La última revelación
Martín Eden se mata dejándose caer al mar desde el ojo de buey de un transatlántico, siente cómo el agua le penetra en los pulmones, entiende en el último vislumbre de lucidez algo, quizá el sentido de la vida, pero "en cuanto lo supo, dejó de saberlo".
¿Será real y absolutamente preciso pretender la última revelación si en cuanto uno la tiene se abisma en la oscuridad?
Nidos en el fuego
Despertó sobresaltado el ave que anidó en mi corazón.
Ha extendido sus alas negras y se llevó mis sueños para abrazar la tierra yerma.
Rostro celeste
Ah, pobre Yorick, nuevamente esperando. Desde tu mirada vacía me observas. Empiezo con la memoria del mar bajo la lengua. No hay nada en el horizonte, sino estancias hechizadas por la niebla.
Tiembla una carnívora luz de muerte que envuelve en el celofán del miedo la techumbre de su carne vulnerada.
Pobre Yorick, nuevamente esperando una mano y una voz. Mañana quizá estaré contigo. O quizá no.
Me buscas y me encuentras
Me buscas y me encuentras
dispuesta a conocerte
y el nombre de las cosas
me delimita entera.
Sedientos como náufragos,
henchidas nuestras velas,
dejando a los sentidos
vagar por las estrellas.
Te cantaré al oído en el trance,
me iré desmadejando
como una sinuosa invitación
al baile improvisado.
Desplegaré mis alas crecidas
del paso de los tiempos,
te irán acariciando
hasta que caiga el velo.
Me buscas y me encuentras
dispuesta a descubrirme,
nadando en las lagunas
de la esperanza eterna.
Música y letra de Carmen París
Como una nuez
Me gustaría que me llevaran al campo, que me plantaran en un rincón, el más humilde si fuera posible. Que me regaran cada día con un poquito de ternura. Y brotar como una nuez. Las nueces brotan en los nogales, lo sé, pero no soy un nogal. Soy mucho más pequeño y simple que él. Pero querría ser nuez un día. Y que me comieran con una delicada sonrisa.
Fluye, fluye
Un suspiro engarza en el aire mil sensaciones presentidas en un solo cuerpo unido e indivisible, bordeando las orillas del tiempo.
Una mirada recorre el espacio infinito de tus labios incandescentemente amantes que envuelven el beso imaginado.
Una caricia transita el camino entregado de piel en otra piel, y descorre el velo del deseo auténtico.
Un momento que es sólo una vida hecha de retales de cielo, de sueño, de realidad enamorada.
Para ti
De tu mirada resplandeciente surge una luz que todo lo desnuda, sugiriendo paraísos y mares de ceniza, ocultando sombras en huracán de besos.
Felicidades.
Compartir el deseo
Te sonrío despacio
con mis ojos de siempre,
compartimos el fuego,
y cuando uno,
que es puerta del otro,
abre, se filtra en un torrente
tu latido ávido de mí,
mi ansia por ahogarme
entre tus besos.
Todo el Conocimiento
Creo que al nacer lo sabemos todo, y lo vamos olvidando para aprenderlo de nuevo. Quizá se deban a éso la coincidencia y la fusión entre dos seres que se comprenden en un instante.
Vuelo
Se acerca tu presencia viajera
visitando la mirada.
Me remueve tu voz y el fruto
de mi voz se crece al viento.
No temas, mi pequeña,
no se nublen tus ojos,
que voy a andar ligero
enredado a tus pies.
Espérame en la sombra,
al final de los árboles.
Extenderé las alas
y volaré hacia ti.
Penetraré lo oscuro,
reclamaré del bosque
la quietud de tus labios
y ya no habrá enemigos
pendientes de tus pasos.
Duerme.
Mi corazón empieza a deslizarse
por la suave ladera de tu pelo.
Un sueño
Cuando cierro los ojos te imagino vestida de recuerdos, con tus labios velados por un sueño. Te soy ajeno, sin serlo del todo, entre tus paredes, tus libros y tus geranios. Ni siquiera mi espectro se agazapa tras las cortinas de tu cuarto, ni mi mirada se equivoca en la luz de tu lámpara.
Mientras tanto, en mi tiempo, un crujir de hojas muertas, el vacío infinito, la soledad virgen de una leve caricia.
La belleza del Azar
Se hace nuevo el tiempo con tu presencia. La sonrisa es cómplice y hace arder el fuego que se comparte. Iluminado cuerpo que inventa la luz, nombra los nombres. El beso que, entre otras magias, trajo la belleza del Azar.
Noche a dos sentimientos
Deja en mi pecho el fruto de tu mirada,
deja en mis labios las lágrimas de tus ojos,
que la noche calla para escuchar lo que nos decimos
y fulgirán sus ojos que dirán lo que han visto.
Presentes amantes
He recibido dos maravillosos regalos. Uno era la sonrisa de un sentimiento sincero, auténtico, nacido del alma limpio y generoso que se muestra como es. Es un tesoro que guardo en mi corazón para toda la eternidad y que cuidaré cada día con todo mi amor.
El otro regalo, más maravilloso aún, ha sido "verte" sonreír.
El poema
Me pregunto si el poema no es la llama, sino la cicatriz de la quemadura alborozada de un sentimiento nuevo.
Me enamoraste
Fue casi sin querer. Encontré tu mirada brillando desde la oscuridad y tuve la impresión de que estaba buscando encontrarse con la mía. O fue el deseo de recibir una mirada amable, como el cachorro vagabundo desea una caricia de quien se tropieza en su camino. Tu mirada, espléndidamente hermosa, me recorrió sin rubor, con inocente desvergüenza. ¿Cómo no iba a sentirme hechizado?
Luego te fui conociendo, con tus nombres diferentes, con la distancia insalvable, con la derrota del soñador. Pero para entonces ya me habías enamorado. La mirada en blanco y negro había estallado en un caleidoscopio de colores dentro de mí. Margarita, Rita, Gilda...
Tu Imagen
En la espesura del vacío,
cuando sólo se escucha
el latir de un reloj
que corre hacia atrás,
tu imagen se filtra sigilosa
entre nubes de palabra
besándome con sabor imposible,
y la miro en silencio...
Tus labios, de cereza temprana,
prendidos de estremecimiento.
Tu pecho, del aroma con
que se fabrican los sueños,
me envuelve en su laberinto.
Tu vientre, de gozo y miel,
me acoge en su aliento iluminado.
Y mi pobre ser se transfigura
en ocaso redimido de soles imposibles,
y sólo ansía engarzar
en la sortija de tu pelo
una brizna de deseo,
un tacto, una mirada,
un fuego.