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Cave Canem
Acerca de
Me visitó la vida una tarde de otoño, me miró a los ojos y me dejé seducir por ella. Más temprano que tarde, tempus fugit, la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo. ecoestadistica.com
Sindicación
Gracias por venir. Considérate en tu casa.
 
Abordaje

Quiero surcar los mares de tus senos, atravesar la tormenta de tu pelo, seducir los destellos de tus ojos, desarbolar el contorno de tus besos.
Quiero saltar a la cubierta tersa de tu ensueño como ingrávido pirata de tu cuerpo, ser la vela mayor de tus deseos, abordar tu corazón para mecerlo.
 
Moon River

"Moon river, wider than a mile,
I'm crossing you in style someday,
Oh, dream maker, you heartbreaker,
Wherever you're goin',
I'm goin' your way
Two drifters, off to see the world,
There's such a lot of world to see,
We're after the same rainbow's end
Waitin' round the bend
My Huckleberry friend,
Moon river and me."

Johnny Mercer

 
Ventana abierta

Cuando no puedo ser más que una ventana abierta a ningún paisaje, una hierba que no crece en ningún camino, una estrella fugaz que se ha quedado inmóvil...
Me gustaría sentir tu corazón en cada latido, tu flor deshojada en mis fragancias, mi semilla esparcida en los mil aires de tu cuerpo, tu playa recibiendo mis olas, mi arena recogiendo tu espuma, que nos alcanzara a los dos el Universo.
 
En-Sueño

Pienso que estoy en tu pensamiento, que piensas que te pienso. Y pienso si pudiera abrazarte la espalda, perderme en tus dedos, escalar el claustro de tu pecho, besarte el espíritu, mecerme en tu pelo, navegar en tus ojos, anidar en tu cintura... Pensamiento... Pensamiento. Duerme en mi.
 
Coincidir
Soy vecino de este mundo por un rato
y hoy coincide que también tú estás aquí
coincidencias tan extrañas de la vida
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio...
y coincidir.
Alberto Escobar. "Coincidir".
 
Deseo

Quisiera ser beso, o la sombra de tu piel, el aliento de tu aroma o el fulgor de tu deseo. Podría conformarme con ser tu sudor, o tu ropa, para caminar siempre pegado a ti.
 
Oleaje

Al mirarme en la marea de tus ojos
quisera romper mis olas
en el acantilado de tu pecho,
derramar mi espuma
en la arena de tu piel,
cobijar mi vacío
en la plenitud de tu espacio.
Ser tuyo por un instante eterno.
 
Mi luna

Me has susurrado mi nombre mientras dormía. Eras tu. Me llamaste por mi nombre. Y he sentido tu aroma envolverme la piel. Y besé tu tristeza para evaporarla. Y viví con tus sueños. Y latí con tu pecho.
 
Mira Luna

Como suele ser costumbre en mi despistada cabeza, ayer olvidé que la luna iba a mostrar, por un efecto óptico, un tamaño superior al habitual. Siempre siento curiosidad por estos fenómenos y siempre, también, se me olvida contemplarlos. Pero... Anoche, tras cerrar el libro y apagar la luz, me di la vuelta en la cama y me encontré con una luna ciertamente esplendorosa que me observaba al otro lado de la ventana abierta. Le sonreí como a la antigua amiga que es y le agradecí la visita, máxime si esta se produce cada 18 años. A saber donde andará uno dentro de dieciocho años... Me pregunté quienes de los que quiero la estarían mirando en aquel momento. Y le pregunté a ella, a la luna, apelando a su alma de cotilla, si podría darme noticias de quien deseo tenerlas. Mas la luna a la par que cotilla es discreta, y siempre guarda silencio. Intenté recordar qué demonios estaría haciendo yo hace 18 años. Ver la luna grandota no, pues me acordaría. Creo que la luna sonrió en aquel momento porque adivinaba que yo no sentía ni asomo de nostalgia del pasado. Sólo el presente vive. Quedé abrazado a la luna hermosísima que me regaló sueños de presente y sonrisas desconocidas y contradictorias.
El próximo fenómeno sideral será una lluvia de estrellas. Quizá algún alma piadosa me lleve de la mano a verla. Será la manera de que no se me olvide.
 
Una noche

Una noche vendré como del rayo
sumido en las tinieblas,
de improviso,
dispuesto a helar tus ansias
y sonrojar tus labios.

Una noche vendré sin que me esperes
a crepitar en tu frágil hoguera
y quebrantar en un suspiro
la herejía piadosa de tu cuerpo.

Una noche vendré sin que me invoques
arrollando oraciones en un soplo
a alborotar tu entraña silenciosa
y romper el cristal de tus ensueños.

No me invoques. No esperes.
Que quiero ser tu diablo
cada noche.
(Para M y sus dos hemisferios)
 
Y vivir

Y, de improviso,
busca tu boca mi boca
y tus manos
oprimen mis manos,
y la voz amorosa que me dice:
"Despierta. Estoy yo aquí. Levántate".
Y vivimos.
 
Madrugada imposible

Si por mí fuera,
detendría el mundo
y te invitaría a viajar por el interior de nuestra madrugada
en una luna con aromas de azahar.
Me regalaste tu ausencia
y se paró, como un reloj inerte,
el pulso de mis noches.
Dame tu mano para llevarme
a tu universo de dichas y flores.
 
Cuerpo

Segue os ditames do teu corpo.
Ele sabe as tuas necessidades.
Atende quando ele grita "liberdade".
Segue teu corpo; ele sabe do que necessita,
sabe os caminhos da fome, do cio, da sede, do sono.
Sê humilde perante o corpo sábio, pois o corpo
pensa de acordo com as raízes mais profundas,
Pode sentir as raízes que te irmanam à criação.
Em corpo montarei teu corpo e montarás meu corpo,
e sairemos a galope, o corpo aberto à palavra do vento,
e verás que uma cópula é o mais belo dos corpos de baile, e o
mais equóreo corpo-a-corpo.
F. Mendes Vianna "Ah!"
 
La danza de los amantes

Los amantes hicieron un solo pan,
una sola gota de luna en la hierba.
De todas las verdades escogieron el día,
no se ataron con hilo sino con un aroma.

Bebieron en su beso el agua
dulce del encuentro, la miel de la existencia
debida, les llenó la sustancia que
subió de la tierra con su sangre de fruta apasionada.

El amor supo entonces que se llamaba amor
y, cuando levantaron los ojos a su nombre,
el corazón, de pronto, dispuso su camino.

Los amantes no tienen fin, ni muerte,
se abrazan en silencio incluso en la distancia,
tienen la eternidad de la naturaleza.

 
Pronombre posesivo
 
El aire que te rodea
¿En qué estrella te ocultas invencible? ¿En qué playas te has tendido? ¿Qué acentos de tu voz has escogido? Te imagino, ¡No! Te sueño circundada de mar y tierra, bebiendo de la tibia fuente que mana luz melodiosa.
Cantar quisiera una canción como un beso que borrase tu tristeza, y sentir cómo ríen tus ojos al rozar mis labios con tu beso. Y que esos dos besos se perdieran, soñando, en sus dos infinitos.
 
¡ Una marisopla!

One buen day, one mariposilla, fly que te fly in the garden, in the time que, splash! the mariposilla is estampada with a big flower, oh! says mariposilla: "I broken my alitas with the puta flowerita!"
 
Piel de noche
Méceme en la entraña
dormida de tu ensueño.
Estreméceme en el recuerdo
de tu placer cumplido.
Méceme.
Estreméceme.
Entreméceme.
Dentro.
 
Verso a beso
No me verses despacio,
hazlo a golpe de palabra,
rompiendo la sílaba
en cada labio.
 
Los portadores de sueños
En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida que siempre se renueva
engendraron también una generación de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo de las mariposas
y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras
de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías,
dijeron que sus palabras eran viejas
-y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua
en el corazón del hombre-
los acumuladores de riquezas les temían
y lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales
tuvieron algo que ver con esto,
la verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y viento
y de todas partes venían a impregnarse de su aliento
y de sus claras miradas
y hacia todas partes salían los que los habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
en que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe.
y, por el contrario, los científicos diseñarían
fuentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos —imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos —decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos —murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos —imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos —decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos —murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
y por eso no se extrañaban
y también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías.
Y por eso defendían su vida aun con la muerte.
y por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores
y los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando e que no pueden detener los traficantes de la muerte;
y por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
y la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
o en amplios vestidos de maternidad
donde piececitos soñadores alborotan los vientres que los cargan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arco iris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
Sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las profecías. Estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños

Gioconda Belli, "El ojo de la mujer"

 
Orillas

Algunas veces pensaba en los charcos. Literalmente. Se sentaba en el agua y decía que las ideas le nacían líquidas en la mente. "Quiero estar en tu orilla, acercarme al paisaje de soledad contigo". Luego, al caer la tarde y la noche se esparcía en gotas oscuras, tropezaba con la ausencia. Pero sonreía en silencio porque volvería a las orillas de ceniza donde el sueño imposible regresa con el viento de la tarde.
 
Memoria blanca


Se desnuncó el nunca conocido deseo de tu insomnio. Se desnucó la nuca vertebrada de tu risa. Se desnudó deprisa la cortina caída de tus ojos. La brisa barrió aquella noche ya sin luna todas las nubes desde la ingle a la cintura. El mar hizo madrugar a la memoria. Ahora la memoria se duerme en la nada blanca.

 
Provisionalidad


Este país nuestro es tan provisional... "Desvío provisional", "alférez provisional", "instalación provisional". Me pregunto si será debido a esa sempiterna inclinación que tenemos por dejar las cosas a medio hacer, o porque nos asusta lo definitivo, aquello que se convertirá en inmutable una vez terminado. Quizá lo que sucede es que soy yo quien está a medio hacer y pienso de este modo. Pero, ahora, doy en recordar a la mujer que, siendo niña, dibujaba con trazos muy, muy finos porque no le agradaba lo definitivo y así le quedaba una oportunidad de borrarlo. ¿Seguirá haciéndolo? Es una curiosidad provisional la mía.

 
Desayuno con miradas
Estaba a punto de desayunar, de hecho comenzaba a mojar la galleta en el café con leche, cuando la he visto apoyada en el quicio de la puerta. Muy lentamente se ha sentado a la mesa, junto a mí. Quizá deseaba que viese su vestido nuevo, hecho de olvido, o, simplemente, estar cerca de mi. Sus ojos no me hablaban como en otras ocasiones, ni su sonrisa se derramaba sobre mis manos. Frágil y triste se conformaba con verme desayunar lentamente, mojando cada galleta, con su lengua recorriendo sus labios dulcemente, sin la voluptuosidad de otros momentos. Empecé a entenderla. Me chantajeaba infamemente con su actitud; un chantaje afectivo directo y sin ambages. Sonreí un breve instante, el que tardó en posar en mi sus ojos acerados y acariciar con delectación el filo de un cuchillo cebollero. No me atraganté con la última galleta porque estoy acostumbrado a sus escenas de celos y a sus arrebatos chantajistas. Esbocé una sonrisa entre displicente y compasiva y le prometí que hoy mismo volvería con ella. Por la tarde cumplí mi promesa y la encontré dispuesta a ser impregnada por la tinta sobre el papel en blanco. Le supliqué perdón por haberla abandonado una vez más y ella volvió a comportarse como el personaje agradecido que es. El resto de personajes la odian porque saben que es mi preferida aunque saben que sin ella no podría haber escrito. Mati me dice que los personajes son eternos. Espero que a este se le haya olvidado su eternidad.
 
Llamada a escena
Te he visto en los rincones de papel arrugado, te recojo en los dedos de la mano que te desvela. No temas. Tu remoto corazón que busca, indefinido, su, tal vez imposible, razón de existencia, sólo va a latir con mi voz y mi gesto. Será mío, de alguna manera. No temas. Al caer el telón te devolveré a tu mundo de personajes dormidos. Sólo soy tu actor en esta representación, aunque sea tu vida durante esos instantes.
 
Carta a una buena amiga

Querida Charo:
Gracias por visitar este oscuro rincón durante tus paseos. Tus palabras siguen siendo un bálsamo y una delicia para el espíritu. Te imagino paseando por tu playa recién inaugurada, o leyendo bajo la sombrilla tan ricamente. Tienes que enviarme un frasquito de brisa marina, que los de tierra adentro echamos de menos tamaña delectación.
Aquí ya ves que todo sigue en su ordenado desorden, como es costumbre. Y la ciudad sigue con obras, cierzo y palomas.
Cuídate, disfruta y pasa de vez cuando a verme.
Un beso.

P.S. Al final no sé si conseguiste ver "La cena".
 
Calidez


Estaba tan oscuro que perdí tu llegada naciente. Me rodeó tu tacto sonriente y fugitivo y, al poco, los cuerpos secuestraban el tiempo consumido en rápida invasión amorosa. Corría entre mis dedos la hierba salpicada. Y era real, aunque fuese un sueño.

 
Noche