Elena (Fantasía)
Fue sin quererlo. SIn buscarlo. Un encuentro casual, un café y una invitación.
Conocí a Elena hace años, en uno de esos cursos que haces al acabar la universidad con la inútil intención de engordar tu curriculum. Ella tenía un año menos que yo, y era la coordinadora del curso.
Me fascinó desde el principio. Me encantaba verla los días de clase, siempre con falda por encima de la rodilla, siempre sentándose regalándonos la visión de sus piernas, siempre sus lascibos labios resaltados por el carmín, y casi siempre un cruce de miradas que me ponía a mil.
Yo tenía pareja, pero creo que era inevitable que notara como recorría sus curvas con mi mirada, como la desnudaba mentalmente e imaginaba sus pechos, su vientre, sus nalgas, su sexo dispuestos para mi.
Como veis no aprendí mucho durante el curso...
Un sábado tuvimos clase. Mi novia estaba fuera de la ciudad y la perspectiva de aquella tarde era tediosa... hasta que depues de clase Elena me deslizó una nota en mi bolsillo: "Te invito a cenar esta noche en mi casa... si quieres". No lo dudé.
Vivía en un cuarto sin ascensor. Subí nervioso, con una botella de rioja en la mano. Me abrió vestida como siempre. Con su blusa, su falda por encima de la rodilla, el pelo recogido y unos zapatos sin tacón.
Me sorprendió con una llamada a telepizza, encargó la que más le gustaba y empezamos a charlar. No sería buena cocinera si encargaba la cena, pero me daba igual. Pasó el rato, comimos, seguimos charlando, bebimos, y pasamos a sentarnos en el sofá mientras tomábamos una copa.
Habría bebido la mitad de mi gin tonic cuando ella se recostó un poco sobre mí y conectó la tele. Sábado noche. Canal +. Vaya.
- "Huy, quieres que dejemos esto"
- "Lo que tu quieras, Elena"
- "vamos a ver un poquito"
La película estaba en apogeo. Una rubia explosiva deboraba una poya mientras otra poya la enculaba.
Pasó poco tiempo y la mia empezó a crecer debajo del pantalón. Intenté disimular. Elena empezó a respirar un poco más profundamente, casi de manera imperceptible.
Lo que sí aprecié era como entreabría ligeramente las piernas y sus pezones empezaban a resaltar bajo la blusa.
Apoyé una mano sobre la cabeza, que tenía apoyada en mi pecho. Le solté el pelo, tímidamente, esperando aprobación o rechazo. Bajá mi mano por la nuca, el hombro, y la adelanté buscando el escote de la blusa. Busqué sus pechos, tantas veces imaginados, y rocé sus pezones por encima del sujetador.
Elena se dió la vuelta. Estaba tumbada con la cabeza en mis piernas. Desabroché su blusa, acaricié su piel y busqué debajo del sujetador.
Con mi otra mano bajá hasta el límite de la falda. Luché con una cremallera del lado izquierdo y me abrí paso. La piel de la cara interna de sus muslos era cálida y suave. Recorrí con mis dedos las superficie de su braga y un escalofrío recorrió su cuerpo.
Mis dedos buscaron un acceso a su sexo... estaba turgente, húmedo, cálido, expectante. Recorrí todos los pliegues de su sexo con mis dedos mientras Elena se volvía hacia el bulto que quería salir de mi pantalón. Me lo desabrochó y liberó mi miembro erecto. Lo miró, sacó su lasciba lengua y lo recorrió desde lo más abajo que pudo hasta la punta.
Elena se puso de pie, me cogió de la mano y me lleó a su habitación. Mirándonos nos desnudamos el una al otro. Su visión desnuda me excitó mucho más. Su cuerpo tantas veces imaginado se me ofrecía en ese momento. Una vez. Quizás la única vez.
Le hice tumbarse. Recorrí su cuerpo con mi boca, disfruté de sus pezones, lamí su sexo con voracidad, sintiendo sus gemidos, su temblor, su sabor, su olor, aspirándolo, robándoselo con cada lametazo. Quería sentir su orgasmo en mi boca. Quería que mi lengua le llevara a su orgasmo, el primero. Y así fue. Me bebí la sobre carga de flujo mientras ella me cogía la cabeza con ambas manos y gemía hasta caer rendida.
Me miró, me sonrió y se puso de pie. Era mi turno. Me hizo levantar. Se agachó y con delicaeza se meíó un huevo en la boca. Lo succionó despacio y probó con elotro mientras su mano recorria mi humedo capullo. Su boca y su lengua lamieron mi escroto, la punta jugueteando con la entrada de mi ano, para mi placer y sorpresa. Luego me hizo la mamada de mi vida. Me tumbó, y mientras se comía mi capullo, con un dedo jugaba en mi culo. Al principio me corté un poco, pero poco a poco me dejá hacer.
Cuando estaba casi a punto de correrme la saco de su boca y me dijo que quería ver como expulsaba mi semen. Cogió mi glande con la mano, ajustó la presión y la movió hasta lograr su objetivo. Mis espasmos se acompañaron de tres chorros de seman que se derrmaron por su mano, mi vientre y su pecho.
Ella se agachó, lamió el semen de mi vientre y de sus manos y acercó su boca a la mía. Me impresionó y agrado tan especial beso.
- "Venga, recoge el de mi pecho y dámelo".
No dudé. Lamí mi semen de su piel, lo guardé en mi boca y lo pasé a la suya en un beso interminable.
- "No hemos follado" me dijo. "Hasta cierto punto no le has puesto cuernos a tu novia"
Me reí de buana gana mientras nos acostábamos abrazados y comenzábamos a hablar.
Pasamos así un buen rato, charlando de mil cosas. Finalmente le confesé la de veces que me había imaginado esa situación y me había masturbado pensano en ella.
Y así acabamos la noche. Elena me dijo "si tantas veces te has pajeado pensando en mi, no te importará hacerlo para mi". La invitación me provocón una erección inmediata.
Elena sacó del cajon de su mesilla un tubo de lubricante, desnrroscó el tapón y depositó una generosa cantidad en la punta.
Yo cogí mi mano y empecé a masturbarme mientras ella se sentaba enfrente, habría sus piernas y hacía lo mismo. Me excitó como un loco ver sus dedos jugar en su sexo, acariciar su clítoris, penetrar su vacina.
Nos corrimos los dos casi a la vez, excitados, entre gemidos, miradas, suspiros....
Aquello me embrujó... y han sido muchas veces más las que me he masturbado pensando en ella.
++++++++++++++++++++++++++
Elena era real. El resto fantasía. Aunque no la única fantasía con ella...
Conocí a Elena hace años, en uno de esos cursos que haces al acabar la universidad con la inútil intención de engordar tu curriculum. Ella tenía un año menos que yo, y era la coordinadora del curso.
Me fascinó desde el principio. Me encantaba verla los días de clase, siempre con falda por encima de la rodilla, siempre sentándose regalándonos la visión de sus piernas, siempre sus lascibos labios resaltados por el carmín, y casi siempre un cruce de miradas que me ponía a mil.
Yo tenía pareja, pero creo que era inevitable que notara como recorría sus curvas con mi mirada, como la desnudaba mentalmente e imaginaba sus pechos, su vientre, sus nalgas, su sexo dispuestos para mi.
Como veis no aprendí mucho durante el curso...
Un sábado tuvimos clase. Mi novia estaba fuera de la ciudad y la perspectiva de aquella tarde era tediosa... hasta que depues de clase Elena me deslizó una nota en mi bolsillo: "Te invito a cenar esta noche en mi casa... si quieres". No lo dudé.
Vivía en un cuarto sin ascensor. Subí nervioso, con una botella de rioja en la mano. Me abrió vestida como siempre. Con su blusa, su falda por encima de la rodilla, el pelo recogido y unos zapatos sin tacón.
Me sorprendió con una llamada a telepizza, encargó la que más le gustaba y empezamos a charlar. No sería buena cocinera si encargaba la cena, pero me daba igual. Pasó el rato, comimos, seguimos charlando, bebimos, y pasamos a sentarnos en el sofá mientras tomábamos una copa.
Habría bebido la mitad de mi gin tonic cuando ella se recostó un poco sobre mí y conectó la tele. Sábado noche. Canal +. Vaya.
- "Huy, quieres que dejemos esto"
- "Lo que tu quieras, Elena"
- "vamos a ver un poquito"
La película estaba en apogeo. Una rubia explosiva deboraba una poya mientras otra poya la enculaba.
Pasó poco tiempo y la mia empezó a crecer debajo del pantalón. Intenté disimular. Elena empezó a respirar un poco más profundamente, casi de manera imperceptible.
Lo que sí aprecié era como entreabría ligeramente las piernas y sus pezones empezaban a resaltar bajo la blusa.
Apoyé una mano sobre la cabeza, que tenía apoyada en mi pecho. Le solté el pelo, tímidamente, esperando aprobación o rechazo. Bajá mi mano por la nuca, el hombro, y la adelanté buscando el escote de la blusa. Busqué sus pechos, tantas veces imaginados, y rocé sus pezones por encima del sujetador.
Elena se dió la vuelta. Estaba tumbada con la cabeza en mis piernas. Desabroché su blusa, acaricié su piel y busqué debajo del sujetador.
Con mi otra mano bajá hasta el límite de la falda. Luché con una cremallera del lado izquierdo y me abrí paso. La piel de la cara interna de sus muslos era cálida y suave. Recorrí con mis dedos las superficie de su braga y un escalofrío recorrió su cuerpo.
Mis dedos buscaron un acceso a su sexo... estaba turgente, húmedo, cálido, expectante. Recorrí todos los pliegues de su sexo con mis dedos mientras Elena se volvía hacia el bulto que quería salir de mi pantalón. Me lo desabrochó y liberó mi miembro erecto. Lo miró, sacó su lasciba lengua y lo recorrió desde lo más abajo que pudo hasta la punta.
Elena se puso de pie, me cogió de la mano y me lleó a su habitación. Mirándonos nos desnudamos el una al otro. Su visión desnuda me excitó mucho más. Su cuerpo tantas veces imaginado se me ofrecía en ese momento. Una vez. Quizás la única vez.
Le hice tumbarse. Recorrí su cuerpo con mi boca, disfruté de sus pezones, lamí su sexo con voracidad, sintiendo sus gemidos, su temblor, su sabor, su olor, aspirándolo, robándoselo con cada lametazo. Quería sentir su orgasmo en mi boca. Quería que mi lengua le llevara a su orgasmo, el primero. Y así fue. Me bebí la sobre carga de flujo mientras ella me cogía la cabeza con ambas manos y gemía hasta caer rendida.
Me miró, me sonrió y se puso de pie. Era mi turno. Me hizo levantar. Se agachó y con delicaeza se meíó un huevo en la boca. Lo succionó despacio y probó con elotro mientras su mano recorria mi humedo capullo. Su boca y su lengua lamieron mi escroto, la punta jugueteando con la entrada de mi ano, para mi placer y sorpresa. Luego me hizo la mamada de mi vida. Me tumbó, y mientras se comía mi capullo, con un dedo jugaba en mi culo. Al principio me corté un poco, pero poco a poco me dejá hacer.
Cuando estaba casi a punto de correrme la saco de su boca y me dijo que quería ver como expulsaba mi semen. Cogió mi glande con la mano, ajustó la presión y la movió hasta lograr su objetivo. Mis espasmos se acompañaron de tres chorros de seman que se derrmaron por su mano, mi vientre y su pecho.
Ella se agachó, lamió el semen de mi vientre y de sus manos y acercó su boca a la mía. Me impresionó y agrado tan especial beso.
- "Venga, recoge el de mi pecho y dámelo".
No dudé. Lamí mi semen de su piel, lo guardé en mi boca y lo pasé a la suya en un beso interminable.
- "No hemos follado" me dijo. "Hasta cierto punto no le has puesto cuernos a tu novia"
Me reí de buana gana mientras nos acostábamos abrazados y comenzábamos a hablar.
Pasamos así un buen rato, charlando de mil cosas. Finalmente le confesé la de veces que me había imaginado esa situación y me había masturbado pensano en ella.
Y así acabamos la noche. Elena me dijo "si tantas veces te has pajeado pensando en mi, no te importará hacerlo para mi". La invitación me provocón una erección inmediata.
Elena sacó del cajon de su mesilla un tubo de lubricante, desnrroscó el tapón y depositó una generosa cantidad en la punta.
Yo cogí mi mano y empecé a masturbarme mientras ella se sentaba enfrente, habría sus piernas y hacía lo mismo. Me excitó como un loco ver sus dedos jugar en su sexo, acariciar su clítoris, penetrar su vacina.
Nos corrimos los dos casi a la vez, excitados, entre gemidos, miradas, suspiros....
Aquello me embrujó... y han sido muchas veces más las que me he masturbado pensando en ella.
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Elena era real. El resto fantasía. Aunque no la única fantasía con ella...
Comentario:
Ei, hola! es la primera vez que te leo y me ha gustado mucho.
Te felicito por el relato...realmente excitante, sobretodo porque no se ha follado y, en esta situación, es lo que da más morbo. Dos cuerpos excitados provocándose placer el uno al otro pero sin tener que follar por cojones.
Besos! y espero que esta noche tengas suerte con tu mujer ;)
Te felicito por el relato...realmente excitante, sobretodo porque no se ha follado y, en esta situación, es lo que da más morbo. Dos cuerpos excitados provocándose placer el uno al otro pero sin tener que follar por cojones.
Besos! y espero que esta noche tengas suerte con tu mujer ;)
Comentario:
Yo nunca he tenido fantasias con un profesor pero me habría encantado ser la prota de la tuya. ;-)
Besos.
Besos.
Comentario:
um..deliciosa imagen y excitante.. fantasia...
saludossss
saludossss
Comentario:
Genial, yo tambien he tenido fantasias con mi profesor....
Un besito.
Un besito.
Comentario:
Estupendo, excitante y "atrapante" hasta el final.
Sigue por ahí, que tienes madera para escribir relatos eróticos.
Saludis.
Sigue por ahí, que tienes madera para escribir relatos eróticos.
Saludis.