
No hace mucho me llegó una presentación de
powerpoint en la que -como suele ser habitual en muchas de esas presentaciones que se reciben por correo electrónico- se contaba lo efímera que es la existencia, lo precaria que acostumbra a ser la felicidad, lo corta que es la vida... Hasta aquí todo "normal". Y en la penúltima diapositiva leo: "La vida es una obra de teatro sin ensayos" ...(sic).
Sinceramente me revienta ese optimismo desbordado que late en ese tipo de mensajes, ese falso ánimo que se quiere insuflar. Una obra de teatro sin ensayos... ¡Nos ha jodido mayo con sus flores! Y sin libreto, y sin vestuario, y sin atrezzo, y sin apuntador.
El que malparió la presentación tenía muy poca idea de teatro. Pero sospecho que aún tenía menos de la vida. Nos colocan desnudos en medio del escenario, sin tener texto, sin conocer a los otros actores, sin tener pajolera idea de la trama, ni del planteamiento, del nudo o del desenlace... Los regidores hacen lo que pueden por situarte en escena y enseñarte qué es la batería, dónde están los foros, que hay que tener precaución para que no te caiga una tramoya encima. Y vas conociendo compañeros de función con los que compartes ratos y con los que descubres nuevas frases para tu papel. Los traspuntes te echan una mano o te hacen la pascua, según les toque. Y al Director de la obra, como es etéreo, no le ves nunca para quejarte.
Van cayendo sucesivos telones hasta que cae el tuyo. Y con un poco de suerte, arrancas aplausos.
Y viene un majadero a decir que la vida no tiene ensayos....