Enjoy the Silence (Depeche Mode)
"Words like violence
Break the silence
They come crashing in
Into my little world"
Año 39,959
Cerca de la actual Sirio-B
En el interior de la cápsula todos los guerreros exterminadores parecían calmados. Años de combates y oración al servicio del sagrado Imperio humano habían blindado sus nervios. El ambiente era muy frío, la cápsula atravesaba el espacio para llegar hasta el enorme pecio abandonado hace 3500 años. Las deducciones de los tecnosacerdotes indicaban presencia xenos en la nave, las dos escuadras de cinco exterminadores supieron al instante que el enemigo no les dejaría recuperar el artefacto con facilidad.
Sus enormes cuerpos de tres metros de altura genéticamente alterados estaban protegidos por gruesas armaduras forjadas por el fragor de mil batallas y fundidos con ellas. Todos con sus herramientas de combate preparadas, todos a la par cubrieron sus cabezas con sus cascos mientras estos se sellaban e iluminaban su visión con runas holográficas de información acerca de su misión: Tiránidos…
Iulius miraba al suelo mientras analizaba el holograma que su casco le hacia ver sobre el retorcido y complicado mapa del pecio que asaltarían. Iulius tenía 327 años y había sideo sargento veterano de la desaparecida escuadra Cachemirth. Sus oraciones en gótico antiguo sonaban amenazadoras y susurrantes, el resto de Ángeles de Muerte contestaba a la letanía de invocación a Sanguinius previa al combate. Sólo la inquebrantable fe en el primarca del capítulo y el Dios-emperador les salvaría de caer en la locura de la rabia negra que como veteranos Ángeles Sangrientos habían de soportar.
En la otra cápsula el venerable hermano sargento Marius observaba el brillo metálico de su arcaica espada de energía mientras repetía las mismas oraciones que Iulius. El plan era sencillo, recoger y poner a salvo el artefacto, sus vidas eran absolutamente sacrificables, Marius sería el encargado de asegurar el avance mientras Iulius cargaría con el artefacto, las confianzas de ambas escuadras estaban puestas en Danesos y Damiel armados con lanzallamas pesados.
Danesos observaba la azulada llama de su lanzallamas mientras sus compañeros contaban ya el tiempo para el impacto con el pecio y se preparaban para un rápido desembarco. En la otra cápsula Damiel bendecía su arma y miraba a través de sus ancianos ojos las luces parpadeantes rojas que iluminaban la penumbra y que indicaban el inminente choque.
Al fin ambos pecios impactaron sobre la aleación blindada de la cubierta y las brutales cargas explosivas abrieron una vía al interior del complejo de pasillos a través de más de dos metros de paredes superpuestas. Las explosiones casi simultáneas dejaron dos agujeros incandescentes que mostraban una maraña deshecha de cables y tubos que llenaron el pasillo de gas.
Las detonaciones retumbaron en la oscuridad y el silencio del pecio haciendo despertar a una omnipresente conciencia dormida, las pisadas de los diez exterminadores por los corredores avanzando rápido en fila india parecían el resonar de tambores de todo un ejército invasor.
La escuadra Victimus al mando de Iulius invadió una habitación en la que apenas cabían los cinco guerreros de más de tres metros de altura. Iulius se hizo rápidamente con el artefacto, se trataba de un pequeño robot servidor que contenía información muy valiosa para el imperio y no podía ser dejado en manos de los enemigos de la humanidad. Mientras la escuadra Santus corría en fila india por un largo pasillo con las armas de asalto apuntando al frente y dispuestos a trazar y asegurar un camino de salida hasta las cápsulas del pecio para extraer de la nave el artefacto.
Salameth era el primero de la fila en la escuadra Santus ante él las centelleantes luces verdes del radar de movimiento se convirtieron en la más grotesca de las visiones. Sin dar tiempo a la mente a pensar apretó el gatillo y una salva de cuatro mini-misiles cruzó el viciado y oscuro aire del pecio haciendo estallar al enemigo en una vaporosa lluvia morada. Mientras seguía a la carrera tras él, Damiel revisaba su lanzallamas pesado y esperaba su turno… tarde o temprano alguien moriría.
En esos instantes Marius ojeaba con preocupación su radar al ver que en menos de 10 segundos lo que antes estaba negro ahora mostraba más de veinte puntos centelleantes que indicaban grupos de un indefinido número de alienígenas avanzando todos en el mismo sentido y procedentes de todos los rincones de la nave directos a por los intrusos. Iulius avanzó por un pasillo sabiendo que antes de que llegara a la esquina se batiría en duelo con uno de aquellos monstruos llenos de garras afiladas, dientes como cuchillos y protegidos por acorazados caparazones violeta oscuro.
Damiel no tuvo que esperar tanto como pensaba, frente a él Salameth estaba perdiendo la que sería su última batalla, su puño de combate fue incapaz de alcanzar al xenos que con una velocidad demoníaca había herido a su compañero en más de 20 puntos atravesando en ocasiones la arcaica armadura como si fuera de papel. Por suerte cuando Salameth cayó muerto Damiel no tardó ni una milésima de segundo en dirigir un incandescente chorro de prometium que abrasó al asesino de su hermano y a todos los que llegaban detrás de él. El pasillo quedó iluminado por un fluido viscoso parecido al NAPALM que hizo retorcerse y morir a los alienígenas. A gran velocidad los cuatro que quedaban avanzaron sobre el destrozado cuerpo de su compañero reventado a cuchilladas a través de un pasillo iluminado por las llamas.
Marius comenzó a disparar, su brazo blindado apunto su arma hacia las sombras que se movían frente a él en la esquina y su visión mejorada le permitió observar con privilegio como se cumplía la sagrada misión de exterminar a los enemigos de la humanidad. Se entristeció al saber que la otra escuadra había perdido un guerrero pero por desgracia aún se esperaban más muertes, la proporción de enemigos según el radar era brutal, de treinta a uno por lo menos.
Los pasos de los exterminadores retumbaron firmes por los pasillos mientras los misiles y el fuego de sus de sus armas barría habitaciones de enemigos ellos se situaban tácticamente vigilando largos corredores mientras sus compañeros abrían nuevas vías de escape, todo era un enorme y sombrío laberinto de metal y tubos infectado de alimañas con manos como garfios y dientes como cuchillos. Todo era como una gran partida de estrategia en la que un fallo significaba la muerte. Y lo que es aún peor, el fracaso.
Los Aeptus Astartes aún tuvieron que sufrir dos bajas más, una de ellas fue Galameth que estuvo disparando durante más de cinco minutos en un largo pasillo en el que no paraban de aparecer enemigos, gracias a él y a su impecable régimen de disparo se detuvo el avance del enemigo matando más de cuarenta alienígenas mientras repetía letanías de puntería justo antes de que Danesos lo viera morir tras una avalancha de enemigos que se lanzaron sobre él. Inmediatamente su arma roció la estancia con su fluido llameante mientras retrocedía de espaldas. Había vuelto asegurar la retirada e intentar ayudar a su hermano de batalla pero ahora él se había convertido en él último eslabón del grupo y calculaba con temor no gastar demasiado prometium en su retirada pues no disponía de tiempo para recargar.
Mientras Danesos se aseguraba de detener la avalancha de enemigos que seguían al grupo desde el final Damiel lanzaba una y otra vez chorros de fluido ardiente a uno de los pasillos cercanos a las cápsulas, más de una vez Iulius le salvó la vida mientras recargaba al derribar a varios monstruos desde su posición en un pasillo perpendicular al suyo y que no le atravesaran con sus garras.
Los últimos momentos fueron angustiosos, la espera a Marius se hizo eterna pero al fin apareció por el pasillo, al pasar frente a Danesos un alienígena le atacó por la espalda, Danesos no pudo reaccionar a tiempo porque estaba recargando pero la armadura del sargento aguantó el golpe y puedo encararse con su enemigo sin poder llegar a herirlo con su espada dada su destreza en el combate cuerpo a cuerpo pero si dando el tiempo suficiente para que el guerrero del lanzallamas abrasara a esta última grotesca amenaza.
Al fin Marius llegó a la cápsula en la que esperaba ya Iulius que como prometió aseguró el avance siempre constante para no morir en aquella ratonera. Inmediatamente sin esperar a los demás la cápsula con los dos sargentos veteranos y el artefacto se selló herméticamente y partió con estruendo hacia al confortable y seguro vacío espacial, en la cápsula ambos rogaron al primarca por la supervivencia de sus hermanos en el combate que intentaban replegarse y alcanzar la segunda cápsula antes de que fuera demasiado tarde. Sólo Marius quitándose un casco empapado de sangre y vísceras alienígenas rompió el silencio y dijo en el oscuro idioma humano: “Que Sanguinius y el Emperador los protejan”
LinkS:
Basado en una partida de Space Hulk
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Ah, ahora me ha quedado muchísimo más claro, depués de esa explicación tan lógica y realista ;)
Comentario:
...Debajo de la Esfinge de Gizeh puede haber información muy valiosa...
En la historia se podría tratar de un PCE o plantillas de construcción estandar necesarias en una época en la que la ciencia está avnazada pero muy estancada y que consigue de estas plantillas el modo de desarrollar tecnologías que una vez la humanidad dominó. Probablemente en este caso el artefacto fue perdido hace muy poco ya que las PCE suelen ser de 12000 años atrás (Antes del Imperio) y considerando la lentitud del administrorum y lo azaroso del viaje estelar a través del espacio disforme 3500 años no son nada. Casi se puede decir que el artefacto se perdió ayer mientras la nave lo transportaba a un lugar más seguro y fue invadida por alienígenas.
En la historia se podría tratar de un PCE o plantillas de construcción estandar necesarias en una época en la que la ciencia está avnazada pero muy estancada y que consigue de estas plantillas el modo de desarrollar tecnologías que una vez la humanidad dominó. Probablemente en este caso el artefacto fue perdido hace muy poco ya que las PCE suelen ser de 12000 años atrás (Antes del Imperio) y considerando la lentitud del administrorum y lo azaroso del viaje estelar a través del espacio disforme 3500 años no son nada. Casi se puede decir que el artefacto se perdió ayer mientras la nave lo transportaba a un lugar más seguro y fue invadida por alienígenas.
Comentario:
Mola, la atmósfera está muy lograda e intentas contar lo que pasa por las cabezas de los protagonistas.
Pero no entiendo una cosa: si el pecio ese lleva abandonado 3500 años, ¿cómo es que contenía un robot servidor con información muy valiosa? ¿No estaría anticuada? ¿O es que la misión se fue retrasando... se fue retrasando... y así 3500 años? Ríete tú de las listas de espera de Sanidad. ;)
[pero que conste que me ha gustado mucho...]
Pero no entiendo una cosa: si el pecio ese lleva abandonado 3500 años, ¿cómo es que contenía un robot servidor con información muy valiosa? ¿No estaría anticuada? ¿O es que la misión se fue retrasando... se fue retrasando... y así 3500 años? Ríete tú de las listas de espera de Sanidad. ;)
[pero que conste que me ha gustado mucho...]





