Saudade
Se sentó a mi lado y, sin apenas mirarme, me habló de su tierra y sus sueños:
Y después vinieron las lluvias. Entonces fue cuando empezó a renacer en mí aquella tristura sin causa que nunca me había abandonado, pero que el sol estival de mi interior había intentado ahuyentar. Y pude palpar las nieblas de la mañana, y mis ojos se cegaron con la humedad del sol, y mi espíritu, alimentado con el calor de las lareiras, se arrulló en sueños contemplando aquel mar. Y después vinieron las lluvias. Y cuando desperté, los ojos llenos de paz, comprobé que en esta ciudad nunca llovía, como en mis sueños la saudade tallaba".
Comentario:
Hermosas, de verdad, esas palabras.Que bien pintada la nostalgia.
Un abrazo, Cave, y felicidades por escribir como escribes.
Lya