Francotirador
Tengo la sensación de estar demasiado contracorriente. Recuerdo aquella historieta del pobre señor que conduciendo por la autopista A-123 escucha por la radio de su coche el siguiente aviso:
- Atención a los conductores que transitan por la A-123, un vehículo circula en dirección contraria.
Y el pobre hombre, que no paraba de esquivar los coches que se le venían de frente, exclamó:
- ¡Coño, uno! Si van todos...
Pues éso, que me siento el loco de la autopista yendo en dirección contraria y con deseos de bajarme del coche. Como un francotirador que se ha quedado solo entre las ruinas y dispara contra todo lo que se mueve. De vez en cuando tengo un atisbo de lucidez social y creo que es perfecto no pensar como el resto de la humanidad. Pero cuando veo, o leo, un aire individualista en alguien, me encanta volver a sentirme francotirador, porque de alguna manera creo que no estoy solo, que alguien más piensa de modo diferente a los colectivos que engullen la voluntad y la personalidad de tantas personas. El otro día mi querida amateur me volvió a hacerme sentir solitario francotirador con sonrisa en los labios.