Hace mucho... (fantasía) (II)
Nos quedamos un buen rato recostados, abrazados. Tomamos un par de cervezas y hablamos de cien cosas, pero acabamos con el asunto del sexo.
Cuando comienzas a hablar de lo que te gusta y lo que no, en temas de sexo, es fácil que acabes de nuevo excitado.
La verdad es que habíamos conectado muy bien. Nos gustábamos y había buen feeling sexual, deshinibido y sincero.
Nos contamos nuestras primeras veces, nuestra primera masturbación, pareja, polvo, el mejor, el malo...
Efectivamente: la conversación me había puesto a cien. Francesca me miró y sonriendo pícaramente me dijo: "parece que te has excitado de nuevo".
Le devolví la sonrisa y respondí: "sí... el tema de conversación me ha animado"

"Que harías ahora si estuvieras sólo".
Sin decir nada, dirigí mi mano a mi glande erecto y duro, lo rodeé, ajusté la presión de mis dedos y comencé a moverlos lente y suavemente de arriba a abajo.
Francesca me miró extasiada, la boca ligeramente entreabierta y la respiración acelerada. "Sigue, por favor, me gusta verte"
Cogí un de poco aceite, lubriqué de nuevo mi capullo, me incorporé ligeramente en la cama y seguí. Ella incorporó, y se sentó a mi lado con laspiernas entreabiertas dirigidas hacia mi.
Yo seguí masturbándome excitado por la expectación que había despertado en Francesca. Me encanta que me miren. Mi mano, ayudada por la lubricación, se deslizaba por mi polla erecta, recorría mi capullo, lo retorcía levemente y volvía a replegarse hacia atrás.
Ella, tímidamente, abrió un poco más las piernas. Su sexo se adivinaba excitado, húmedo, expectante. No me quitaba ojo. Se inclinó, y me besó; un beso largo, apasionado, excitado. Cuando se separó, comprobé lo que sospechaba: sus dedos se movían lentamente en la zona de su clítoris, rodeándolo y dirigiéndose de vez en cuando a la entrada de la vagina. Allí se introducían ligeramente para volver húmedos de nuevo a su zona más sensible.
Nuestras respiraciones comenzaron a acelerarse. Ninguno de los dos disimulábamos nuestra excitación, nuestro placer con nuestras caricias, nuestro acercamiento al clímax.
Los jadeos de ambos fueron aumentando. Los dos nos vigilábamos, nos observábamos, escudriñábamos los movimientos que nos dirigían al orgasmo, aprendíamos de cada movimiento y la respuesta que producía. Sincronizamos nuestros ritmos, acelerando, parando, bailando nuestras manos en nuestros sexos buscando el difícil orgasmo simultáneo.
Ocurrió así. Francesca estaba jadeando, se movía, se retorcía de placer, cuando aceleró el ritmo de sus dedos, y la intesidad de sus vocalizaciones. En ese momento aceleré ligeramente el ovimiento de mi mano y aumenté la presión. En pocos segundos me recorría el espasmo de mi orgasmo, una corrida menor que la anterior pero generosa, placentera, deliciosa...
Francesca seguía tocándose, retorciéndose. Al ver mi eyaculación aumentó un grado su excitación y tardó sólo un instante en correrse y quedar jadeando junto a mi.
"Ha sido la primera vez que me masturbo delante de nadie"
"Tambien la mia", le dije "y me ha gustado mucho".
"Otro día compramos condones".
La historia siguió. Quizás otro día cuente algo más de Francesca.
Cuando comienzas a hablar de lo que te gusta y lo que no, en temas de sexo, es fácil que acabes de nuevo excitado.
La verdad es que habíamos conectado muy bien. Nos gustábamos y había buen feeling sexual, deshinibido y sincero.
Nos contamos nuestras primeras veces, nuestra primera masturbación, pareja, polvo, el mejor, el malo...
Efectivamente: la conversación me había puesto a cien. Francesca me miró y sonriendo pícaramente me dijo: "parece que te has excitado de nuevo".
Le devolví la sonrisa y respondí: "sí... el tema de conversación me ha animado"

"Que harías ahora si estuvieras sólo".
Sin decir nada, dirigí mi mano a mi glande erecto y duro, lo rodeé, ajusté la presión de mis dedos y comencé a moverlos lente y suavemente de arriba a abajo.
Francesca me miró extasiada, la boca ligeramente entreabierta y la respiración acelerada. "Sigue, por favor, me gusta verte"
Cogí un de poco aceite, lubriqué de nuevo mi capullo, me incorporé ligeramente en la cama y seguí. Ella incorporó, y se sentó a mi lado con laspiernas entreabiertas dirigidas hacia mi.
Yo seguí masturbándome excitado por la expectación que había despertado en Francesca. Me encanta que me miren. Mi mano, ayudada por la lubricación, se deslizaba por mi polla erecta, recorría mi capullo, lo retorcía levemente y volvía a replegarse hacia atrás.
Ella, tímidamente, abrió un poco más las piernas. Su sexo se adivinaba excitado, húmedo, expectante. No me quitaba ojo. Se inclinó, y me besó; un beso largo, apasionado, excitado. Cuando se separó, comprobé lo que sospechaba: sus dedos se movían lentamente en la zona de su clítoris, rodeándolo y dirigiéndose de vez en cuando a la entrada de la vagina. Allí se introducían ligeramente para volver húmedos de nuevo a su zona más sensible.
Nuestras respiraciones comenzaron a acelerarse. Ninguno de los dos disimulábamos nuestra excitación, nuestro placer con nuestras caricias, nuestro acercamiento al clímax.
Los jadeos de ambos fueron aumentando. Los dos nos vigilábamos, nos observábamos, escudriñábamos los movimientos que nos dirigían al orgasmo, aprendíamos de cada movimiento y la respuesta que producía. Sincronizamos nuestros ritmos, acelerando, parando, bailando nuestras manos en nuestros sexos buscando el difícil orgasmo simultáneo.
Ocurrió así. Francesca estaba jadeando, se movía, se retorcía de placer, cuando aceleró el ritmo de sus dedos, y la intesidad de sus vocalizaciones. En ese momento aceleré ligeramente el ovimiento de mi mano y aumenté la presión. En pocos segundos me recorría el espasmo de mi orgasmo, una corrida menor que la anterior pero generosa, placentera, deliciosa...
Francesca seguía tocándose, retorciéndose. Al ver mi eyaculación aumentó un grado su excitación y tardó sólo un instante en correrse y quedar jadeando junto a mi.
"Ha sido la primera vez que me masturbo delante de nadie"
"Tambien la mia", le dije "y me ha gustado mucho".
"Otro día compramos condones".
La historia siguió. Quizás otro día cuente algo más de Francesca.
Comentario:
Uffffff, como me ha gustado......
Quiero más...
Un besito.
Quiero más...
Un besito.





