
De los cielos dormidos,
en mi noche ignorada,
me despertó el mar
que cumple su tarea profunda.
Un resplandor me ciega.
El lento mar inmenso,
el hondo mar eterno
arde en espumas rojas.
El mar me está mirando a punto de ser mar,
a punto de ser tuyo.
Mi cuerpo se vuelve antorcha
envuelto por las olas
de tu mar incendiado.
Toda mi piel tiembla
como la llama de una candela.
A orillas del amor,
del mar,
de la mañana.