
Me ha hablado el corazón secreto de la lluvia
del perfume imaginado en la distancia.
He querido buscar el beso en los geranios del patio,
entre diéresis dormidas. Quiero besarlo flor a flor,
ser a ser, para levantar el peso del silencio.
Dame el quieto contorno de esas lunas de sombra,
su canto contenido, su miel inmediata,
aunque yo no sea en tu noche más que un lago,
o una copa que pudieras beber entornando los ojos.
Gota de agua, o sonriente lágrima perdida.