Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
Estaba tan oscuro que perdí tu llegada naciente. Me rodeó tu tacto sonriente y fugitivo y, al poco, los cuerpos secuestraban el tiempo consumido en rápida invasión amorosa. Corría entre mis dedos la hierba salpicada. Y era real, aunque fuese un sueño.
Comentario:
... y parecía que fuese un sueño, pero fue real...