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Cave Canem
Acerca de
Me visitó la vida una tarde de otoño, me miró a los ojos y me dejé seducir por ella. Más temprano que tarde, tempus fugit, la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo. ecoestadistica.com
Sindicación
Gracias por venir. Considérate en tu casa.
 
Acordes
He robado los acordes de una guitarra para que me resuene en el alma la caricia de tu voz, el brillo de tus ojos, la espuma de tus manos y el deseo de tu piel. Para que el sonido de tu música me guíe entre la noche hasta tus labios con señales de besos, y alejarme del frío con tu piel por abrigo. Para que me tengas tan cerca como tú sólo sabes, y escribir el mundo a través de tus dedos.

 
Jaque
ajedrez
Empezó la partida y tus ojos movían pieza, un peón incansable expuesto al sacrificio. Crucé la torre para poner a salvo la amargura que querían provocarme tus besos. Los fuegos de artificio de tu cuerpo prendían en el alfil de mi inocencia absurda con el caballo desbocado de tu voracidad.

 
Mar en llamas
sfondofuoco

De los cielos dormidos,
en mi noche ignorada,
me despertó el mar
que cumple su tarea profunda.
Un resplandor me ciega.
El lento mar inmenso,
el hondo mar eterno
arde en espumas rojas.
El mar me está mirando a punto de ser mar,
a punto de ser tuyo.
Mi cuerpo se vuelve antorcha
envuelto por las olas
de tu mar incendiado.
Toda mi piel tiembla
como la llama de una candela.
A orillas del amor,
del mar,
de la mañana.

 
Sonidos
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La niebla parece dormida, y entre dos suspiros suena un blues. Desvanece mi frío con tu mirada, los ojos sobre una sonrisa. Puntos suspensivos de tu líquido beso.

 
Paz y Amor
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Piropo
Esta mañana escucho que dicen desde la otra acera de la calle: "¡¡ Tío buenoo !!". Y, oh sorpresa, iba dirigido a mi. Era una amiga de toda la vida. Pues, mira, que me ha dado un alegrón. Gracias por tu piropo, Cristina, aunque sea de mentirijillas.

 
Calicles
gorgias

"Por naturaleza, el más débil es también el peor... No obstante lo cual, en el Estado son los débiles y la gran masa los que dan las leyes, haciéndolo en su propio provecho y determinando así lo que es bueno y lo que es malo. Por ello tratan de amedrentar a los fuertes, es decir, a aquellos que tienen fuerza en sí para poseer más que los otros, a fin de que no aspiren a más. Con este propósito afirman que el deseo a tener más es vergonzoso e injusto... y se sienten felices de poseer, al menos, lo mismo que los otros, aun siendo como son los peores. La naturaleza, sin embargo, prueba que es justo que el hombre hábil posea más que el que no lo es, y el más fuerte más que el más débil... Desde la infancia procuramos desnaturalizar a los mejores y más fuertes, los domesticamos como a leones con toda suerte de conjuros y artimañas, predicándoles, una y otra vez, que todos tienen que poseer lo mismo, y que esto es lo bueno y lo justo... Cuando, sin embargo, un día se alza un hombre que tiene por naturaleza la fuerza suficiente, vemos entonces cómo se quita todo de encima, rompiendo sus cadenas, haciéndose libre y pisoteando toda nuestra mala literatura, todas nuestras mentiras, todos los conjuros y todas las leyes antinaturales. Hasta entonces nuestro esclavo, ahora se pone en pie y se nos muestra como nuestro señor. Es, entonces, cuando de repente brilla en todo su esplendor el Derecho de la naturaleza..."

Calicles, según Platón en el Gorgias.

 
Caligrafía fugaz
waterfall

Que no me bese el aire, sólo el aire, el aire que me envuelve y me reclama, que libera mi vuelo y que lo apresa.
Que me escriban tu beso, tus manos, tu mirada. Que desgarren tus letras mi piel, que me quemen tus verbos. Brasas heridas. Pretéritos imperfectos.

 
Leyendas urbanas III
platano Hace bastantes años, cuando los cuarteles militares aún estaban en el centro de las ciudades, los soldados que hacían guardia rivalizaban con los obreros en piropear a las señoras y señoritas que pasaran por delante de ellos.
Me contaron como cierto que uno de estos centinelas, al pasar ante la puerta principal del cuartel una agraciada joven le dirigió la siguiente expresión: "Ábrete de piernas, negra, que te voy a meter el plátano". La joven quedó estupefacta ante aquella frase, pero su estupefacción dejó paso a un enfado monumental. No fue lo malo para el soldadito que la joven reaccionara airadamente, sino que fuese la hija del coronel del acuartelamiento. En su iracundia, la señorita acudió con el chivatazo a su señor padre, quien reaccionó todavía más coléricamente que su hija, puso bajo arresto al soldado y le quiso llevar ante un consejo de guerra.
Por suerte para el lenguaraz centinela, el fiscal togado encargado de instruir la causa, no vio motivo suficiente para formarle un consejo de guerra y la cosa quedó en quince días de calabozo, según decían los considerandos de la sentencia "por lenguaje soez y tabernario, impropio de un soldado del Ejército español, otrosí que la expresión "Ábrete de piernas, negra, que te voy a meter el plátano", es inadecuada e inexacta, ya que no es preciso adoptar la referida postura para ingerir el susodicho fruto". (sic)

 
Sábanas de satén
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Iniciamos una noche de amor,
y era ya un día entero,
cabalgando las llanuras esteparias
de tu cuerpo,
escalando con riesgo la venusiana loma
donde descansar de tanto anhelo,
arrastrándome sediento por
entre dunas desérticas
ansiando libar tus encendidas cúpulas,
delicados cimborrios del arte más perfecto.
Tu, mar agitado de cimbreantes olas,
sumergiéndome en tu éxtasis
prolongado y dulce,
estremeciéndome en la tormenta,
ojo del huracán de tus deseos,
estallándome en tu aire como
una palmera de fuegos de artificio.
Bajo nuestra única piel el roce
ardiente del lecho
embozado de brillantes destellos,
sábanas de satén como un caleidoscopio
de ráfagas luminosas.
En la esquina izquierda superior
de la dulce sábana que te cobija
acierto a entrever un jeroglífico, no,
es la críptica etiqueta que indica
los cuidados precisos al lavarlas:
Jabón, temperatura, prelavado,
Y una fórmula cualitativa,
acrílico, algodón y diecisiete elementos diferentes.
Pero hay también un nombre bordado
que no es mío, ni tuyo,
sino de alguien que dice llamarse Christian Dior.
Como pétalos esparcidos en plateado estanque,
cuerpos confundidos entre pliegues violáceos
derrotando al satén en cada embate.
Ah, ¿pero puede arrugarse el raso?
Contradicción eterna incluso en el tejido.
Imágenes difusas que recortan alientos
extraños en el tiempo, penetrando las ondas
del satinado espacio que termina envolviendo
fugazmente tu cuerpo y el mío,
frío y calor unidos en raso alborotado.


 
Palabras esquivas
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Se escapan entre el papel, entre mis dedos cansados, por mi desgastada memoria. Son las palabras que nunca dije, las palabras que quise decir, las palabras que se llevó el viento. Las palabras que nunca te diré.
Palabras con urgencia de beso, palabras con aroma de sueños, palabras con colores de rayo de luz.
Esquivas palabras esquivas.

 
Leyendas urbanas II
Me contaron como cierto que M. era un estudiante de Derecho relativamente aplicado pero al que se le había atragantado la asignatura de Derecho Procesal de 4º curso. Y tamaño debió ser el atragantamiento toda vez que era la única asignatura que le quedaba pendiente para terminar la carrera. Comprobado que en la Facultad de Derecho de su ciudad no sería capaz de aprobar, decidió matricularse en la Facultad de otra ciudad con fama de "coladero". Y allí que se encaminó M. un buen día, con la asignatura más o menos dominada. Como pertenecía a familia de posibles, se alojó en un hotel céntrico y, tras asearse y deshacer el equipaje, salió a darse una vuelta. Al regresar a media tarde y dispuesto a repasar los temas para el examen del día siguiente, comprobó que su hotel colindaba con el Casino Principal de la ciudad y decidió entrar a tomar un café. Había señores de mediana y avanzada edad distribuídos por las mesas y butacones, jugando a las cartas, leyendo o charlando. M. disolvía parsimoniosamente el azucarillo en el café cuando uno de aquellos señores se dirigió a él invitándole a jugar al tute puesto que un habitual había enfermado y se encontraban compuestos y sin jugador. M. pensó que aquello le serviría de distracción y allá que se lanzó a la vorágine del tute. Lo estaban pasando fenomenalmente bien, así que cuando M. dijo que se debía marchar, sus compañeros de timba protestaron e iniciaron toda una suerte de halagos para que continuara. M. agradecía aquella muestra de afecto, pero les explicó que había viajado para examinarse de la última asignatura de su carrera, y el examen era la mañana siguiente y él debía repasar. Le preguntaron de qué se examinaba y contestó que de Derecho procesal. Ante su estupor, los tres jugadores comenzaron a reír ruidosamente y a darle palmadas en el hombro. Las risas continuaron hasta que uno de ellos le dijo, ya más serio, que él era el catedrático de Procesal.
- ¿Usted es don R. G. O.? -preguntó estupefacto M.
- Claro, hijo mío. De ahí nuestra hilaridad. Mire, amigo mío, dígame cuál es el tema que mejor lleva usted para el examen de mañana.
- Pues... las medidas cautelares lo llevo muy bien.
- Ya está. Usted se queda jugando con nosotros.
- ¿Cómo?
- Está muy claro. Cuando mañana le toque su turno para el examen y saque la bola con el tema a desarrollar, sea cual sea la bola, usted expone "las medidas cautelares". Como yo estoy sobre aviso, le examino del tema que usted lleva mejor.
- Pero, ¿seguro?
- Desde luego que sí.
- No se le vaya a olvidar y mañana haga yo un ridículo espantoso.
- Descuide, ¿cómo se me iba a olvidar?
Y de ese modo, continuaron la partida hasta altas horas de la noche, en medio de risas, bromas, una apetecible cena bien servida y mejor regada.
A la mañana siguiente, M. se encaminó con cierta resaca combatida por abundantes dosis de cafeína hacia la facultad de Derecho. Entró en el aula donde los alumnos se examinaban oralmente y en centro de la mesa del tribunal, descubrió a don R. G. O. muy serio y con menos síntomas de resaca que él mismo.
Al llegar su turno, M. extrajo la bolita que rezaba: "Tema 26Recursos y reposiciones", sonrió al catedrático, que ignoró su sonrisa, y comenzó a desarrollar "las medidas cautelares". El catedrático le interrumpió.
- Su tema es el 26. Y Usted me está desarrollando el 18.
M. sonrió cómplice, se disculpó y volvió a la carga con el tema 18.
- Perdone usted, pero me sigue desarrollando el tema 18.
M. empezó a ponerse nervioso.
- Disculpe señor G. O., pero en mi temario el tema 26 es "Medidas cautelares".
- ¿Pues en qué temario ha estudiado usted?
- ¡¡ En el de Heraclio Fournier!!
El catedrático le miró sorprendido y vio al joven que había compartido su timba la noche anterior. Esbozó una leve sonrisa.
- Ah, entonces va usted muy bien.
Y así resultó cómo el examinando obtuvo un sobresaliente en la última asignatura de su carrera.oros1

 
El viento que te acerca
Unidos_por_el Viento

Anidas en el hueco de mi pecho,
tu cuerpo en mi latido es viento claro, fresco,
el sonido limpio de las noches y del aliento.
La distancia esdrújula y esquiva
nos acerca y te hace rima en cada beso.
Duermes acariciando el borde de mi cuerpo.
Sueño en tu sonrisa.

 
Frases célebres
"Joder, qué tropa..."
(Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, refiriéndose a los miembros de la Real Academia que acababan de rechazar su candidatura para ingresar en la institución).

"Francamente, querida, me importa un bledo".
(Rhett Butler a Scarlett O'Hara, quien un rato antes había puesto a Dios por testigo de que no volvería a pasar hambre).

"Los Reyes son los padres".
(Felipe de Borbón en un arranque de espontaneidad).

"¡A la mierda!"
(Fernando Fernán Gómez a un admirador que dejó de serlo).

"No sé a qué viene tanto barullo si sólo van a ser cuatro gotas".
(Atribuída al cuñado de Noé cuando empezaba a llover).

"Pa habernos matao".
(Esperanza Aguirre tras su accidente de helicóptero).

"Vive Dios que nunca muere
y si muere, resucita.
Viva la mujer que tiene
un amante jesuita".

(Antiguo alumno de un colegio de Jesuitas tras haberse soplado media docena de orujos).

 
Gota a gota
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Me ha hablado el corazón secreto de la lluvia
del perfume imaginado en la distancia.
He querido buscar el beso en los geranios del patio,
entre diéresis dormidas. Quiero besarlo flor a flor,
ser a ser, para levantar el peso del silencio.
Dame el quieto contorno de esas lunas de sombra,
su canto contenido, su miel inmediata,
aunque yo no sea en tu noche más que un lago,
o una copa que pudieras beber entornando los ojos.
Gota de agua, o sonriente lágrima perdida.