Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
Martín Eden se mata dejándose caer al mar desde el ojo de buey de un transatlántico, siente cómo el agua le penetra en los pulmones, entiende en el último vislumbre de lucidez algo, quizá el sentido de la vida, pero "en cuanto lo supo, dejó de saberlo". ¿Será real y absolutamente preciso pretender la última revelación si en cuanto uno la tiene se abisma en la oscuridad?
Comentario:
Apareciste....y volviste a perderte. Besitos.
Comentario:
Andas muy perdido..... Besitos.
Comentario:
Lanzarse al vacío es en ocasiones la única forma de vida, pero no hay que llevarlo al mero efecto físico, un vacío total de la psique, no hay mayor suicidio que la propia pereza del ser humano.
Comentario:
La sabriamos tampoco tiempo .....que como sabriamos que es la última revelación realmente?
Comentario:
Como no sé quién es Martín Edén (ya sabes de mi ignorancia) me he documentado y creo que hablas de esto: "Toda la obra de London tiene un marcado contenido autobiográfico, que se acentúa en el texto que ahora presentamos. Si el hombre London está siempre presente en los personajes aventureros del escritor London, podríamos decir que en Marín Eden el autor se vacía y se entrega por entero a sus lectores. Se trata pues de una novela apasionada y trágica, en la mejor tradición de la novela americana, la novela del hombre que se hace a sí mismo y también a sí mismo se destruye." Ojalá no sea preciso tener la última revelación y vivir en la oscuridad para poder morir en ella, sin más sobresaltos. Besos.