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Cave Canem
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Me visitó la vida una tarde de otoño, me miró a los ojos y me dejé seducir por ella. Más temprano que tarde, tempus fugit, la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo. ecoestadistica.com
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Semana Santa 3
Mi amigo Javier, con quien me reúno a tomar un café, un orujo o un quemadillo de ron -depende del frío- todas las semanas, me habló hace poco de las películas "en jornadas". Películas de larguísima duración que se proyectaban en los años 40 divididas en varias sesiones o jornadas. Hoy una, al mes que viene la siguiente y al próximo, la última. Me habló especialmente de las películas de Fú Manchú. El protagonista no era Christopher Lee, sino otro caballero del que mi amigo no recordaba el nombre.
¿Tiene algo que ver Fú Manchú y sus Caballeros del Si Fan con la Semana Santa? Mmmm, no me tientes, no me tientes a hacer comparaciones...
Dejemos la comparación entre las películas en jornadas y mi obstinación en dividir mis posts sobre la semana santa. Este -que prometo será el último de la serie- recoge un pensamiento que me ha rondado durante estos días: "Tradición".
Nos dejamos acunar por las tradiciones sean cualesquiera. Nos parecen bonitas y hasta folclóricas. Son la costumbre del lugar. Una costumbre que se hace ley (incluso una fuente del Derecho es la costumbre). Si alguna tradición no nos agrada, miramos hacia otro lado, y la tradición continúa su curso junto a nosotros, a pesar de nosotros.
Pensaba si el pasado viernes santo yo hubiera expresado en voz alta mi desaprobación por las actividades públicas de los "picaos" cuántas piedras me habrían tirado por hereje.
Algunas tradiciones sólo nos permiten pensar; pensar con la boca cerrada.
No