Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
¿En qué estrella te ocultas invencible? ¿En qué playas te has tendido? ¿Qué acentos de tu voz has escogido? Te imagino, ¡No! Te sueño circundada de mar y tierra, bebiendo de la tibia fuente que mana luz melodiosa. Cantar quisiera una canción como un beso que borrase tu tristeza, y sentir cómo ríen tus ojos al rozar mis labios con tu beso. Y que esos dos besos se perdieran, soñando, en sus dos infinitos.
Comentario:
Albergada en los mares ocultos de la luna, con la mirada perdida en un punto de la tierra. Mirándote. Besos con besos.
Comentario:
Querida Charo, coincido contigo en la poca fé sobre la realización de los deseos. Creo que recurriría al socorrido "Virgencica, Virgencica, que me quede como estoy". De manera que no pediría nada, aparte de que me toque la primitiva. De mí mismo quemaría varias cosas, sí. Mi fobia social, mi complejo de culpabilidad, mi cobardía. Y para el resto del mundo quemaría tanta intolerancia, tanta falta de respeto y tanto materialismo. Suena a tópico, pero me gustaría que hubiera más "personas" y menos "seres". Un beso muy fuerte, Charo. Luis
Comentario:
La noche y el mar juntos..., uff!!esta, amigo Cave, es una peligrosa conjugación, ya que las estrellas tienden a querer tomar posesión del agua y eso no puede ser, es del todo imposible, pues acabarían ahogandose confundidas por los remolinos y los cantos de sirena de las olas. En cualquier caso, afirmo y afirmaré siempre que cualquier noche al lado del mar es buena. La próxina noche de San Juan muchos buscaremos purificar los malos rollos bajo las estrellas, con el mar de fondo, en la llama de las hogueras. Al tiempo, pediremos deseos, aunque sepamos de antemano que algunos no se cumpliran. Y yo te pregunto (como puedes imginar tienes toda la libertad del mundo para no contestar): ¿tú qué quemarías en la noche de San Juan?. En cuanto a los deseos dejo a tu criterio responder o no, pues para eso son secretos.