Me visitó la vida una tarde de otoño,
me miró a los ojos
y me dejé seducir por ella.
Más temprano que tarde, tempus fugit,
la abandonaré voluntariamente porque ya no la amo.
Me joroba Halloween... Me toca las narices de una manera espantosa. Aquí estamos importando tradiciones anglosajonas deshidratadas y desmineralizadas en lugar de mantener las nuestras o inventarnos otras. Tras el arbolito de navidad, el energúmeno de papa noel, ya tenemos el jalogüín. No tardará en llegar el día de acción de gracias y el 4 de julio. Está claro que la televisión y el cine americano son los culpables de esa familiaridad con esos monstruos en estas fechas. Además, la española Noche de Difuntos es la del 1 al 2 de Noviembre, no la anterior como se celebra el jalogüín. Y comprendo que los niños se diviertan más disfrazándose de Freddy Kruger o fantasmón que de Luis Mejía, Comendador o la pava de Doña Inés (porque mira que es pava la chica...). Pero es que yo soy un sentimental de tomo y lomo, y donde esté un buen Don Juan Tenorio, con sus duelos a versos y a espadas, con su escena del sofá (que curiosamente no es un sofá)... Francamente, el negro es mucho más elegante que el disfraz blanco de fantasma... y los crisantemos más bonitos que las calabazas.
Comentario:
Boniquisco, ese Juan Tenorio respondería a la teoría de Marañón sobre el donjuanismo... Mi aroma es tuyo, y me gustan esas calabazas que quieres darme.
Comentario:
Paso a saludarte, me voy a pasear por tu blog, después vuelvo otro día abrazotes
Comentario:
Yo creo que en este mundo cabe todo, las tradiciones que se multiplican, que se unen... lo importante es la fiesta y en este país mucho más. No quiero más difuntos ni fantasmas... tal vez un Don Juan Tenorio (sin que sea Don Juan) sería lo ideal. Cambio los crisantemos por tu aroma y las calabazas por una crema de estas en una buena cena... ¿no te apetecería más?