Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
Fue casi sin querer. Encontré tu mirada brillando desde la oscuridad y tuve la impresión de que estaba buscando encontrarse con la mía. O fue el deseo de recibir una mirada amable, como el cachorro vagabundo desea una caricia de quien se tropieza en su camino. Tu mirada, espléndidamente hermosa, me recorrió sin rubor, con inocente desvergüenza. ¿Cómo no iba a sentirme hechizado? Luego te fui conociendo, con tus nombres diferentes, con la distancia insalvable, con la derrota del soñador. Pero para entonces ya me habías enamorado. La mirada en blanco y negro había estallado en un caleidoscopio de colores dentro de mí. Margarita, Rita, Gilda...
Comentario:
Una mirada, un roce...sin querer.Cuantas cosas son capaces de decir y cuantas veces las perdemos..aprovéchalo.
Si se hubiese llamado Elisabeth Taylor podría decirte que era una mujer con ojos de "gata sobre un tejado de zinc"... pero era Gilda, Rita, ¿Margarita? (me perdí) Besos borrosos.
Comentario:
Extraordinaria Rita Haywoth en Gilda, bellísima, capaz de enamorar a cualquiera. Aunque no sé si tanto como el blues que estoy escuchando: "Rambling on My Mind" de Robert Johnson, versionado por Eric Clapton. Un beso.