Libertad Condicional
Me aterran los condicionales. "Si te portas bien te daré...", "si eres bueno tendrás..." "si me quieres harás..."
Desterré hace mucho de mi lenguaje, de mis acciones y de mis pensamientos el condicional. Pero nunca falta quien acude con él, arrojándotelo al rostro (ellos creen que al corazón), para procurar chantajearte. Chantajes y reproches afectivos que nacen de condición o requisito indispensable. Mala suerte fantasmas míos. A estas horas de mi vida disfruto de "libertad incondicional".
Comentario:
Lo que ocurre con los chantajes afectivos es que, a veces, son tan sútiles y perduran en el tiempo de tal modo que luchar contra sus efectos puede suponer una batalla realmente dura.
Un saludo,Lya