Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
Los pinos clavan sus agujas en el cielo, contra los ojos, abiertos y en blanco, de las nubes. El pétalo perdido de una flor aún conserva su aroma. Tengo frío. Será quizá porque dejé el abrigo de mi piel en el camino. Me iré a los secretos aposentos de la piel donde sopla el viento cálido sin cesar.
Comentario:
No sabría decir si te he encontrado por casualidad o por causalidad.Llevó un rato dando vueltas, buscando un lugar donde determe y que determe merezca la pena.Al menos, hoy, este es el sitio que buscaba, exactamente. Enhorabuena por tu blog.