logotipo

img_google
cd ..
¿Quién soy yo?!
 Me gusta escribir y dibujar. No me gustan las montañas rusas ni nada que me haga vomitar. Me gustan los helados de menta con chocolate y leer mangas y libros, ver series anime y películas de casi todo tipo, me gustan los juegos y los videojuegos pero no me gusta el futbol ni los demás deportes, me gusta el cine pero veo más la tele. Espero que el resto lo encuentres en el blog y en sus links, recuerda que puedes dejar tu comentario en cada post y opinar si te atreves o si te merece la pena.
Sindicación
 
Musayib
blood
Estaba pensando y siempre llegaba a la misma conclusión. No importaban las cosas llamadas importantes de la vida. Eso eran tonterías, lo único verdaderamente importante era todo lo demás. Todo lo que nadie consideraba importante era lo importante de verdad. Cuando se dio cuenta y volvió en si habían pasado casi dos horas, en aquella casa y en aquellas tardes de verano el tiempo se le iba aun con mayor velocidad de lo que era habitual en él, Se levantó sudando, más cansado incluso que antes. Miró por la ventana y vio a una chica de unos veinte años con una mochila rosa, sandalias de esas de tiras finas con tacón y una coleta que se agitaba mientras movía la cabeza hablando con el móvil, sin embargo él sólo reparó en que iba vestida con aproximadamente menos de un cuarto de metro cuadrado en total de telas, la mayoría blancas. Pegó la frente a la ventana y con la mano derecha encendió la radio. Estaban dando las noticias, un fanático religioso había explotado con un centenar de inocentes en oriente próximo. Al parecer así iría al paraíso. Se preguntó que Dios te haría matar a 100 desconocidos para ir al paraíso. Sólo un Dios que quisiera acabar con la humanidad, ¿Un demonio quizá? La chica cambió la expresión de su cara, ya no reía. Apagó el móvil y se quedó mirándolo bajo el sol de la tarde, debía hacer un calor brutal ahí fuera pero allí estaba, se acercó a un bordillo y se sentó en él. Parecía que hablaba consigo misma en voz baja, luego miró a ambos lados de la calle, desierta a esas horas. Y miró un poco hacia arriba, hacia las ventanas pero no lo descubrió. Cuando se había asegurado de que nadie la veía se puso de pie y empezó a hablar con alguien invisible. La conversación parecía lo de menos, lo importante eran las insinuaciones y movimientos de la chica a ese alguien invisible. De pronto oyó un coche y se sentó de nuevo en el bordillo, desde el escondite de la ventana se le dibujó una sonrisa en la cara al ver a aquella chica ensayar así su próximo encuentro con ese “quienfuera” afortunado ser imaginario. De repente se dio cuenta de que su teoría fatal volvía a confirmarse, ya no se acordaba de los 100 pobres inocentes que habían sido pulverizados por aquella explosión, en su lugar tenía la imagen de la joven y su movimiento de manos frente a un ser invisible...
Vaya, que coincidencia, invisible. Como él.
No