
Una noche vendré como del rayo
sumido en las tinieblas,
de improviso,
dispuesto a helar tus ansias
y sonrojar tus labios.
Una noche vendré sin que me esperes
a crepitar en tu frágil hoguera
y quebrantar en un suspiro
la herejía piadosa de tu cuerpo.
Una noche vendré sin que me invoques
arrollando oraciones en un soplo
a alborotar tu entraña silenciosa
y romper el cristal de tus ensueños.
No me invoques. No esperes.
Que quiero ser tu diablo
cada noche.
(Para M y sus dos hemisferios)