Semana Santa 2
El viernes santo fui a san Vicente de la Sonsierra, La Rioja, para ver a los "picaos". Se llaman "Disciplinantes", pero se les conoce como picaos. Son unos señores que se van flagelando con una madeja, atizándose de ochocientos a mil zurriagazos en la espalda. Sí, sí, está bien escrito: Ochocientos ó Mil. Luego les pican con una esponja hecha de cera con cristales incrustados para que expulse la sangre acumulada. Y se retiran tan felices.
Trasladar el sufrimiento de Jesús en la Pasión a los mortales en forma de penitencia me merece la misma opinión que la materialización del tiempo en horas, minutos y segundos. No me entusiasma la tradición masoquista de los penitentes, ni siquiera la sádica de verlos sangrar como descosidos. ¿No hay una manera algo menos exagerada y vehemente de purgar los pecados?
Comentario:
Alguien que hace eso, en mi opinión no está purgando sus pecados, es un simple acto de fé. Y la fé es ciega, y nadie tenemos derecho a cuestionar sus prácticas.