El huevo
Hace un par de días, en el Foro Gastronómico de Madrid, se rindió un homenaje al huevo. No había especificación alguna, pero era al huevo de gallina. Tres afamados cocineros demostraron "in situ" cómo se freía un huevo. Hay que fastidiarse... hasta ahora la mejor definición de cualquier impericia culinaria era "no sabes ni freír un huevo". Pues, no. Freír un huevo ya no es lo más fácil, sino todo un arte, una licenciatura, un doctorado. Sospecho que esta exaltación huevera estará en directa relación con los precios astronómicos que, verbigratia Lucio (uno de los cocineros presentes en el homenaje), cobra en su establecimiento por "algo tan sencillo" como los huevos rotos con patatas. Roncero -otro docto cocinero- explicó a la concurrencia cómo se hace un huevo "deconstruído": por un lado se fríe la clara para que quede cuajadita y con puntillitas, y por otro la yema para que quede liquidita. Se monta la yema en la clara y ya está el huevito deconstruído. Hice anoche el experimento y quedó bastante bien. Claro que yo hace muchos años que frío los huevos divinamente.