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Casado de noche y solo
Soy casado, pero por por la noche estoy solo... ¿qué hago? Pues imaginarlo...
Acerca de
Hola majet@s. Soy un casado de 37 tacos, sin hijos, que por la noche a veces navega y ha decidido crear su blogg. Lo que meobsesiona un poco es el sexo, por que lo practico poco con mi mujer, y no me queda más remedio que hacerlo solo... Me teneis tambien en arnand32es@yahoo.es
Sindicación
 
Tras las vacaciones...
Entre sus vacaciones y las mías, hacía ya semanas que no nos veíamos cuando entré en la tienda a principios de semana. Estaba completamente sola. Nos miramos, sonreímos, nos dimos dos besos y charlamos sobre asuntos irrelevantes durante unos minutos, hasta que un comentario mío desató de nuevo, como siempre nos pasa, el diablillo del deseo.

“Qué guapa y que morena estás. Me encanta el tono de tu piel”.

“Pues la tengo casi toda así... sólo tengo una pequeña línea blanca..”

“Vaya... interesante. Cuanto me gustaría encontrar esa línea”.

No dijo nada. Miró el reloj. Faltaba casi media hora para cerrar, pero ella se dirigió a la puerta, apagó luces y echó la persiana, dejando el local en penumbra, fresco gracias al aire acondicionado, preparado para nosotros.

Se acercó a mi. Me fijé en su vestido. No soy muy experto en ropas, pero me recordaba a los vestidos ibicencos blancos que transparentan levemente y dejan entrever parte de lo que esconden. Sin mediar más palabras, nos besamos y acercamos nuestros cuerpos, sintiéndonos de nuevo pegados, sus pechos pegados al mío, sus piernas, nuestros sexos buscándose...

Alcancé la cremallera en su espalda, la abrí, y la despojé de su vestido, que cayó arrugado al suelo. Le siguió el sujetador, y me separé para ver sus espléndido culo, apenas tapado por un minúsculo tanga.

La rodeé, y desde su espalda comencé a besar su cuello mientras acariciaba sus tetas y pellizcaba levemente sus pezones. Una mano avanzó por sus caderas, luego por su vientre y descendió hacia la parte superior de su pubis rasurado, mientras mi aliento y mis labios seguían el camino de sus hombros.

Me agaché lentamente, besando su espalda y sus costados, hasta llegar a sus morenos glúteos. Los mordisqueé, los palpé, los apreté, y lo despojé de su tanga lentamente, dejando al descubierto la pequeña línea blanca que le fue privada al sol.

Hice que se diera media vuelta, permaneciendo agachado, y me encontré con su delicioso coño frente a mi. Acerqué mi nariz para olisquearlo casi como un animal, pero con la delicadeza del catador que quiere disfrutar del aroma y se deja embriagar por el.

Ella se arqueó ofreciéndomelo, y no dudé en sacar mi lengua inmediatamente. Era delicioso volver a lamer ese sexo rasurado, suave, húmedo y sabroso, que agradecía cada uno de los movimientos de mi lengua con un ligero movimiento y provocaba un suave suspiro. Se arqueó más, sus manos sujetaron sus labios abiertos y me dejaron totalmente expuesto un clítoris excitado y casi suplicante.

Quería lamerlo hasta agotarlo, hasta que la humedad resbalara entre sus piernas, hasta que mis dedos penetrasen su vagina sin ninguna dificultad. Se movió hacia atrás, para apoyarse en un mostrador bajo, quedando casi sentada, y comencé de nuevo a lamer en esa posición.

Mis manos alcanzaron sus pezones mientras las suyas entreabrían su coño. Un dedo juguetón de ella rozaba mi lengua, su raja, su clítoris. Era un dedo espía de lo que mi lengua hacía.

Sus jadeos iban aumentando en intensidad. Era delicioso tenerla así desnuda, con su marquita blanca, abierta, jadeando, con gotitas de sudor en su vientre. Volví a follarla con un dedo. Pronto con dos y no tuve ninguna dificultad para introducir tres. Su clítoris estaba totalmente duro, sensible. Cara roce de mi lengua provocaba un gemido, casi un espasmo.

“Más rápido”

Aceleré los movimientos. Ya no cataba, ya no saboreaba. Ahora el objetivo no era saborear ese coño. Ahora mi lengua se movía a toda la velocidad que podía, obedeciendo a los gestos, jadeos, gemidos y demás señales buscando el placer de aquella sensual y maravillosa mujer.

Ella empezaba a retorcerse, y pronto unos espasmos recorrieron su cuerpo, con el epicentro bajo mi lengua. Ella se abandonó a un orgasmo increíble, largo e intenso, que me dejó los dedos y la cara empapados de su sexo, y que me pareció que no iba a acabar nunca.

Se quedó medio tumbada en el mostrados, las piernas colgando. Me quité toda la ropa y me incliné a besarla. Sin mediar palabra me dejé llevar por mi deseo: follarla allí, sobre ese mostrador, ella tumbada sobre el, yo de pie.

Dio un respingo al notar mi polla dentro, mis manos sujetando sus caderas, recostada sobre la madera del mostrador. Comencé a empujar y ella comenzó a jadear de nuevo. Quería poseerla con urgencia. Deseaba correrme así, dentro de ella, sin más esperas, sin dilaciones. Volver a comerme su coño me había puesto a mil.

Levantó sus piernas casi en vertical, apoyándolas en mis hombros, y sujetó mis manos para que no soltase sus caderas a la par que empujaba. A pesar del aire acondicionado, se formaron algunas gotas de sudor en mi frente.

Ella se dió la vuelta, quedando sobre el mostrador, de espaldas, para que la penetrara desde atrás. Aquello acabó de encenderme del todo. Comencé a bombear dentro de su vagina, rápido, ansioso, recorriendola toda con cada movimiento, sintiendo mi capullo recorriendo desde la entrada hasta lo más profundo de ella.


No tardé mucho en sentir la inmediatez de mi corrida. Los músculos de mi pelvis se tensaron, las compuertas que retenían mi esperma por fin se desbordaron y bombeé una buena cantidad de semen a su vagina entre jadeos que acompasaron mi delicioso orgasmo.

Me quedé unos instantes así, dentro de ella, recuperando el aliento. Había sido rápido, casi egoísta: necesitaba aliviar mi urgencia. Me separé y en ese momento ella se incorporó rápidamente.

“Esto no acaba aquí”, me dijo.

No me dejó sentarme. Se agachó delante de mi, agarró mis glúteos y me acercó a ella. Mi polla empezaba a perder la erección y estaba completamente empapada de semen y de jugos de su sexo.


Me sorprendió cuando sacó su lengua y comenzó a lamerla lentamente. Poco a poco la recorrió entera, saboreando nuestros restos, engulléndolos. Lamió el borde de mi capullo, cada centímetro de su rosada piel, la gotita que asomaba por su agujero. La erección era de nuevo completa.

Una mano agarró mis huevos y comenzó a jugar con ellos, mientras la otra comenzó a recorrer el espacio entre mis glúteos, hasta poco a poco atreverse a buscar mi agujero más escondido.

Di un respingo cuando noté un dedo jugueteando en la entrada de mi culo. Un respingo de sorpresa, pero a la vez de inmenso placer...

¿Queréis que os cuente el resto?

 
Comentario:
No es bueno leer blog eróticos por las mañanas antes de ir a la oficina, porque yo creo que a mi se me nota la excitación que me has dejado.

Genial... como siempre.

Besos.
 
Comentario:
¿Casado y solo por la noche?
Escribiendo como escribes y lo que escribes... difícil estar solo, no?
Realmente excitante....no dejes de acabar la historia...será un placer ver como acaba... ;-)

saludos,
selene{S}
 
Comentario:
umm delicioso regreso de las vacaciones!!!

 
Comentario:
Me ha gustado mucho el ralato, y me ha excitado también. Son muy buenos todos, éste y los otros. Veo q te gusta mucho el sexo, y eso es fantástico; a mí tb. Por favor, no nos dejes con la incertidumbre, y termina este post, me excita mucho q a los hombres os guste tanto el sexo anal, y sería muy cachondo leer algo así. Buena suerte con el blog. Besitos
 
Comentario:
interesante blog, espero la continuación de tan ardiente relato

Agradecida con tu visita

Besiños
 
Comentario:
Interesante y caliente texto...esperamos que pases por nuestro blog...slds
 
Comentario:
Espero que no tardes mucho en contar lo que falta.... me has dejado en ascuas, ,o sea, ardiente...

besitos lascivos
No