Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
Escribía poemas en clase de matemáticas, quizá porque no le encontraba la magia al teorema de Pitágoras. Me pregunto si ahora sí se la encontraría y a pesar de ello, seguiría escribiendo poemas en clase de matemáticas. ¿Qué decían aquellas palabras? No lo sé. Nunca me permitió leer sus poemas.
Comentario:
Deberían haber hecho una clase especial para todos aquellos niños que escribíamos poesía mientras el profesor cortejaba a la pizarra.