logotipo

img_google
Diario de un trotón
Acerca de
nada
Enlaces
Atletismo
Sindicación
 
Día 07/06/2005. Ufffffffffffff!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Vaya día!!! No pude correr, hoy me sentía mal, me levanté con molestias en el estómago y me acompañaron durante toda la mañana. Hasta que no eché la raba no paré quieto. Me alivió pero relativamente. Una sensación de cansancio y sueño me tiene aletargado.
Sólo pude dedicarme a la música durante un rato, esta tarde. Desde luego muy sorprendido por la calidad de la intérprete.
 
Comentario:
De todos es sabido las cualidades terapeuticas de la música.
Quizás no haya autor donde esta afirmación se haga tan evidente como en Mozart. Su música nos transmite algo especial que pone en evidencia nuestro potencial creativo y hace a quien la escucha sentirse como si fuera el propio autor de lo que escucha. Sentimos constantemente una felicidad y un sentimiento de perfección que no se encuentra en ningún otro. Nos lleva a otro universo, nos hace resonar a través de nuestras fibras más sensibles. Gracias a su música podemos vibrar con nosotros mismos, tomar conciencia de nuestro ser. A Mozart no le interesa en absoluto revelarse en nosotros, sorprendernos, dejarnos atónitos. Al contrario, con su música, nos conduce a un lugar donde empezamos a ser nosotros mismos.
Su instrumento no fue el piano ni el violín sino el hombre mismo. Supo ponerlo en resonancia musical con el universo.
El universo está lleno de ritmos. Todo es música para quien sabe discernir las cadencias y combinaciones, para quien sabe descubrir los ritmos vitales. Mozart logra despertar los ritmos fundamentales inherentes a cada uno. En estas condiciones los ritmos respiratorios y cardiacos se instalan con toda libertad. De la misma manera se armonizan todos los movimientos propios de la gesticulación, bajo la influencia del conjunto de esos ritmos de fondo.Pero mas allá de todo, Mozart tocó el cuerpo humano como nadie jamas lo ha hecho. Su música hace vibrar y fluir el propio canto de cada ser humano. Pone en resonancia el potencial de quien lo escucha.

"Pourquoi Mozart" de Alfred Tomatis (1991)
No