Tranquila
Tranquila. Quiero que estés tranquila. Déjate llevar, déjame hacer, y permanece tranquila.
Tranquila. Disfruta mientras yo disfruto de ti, mientras gozo viéndote, oliéndote, saboreándote, tocándote, oyéndote.
Quiero que estés tranquila, tus ojos vendados, tus manos suavemente atadas, tu cuerpo desnudo, tu piel sensible, tu boca entreabierta.
Tranquila mientras mis manos y mis labios recorren todo tu cuerpo. Todo. Piel suave. Recorrido tranquilo. Lento. Piel deliciosa, trémula, pálida, sensible. Besos tranquilos. Roces tranquilos.
Procura permanecer tranquila. Quiero disfrutar de cada segundo dándote placer. No te impacientes. Tranquila. Todo llegará.
Tranquila, si puedes, cuando tus pezones desaparezcan entre mis labios. Cuando los succiones, los provoque. Cuabdo erectos me desafíen a seguir comiéndome tus pechos y a avanzar hacia tu pubis.
¿Podrás permanecer tranquila cuando los rizos de tu vello acaricien mis labios?. Cuando tu monte de venus sucumba a mis caricias y tus labios se entreabran, ansiosos, intranquilos, deseando su premio.

Dudo que sigas tranquila cuando mi lengua juegue en los pliegues de tu sexo. Difícil cuando roce tu clítoris y lo lama con devoción, te saboree y beba tu delicioso licor sexual.
Imposible que sigas tranquila cuando escuches un sonido. Sí. Siéntelo, primero en tus pezones. Una vibración, una sensación nueva.
Absolutamente intranquila cuando lo sientas entre tus piernas. Vibra entre tus labios, roza tu clítoris unos segundos y busca la entrada de tu vagina.
Ya no estás nada tranquila cuando como tu sexo mientras te penetro con semejante juguete: grande, duro, vivo. Te taladra y te llena mientras con cada lametazo dejas escapar gramos de tranquilidad. La excitación sigue llenando el hueco que deja libre la tranquilidad, llenándote, invadiéndote.
Te mueves, te retuerces, gimes, lloras, ries, gritas y gozas cada segundo un poquito más. Sigo lamiendo, penetrando. Abuso de tus manos atadas, de tu tranquilidad perdida, de tu excitación, de tu inminente orgasmo.
Es delicioso sentir como llega. Te corres y siento la presión que tu vagina ejerce sobre el vibrador con cada espasmo, la pulsión de tu clítoris en mi lengua, tu temblor.
Siento como te relajas. Deliciosa, agotada. Y de nuevo, reposas tranquila, a mi lado, mientras ahora es mi polla la que ha perdido su tranquilidad. ¿Qué podemos hacer ahora con ella?.
Tranquila. Disfruta mientras yo disfruto de ti, mientras gozo viéndote, oliéndote, saboreándote, tocándote, oyéndote.
Quiero que estés tranquila, tus ojos vendados, tus manos suavemente atadas, tu cuerpo desnudo, tu piel sensible, tu boca entreabierta.
Tranquila mientras mis manos y mis labios recorren todo tu cuerpo. Todo. Piel suave. Recorrido tranquilo. Lento. Piel deliciosa, trémula, pálida, sensible. Besos tranquilos. Roces tranquilos.
Procura permanecer tranquila. Quiero disfrutar de cada segundo dándote placer. No te impacientes. Tranquila. Todo llegará.
Tranquila, si puedes, cuando tus pezones desaparezcan entre mis labios. Cuando los succiones, los provoque. Cuabdo erectos me desafíen a seguir comiéndome tus pechos y a avanzar hacia tu pubis.
¿Podrás permanecer tranquila cuando los rizos de tu vello acaricien mis labios?. Cuando tu monte de venus sucumba a mis caricias y tus labios se entreabran, ansiosos, intranquilos, deseando su premio.

Dudo que sigas tranquila cuando mi lengua juegue en los pliegues de tu sexo. Difícil cuando roce tu clítoris y lo lama con devoción, te saboree y beba tu delicioso licor sexual.
Imposible que sigas tranquila cuando escuches un sonido. Sí. Siéntelo, primero en tus pezones. Una vibración, una sensación nueva.
Absolutamente intranquila cuando lo sientas entre tus piernas. Vibra entre tus labios, roza tu clítoris unos segundos y busca la entrada de tu vagina.
Ya no estás nada tranquila cuando como tu sexo mientras te penetro con semejante juguete: grande, duro, vivo. Te taladra y te llena mientras con cada lametazo dejas escapar gramos de tranquilidad. La excitación sigue llenando el hueco que deja libre la tranquilidad, llenándote, invadiéndote.
Te mueves, te retuerces, gimes, lloras, ries, gritas y gozas cada segundo un poquito más. Sigo lamiendo, penetrando. Abuso de tus manos atadas, de tu tranquilidad perdida, de tu excitación, de tu inminente orgasmo.
Es delicioso sentir como llega. Te corres y siento la presión que tu vagina ejerce sobre el vibrador con cada espasmo, la pulsión de tu clítoris en mi lengua, tu temblor.
Siento como te relajas. Deliciosa, agotada. Y de nuevo, reposas tranquila, a mi lado, mientras ahora es mi polla la que ha perdido su tranquilidad. ¿Qué podemos hacer ahora con ella?.
Comentario:
Hola arnand! que rico post! y la imagen, uuf! me ha antojado demasiado... siempre alterando la temperatura de los demas, eres todo un D.J.!!
Un beso y visita mi nuevo Blog!
http://extasisazul.blogspot.com
Un beso y visita mi nuevo Blog!
http://extasisazul.blogspot.com
Comentario:
Yo si que he perdido mi tranquilidad leyendote,y... como supongo que la chica que te acompaña sigue atada y vendada,seria un placer dar la respuesta que se merece a tu ultima pregunta.Un beso Arnand.
Comentario:
Estaba tranquila al principio, lo sabes.... pero despues de leerte, has conseguido alterarme (como siempre) y ponerme a cien.
Un besito.
Un besito.
Comentario:
He visto ke has visitado mi página, pero aún no has kontestado a mi pregunta...¿ Son solo fantasias?
Lola.
Lola.