
En la Universidad de mi pueblo van a eliminar las licenciaturas en Historia del Arte, Filosofía, Filología Románica... Desconozco si en el resto del país se va a llevar a cabo idéntica práctica o sólo se les ha ocurrido a las preclaras mentes que rigen la enseñanza en mi comunidad autónoma. Da la impresión de que las Humanidades ni son rentables, ni venden, ni merecen la pena. El patrimonio cultural de nuestro país se verá privado en breve de muchos que hubieran podido ser buenos profesionales para conservarlo, restaurarlo y protegerlo. El arte también necesita intérpretes, como la filosofía o el latín. Pero al nuevo mundo, a la sociedad del bienestar, quizá le interese menos el arte y más las nuevas tecnologías.
Esto hace que se rescate del pasado una curiosa anécdota que tuvo como protagonista a José Solís Ruiz, nacido en la localidad cordobesa de Cabra, y a la sazón Ministro de Educación de Franco. Este interfecto, durante el discurso patrio de una visita a un colegio, lanzó a los cuatro vientos la siguiente propuesta:
"Más gimnasia y menos latín". El fulano se marchó sonriente a su ministerio. Pero un humilde maestro de escuela le escribió una carta en la que, sin proponer menoscabo alguno para las prácticas gimnásticas le comentaba lo interesante que resultaba el latín, entre otras cosas (sic)
"porque gracias al latín usted es egabrense". Y este país que sigue sin aprender.