparecen en mi boca, en su deliciosa erección al sentirse succionados.

Me he perdido con cada beso imaginario con el que he recorrido tu cuerpo. Con el roce de mis labios tus caderas. Con la humedad de tu sexo en mis dedos.

Me he perdido con la visión de tu sexo expectante, con su sabor, con el recorrido de mi lengua por sus recovecos, con tus manos en mi cabeza, con la palpitación de tu clítoris entre mis labios.



Me he perdido con mi erección, tu lengua en mi glande, mi glande en tu boca, mis testículos en tu mano, tu mirada fija en la mia observándome, espiando mi cara de placer, de deseo.

Me he perdido con mi deseo de darte la vuelta, y, apoyada en la mesa, penetrarte desde atrás, con la pasión de un pecado compartido, con mis jadeos en tu cuello, con la inmediatez de poseerte, con la incertidumbre del ser descubiertos.



Me he perdido imaginando tus jadeos, tu cabeza vuelta hacia mi, ansiosa tu boca de mi boca, tu vagina de mi verga, tu clítoris de mis dedos, tu cuerpo de mi cuerpo, de tu orgasmo, de tu éxtasis, de mis movimientos, de mis gemidos, del calor de mi semen desparramado dentro de ti.

Me he perdido abrazándote exhausto, victorioso por haber sucumbido a tu mirada, esclavo de tu deseo, derrotado por tu entrega.

Me he perdido pero, por desgracia, me he encontrado cuando tu voz me ha guiado a la salida con un "Feliz año nuevo, Arnand". Dos castos besos y me has abierto la puerta de salida a la calle.
 
Trios
Hace un tiempo, una amiga del messenger me preguntaba por los tríos.

¿Que si me gustan? No sé, no he probado.

¿Que si me gustaría? Me encantaría probar.

Aquí viene el dilema. Creo que casi todos los hombres tenemos ese sueño: dos mujeres y un hombre. MHM. Claro que sí. Excitante.

¿Si haría un HMH? Pues también. Me encantaría. Hay muchos tios que no, pero creo que podría disfrutar muchísimo con la experiencia.

En fin, queda en el lado del debe. A ver si otro año...

 
Feliz Navidad
Feliz navidad a todos. Os deseo lo mejor para estas fechas.
Y para el año nuevo, que nos sigamos leyendo, escribiendo, imaginando, conociendo, excitando, fantaseando, masturbando, gozando, buscando, comentando, visitando, corriendo, recorriendo, chateando, compartiendo, quizás follando, riendo, viendo y posteando.
Besazox.

P.S: Yo creo que le intentaré dar al dulce estas fechas. En concreto, me encanta el chocolate.


 
Ganas (dedicado a ti, lectora, si quieres compartir un poco de deseo conmigo)
Ganas de sentirte. De orite, tocarte, olerte.
Ganas de saborearte.
Notar tu cuerpo en la palma de mi mano, en mis dedos, en mis labios, en mi cuerpo.
Percibir la humedad de tu boca, de tu sexo.
Comparar texturas. De tu piel. De tus pezones. De tu vagina.
Sentir tu excitación creciente. Excitarme.
Ganas de dejarme llevar por mis deseos.
Ganas de satisfacer los tuyos.
Quiero tiempo para disfrutarlo contigo. Abandonados únicamente al placer. A nuestro placer.
Quiero ver como te entregas. Quiero que me recibas.
Ganas de llenarte.
Ganas de agotarme.
Ganas de oir tus jedeos. De decir tu nombre.
Ganas de beber tu sexo.
Ganas de vaciar mi semen en ti. En tu vagina. En tu boca. En tu piel. En tu ano.
Ganas de ver y oir tus orgasmos. Provocarlos. Alargarlos.
Ganas de recordarte, y que con cada recuerdo, erección y excitación se apoderen de mi cuerpo.
 
La casa nueva
Hacía días que no sabía nada de ella, cuando hace unas semanas me encontré un correo electrónico suyo. Era un error, pues se lo había querido enviar a otra persona, pero sirvió para encadenar una serie de correos de saludo, que tal todo, ya quedaremos, a ver si tomamos algo juntos, a ver si es verdad, que remató el de “tienes que venir a ver mi piso nuevo”.

Hacía pocas semanas que vivía allí, y fue la excusa definitiva para quedar.

Lo hicimos en un bar cercano a su casa. Fue delicioso volver a verla, como siempre guapísima, maquillada delicadamente y sin excesos, con su blusa y falda generosamente abierta y corta pero sin llegar a ser excesivo.

Tomamos café, y me deleité mirándola, casi acariciándola con mi mirada. Miradas furtivas se hundían en sus ojos, su boca, sus pechos y sus piernas. Repasamos nuestras vidas, y por fin fuimos a su casa.

Ya sabéis la rutina de una casa nueva: entrada, salón, cocina, dormitorio, cuarto de baño, otro dormitorio ... “todavía no he estrenado la cama”.

Estaba un poco lento. “¿No llevas 3 semanas viviendo aquí”.

“Sí, pero todavía no la he estrenado”.

Entonces percibí su mirada pícara. Me acerqué unos centímetros y rodeé su cintura con una mano. No dijimos nada. Nos miramos unos segundos, y así, de pie, en la entrada de aquella habitación, la acerqué a mi y busqué con mis labios su boca entreabierta.

Saboreé sus labios, busqué su lengua, la retuve, la lamí, la sorbí. No quería perderme ninguna sensación: el tacto, el calor, el sabor de su boca. Mis manos ya recorrían los botones de su blusa, abriendo paso hacia la piel de su cuello y hombros. Sin dejar de desabrochar y deshacerme de obstáculos, bajé besando cada milímetro de piel en el suave recorrido hacia sus pechos.

Ella echó la cabeza atrás para favorecer mi avance, exponiéndose a mi. Me deshice de blusa y sujetador para alcanzar esos delicados pezones oscuros, ya erectos y ansiosos por sentir el calor de mi boca y la lubricación de mi saliva. Los sorbí uno a uno, los lamí. Aquellas tetitas eran deliciosas, no muy grandes, pero coquetas, juguetonas, graciosamente coronadas por unos pezones tremendamente agradecidos a mis caricias.

Me deshice de su falda mientras tanto. Mis manos acariciaban sus muslos y sus nalgas. Me encantaba su cuerpo, su tacto. Me excitaba y deseaba poseerlo con todas mis fuerzas.

Nos acercamos a la cama. Me había quitado la camisa, y ella me ayudó a terminar de desnudarme. Tiró de mi boxer hacia abajo, y de subida, su mano recorrió mi entrepierna, paró unos segundos en mis testículos, rozó suavemente mi verga.

Le pedí que se tumbara. Le quité la braguita, y esta vez fui yo el que ascendió con mis labios por la entrepierna, besando sus muslos, su pálida, suave y sensible piel, lo suficientemente lento como para hacerme esperar, lo suficientemente rápido como para saciar cuanto antes mi sed de su sexo.

Estaba con las piernas muy abiertas, esperando el contacto de mi lengua. El vello de su sexo estaba graciosamente recortado, dejándome deleitarme con la visión de sus labios turgentes entreabiertos, antesala de su sexo húmedo, muy húmedo.

Acerqué mi lengua, y encontró un sabroso premio en toda su raja, desde su vagina hasta el clítoris. Bebí su flujo con pasión, sorbí cada recodo en mi recorrido, y busqué el contacto de su botón, duro, ansioso.

Lamí despacito primero. Movimientos muy suaves pero rápidos. Ella comenzó a moverse y a gemir. Interpreté los movimientos de sus caderas y aumenté la presión de mi lengua. Aquello aumentó su excitación, sus gemidos.

Su sexo cada vez estaba más húmedo, y sus labios más turgentes. Ella deseaba el orgasmo, y yo quería que se lo proporcionase mi lengua. Sus gemidos me excitaban y me animaban a seguir con mi trabajo. Fueron unos minutos deliciosos, culminados por un repentino aumento la intensidad de sus vocalizaciones, en sus movimientos, acompañado por una serie de pequeños espasmos que recorrieron su sexo y su cuerpo.

Me retiré. Me acerqué y me senté a horcajadas sobre su vientre. Mis manos jugueteando con sus pezones, mi polla erecta frente a ella. Levantó sus manos, recorrió mis costados y me agarró por mis glúteos forzándome a enderezarme un poco. Ella hizo lo mismo, se acercó a mi verga, y comenzó a lamerla. Su lengua buscó la punta por la que rezumaba un poco de líquido. Lo lamió, recorrió cada centímetro de mi capullo antes de hacerlo desaparecer en su boca.

La sensación de mi polla dentro de su boca me estaba volviendo loco, y la excitación que llevaba me iba a traicionar. Era una experta, la lamía y la comía como nadie. Intenté que parara, pero deseaba que me corriese así, en su boca. Me dejé llevar, disfruté de cada movimiento de su lengua y su boca, y gocé con una maravillosa corrida, de un maravilloso orgasmo oral, de mi derramamiento en su boca.

Estaba flotando en las sensaciones del orgasmo. Ella se deslizó de debajo de mi, me tumbó en la cama, me sorprendió con un beso lleno de sabor a mi sexo. Aquello me gustó: su boca, su lengua, mi semen, el sabor, el calor.

No me dio mucho respiro, ya que inmediatamente se dirigió de nuevo a mi polla. Estaba perdiendo un poco la erección, pero volvió a lamerla delicadamente. Sus manos buscaron mis huevos y comenzaron a masajearlos. Pronto fue su boca la que lamía y sorbía mis huevos, y buscaba la parte más próxima a mi agujero. Doble las piernas un poco para facilitarle el acceso, y ella me regaló unos segundos de un fantástico beso negro. Humedeció bien mi ano y volvió a lamer mi glande.

Ahora estaba de nuevo totalmente erecto, duro, húmedo. Su boca y su dedo jugando en mi esfínter me estaban poniendo a cien de nuevo.

Pero ella quería sentirme dentro. Se colocó a horcajadas y sentándose despacio, dirigió mi miembro a la entrada de su vagina y se sentó lentamente. Se la clavó hasta el fondo y comenzó a moverse acelerando poco a poco el ritmo.

Su coño abrazaba mi polla y en cada subida y bajada me arrancaba gemidos que acompasaban a los suyos. Me enderecé, lo que dificultó el movimiento, pero favoreció que devorara sus pezones. Agarré sus glúteos, y las puntas de mis dedos buscaron la entrada de su ano. Estaba húmedo por sus fluidos. Lo acaricié un poco antes de penetrarlo levemente. Aquello la excitó más.

De repente ella se incorporó y se puso a 4 patas, con el culo en pompa. Aquella invitación no la podía rechazar. Quería poseerla así, pero antes quería lamer aquel delicado agujero. Lo lamí y lo follé con mi lengua. No tuve ninguna dificultad en penetrarlo con un dedo, ni con dos. Estaba cardiaco.

Me enderecé para penetrarla y fue ella la que dirigió mi polla a su ano. Delicioso. Empujé lentamente, y me gané acceso con poca dificultad. Ella lanzó unos gemidos en los que se mezclaba un punto de dolor al principio, pero que en seguida se transformaron en indiscutible placer.

Así, enculándola, alcancé su clítoris, y lo comencé a masajear a la par que bombeaba dentro de aquel precioso culo.

Fue un orgasmo delicioso. Nos corrimos casi a la vez. Primero noté como aumentaba la presión en mi polla, aumentó la intensidad de sus gemidos, y desplomó la parte delantera de su cuerpo en la cama, dejándome el culo más expuesto que antes. La agarré por las caderas y empujé 4 ó 5 veces más, hasta que gocé de una deliciosa eyaculación que se desparramó dentro de su ano.

Nos quedamos tumbados, satisfechos. Ahora ya había estrenado la cama.
 
Espérame...


...iré a ti, y nos devoraremos hasta saciar todo nuestro hambre de sexo.
 
Tómala...


... y hazme lo que quieras.
 
Fallo del correo.
El otro día estuve escribiendo una historia en el trabajo. Me quedaba ultimarla, revisarla, ponerle alguna foto y colgarla.

Me la mandé por correo electrónicao a casa, y al ir a abrirlo... vaya desastre: todo el mensaje estaba lleno de símblos raros, ilegible...

en fin, tendría que volver a escribirlo, pero eso se me da mal.

Era una fantasía con una vieja amiga, Elena. Una fantasía en la que me invitaba a su casa nueva, estrenábamos su jacuzzy y a partir de allí nos sometíamos a una deliciosa sesión de sexo.

Primero en su jacuzzi. Nos relajábamos y comenzábamos a tocarnos levemente, para acabar en un delicioso polvo acuático que nos dejaba exhaustos.



Luego, ya en la cama, delicada sesión gourmet saboreando nuestros sexos y corriéndonos con nuestras bocas.

Una pena, porque Elena rezuma sexualidad en la mirada, en el movimiento, en sus labios.

No me gusta reescribir. Se perdió. Pero mi imaginación tiene más deseos y fantasías que contar.

Lo siento.
 
Sueño de siesta.
Me tumbo desnudo en la cama y sueño.
Sueño con el roce de us labios con los mios.
Sueño con su sabor.
Sueño con tu lengua penetrando en mi boca.
Tus dedos recorren mis cuello, mis hombros. Juegas con mi pecho, con mis pezones.
Sueño que tu boca sigue el recorrido marcado por tu mano.
Mis pezones succionados. Mordisqueados. Húmedos. Erectos.
Te noto. Siento tus manos y tu boca. Mi vientre. Mis caderas. Mis muslos. Mi entrepierna.
Noto mi erección. Me esquivas. Rodeas mi verga.
Buscas mis huevos. Recorres la sensible línea media con tu lengua.
Un dedo recorre la línea de saliva. Juega en mi perineo. Percibes mi excitación.



Sueño con la sensación de tus labios en mi polla. Desde su raiz, recorres el tallo. Despacio, suavemente, besas mi glande. Tus labios lo acarician.
Sueño con tu lengua lamiéndolo.
Sueño con las sensaciones que despiertas. Con los escalofríos que recorren mi columna. Con mis jadeos. Con mis movimientos.
Me engulles.
Es como follar tu boca.
Cada movimiento de tu cabeza me acerca un poco más al límite.
Sueño con mis huevos en tus manos.
Jadeos.
Mi capullo húmedo.
Tu boca.
Tu lengua.
Tu mano.
Más jadeos. Gemidos.
Tu movimiento.
Mi orgasmo.
Me retuerzo.
Me corro.
Placer.
Eyaculación.
Dos, tres movimientos de tu boca en mi capullo.
Dos, tres golpes de semen.
Más placer.
Semen que llena tu boca.
Tu boca llena de sexo se acerca a la mia.
Sexo en nuestras bocas.

Despierto.
 
2000
Por las 2000 visitas al blog, gracias.