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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Dios existe (y debe de ser canadiense)
Crónica Summercase, Boadilla del Monte, S14/07/07

Tenía que estar prohibido esto de programar conciertos antes de que el sol estuviese escondiéndose por el horizonte. Las horas más inertes del día son precisamente las que van desde el mediodía hasta el ocaso, al menos para mí.

Segunda vez que íbamos a ver a los Editors en concierto; ilusionados cual niño con piruleta que estábamos mi adorado y yo por tan egregio evento. El ultimo largo de la banda An End as a Start sonando a volumen nuclear en el coche de camino a Boadilla, mientras nostros tarareábamos la musiquilla… Carreras para llegar a tiempo y, ¡mierda!, el chaval de la entrada me dice que mi pulsera del Summercase no es buena (ya me temía yo que una pulsera esponsorizada por Timofónica no me podía dar buen resultado). Pues nada, que ahí me dejó abandonada, el muy capullo, hasta que vino otra chavala con el mismo problema que yo, mucho más puesta y con muchísima menos paciencia. Yo solo me empecé a impacientar cuando oí la intensa voz de Tom Smith y las afiladas guitarras de Chris Urbanowicz, que cada día se me parecen más en su uso a las guitarras de The Edge en canciones como “Untill the End of the World”, despuntar los primeros acordes de creo que “And End as Start”.

Dos canciones y media nos perdimos entre colas, protestas y demás. Los hubiera matado a los mierda-organizadores. Y claro, perderse dos canciones en un recital de dos horas te fastidia, pero ¡en un mini concierto de 45 minutos, es intolerable! El cuarteto inglés se portó correctamente encima de las tablas. Repasaron los cortes más importantes de su nuevo trabajo y nos deleitaron con algún viejo tema que hizo las delicias de los allí presentes, pero, corto, muy corto. Fue, tal y como dijo Paquete, como un coitus interruptus. Pues sí, una putada, sin contar conque en ese escenario no actuaría nadie hasta las diez de la noche y eran apenas las nueve. ¿Y el concierto, qué tal? Ah, sí, el concierto. Bien, bien, me divertí aunque para mi gusto un pelín fríos, claro que me tenían mal acostumbrada.

A Lilly Allen me negué a verla. Sinceramente su música no deja de parecer lo mismo que hacen todas las niñas bien de los países con habla anglo sajona. Vamos, ni en broma. Así que dirigimos nuestros pasos hacia lo que restase del concierto de Señor Chinarro, mas por el camino nos entretuvimos a ejercer los deberes que tenemos que desempeñar con nuestro sistema capitalista. Y yo en la zona de tiendas tengo un peligro con los puestecillos de discos… Uy, uy, uy. Bueno, sólo cayeron tres esta vez (¡maldita extra de verano!) y una suscripción a la revista Ojo de Pez, así que llegamos al concierto del sevillano justo cuando finalizaba. ¡Mierda!

Después de ayudar a mantener el sistema que nos ateneza y perdernos el concierto de Señor Chinarro, nos encaminamos hacia la Terminal S a verla a ella. Sí, ella, ella, ella. ¡Ah, cuántos años he esperado para verla! Lo que hubiera dado yo por compartir una velada con PJ Harvey y una de sus parejas -Nick Cave, for her to eternity- en, quién sabe, una casita en el bohemio Blomsbury… Ay (¿os imagináis que se arrancan estos dos a cantar entre la ensalada y el rosbif? Qué lujazo). Polly Jean salió al escenario sin ningún acompañamiento más que sus guitarras y un piano. Fue como en el FIB de hace unos años: ella sola frente a la marabunta de seguidores incondicionales de la compositora británica. En persona es muchísimo más bella que cualquiera de las fotografías en las que sale. Es más, me pareció preciosa, así que debe tener poca fotogenia simplemente. Evidentemente no puedo decir nada malo de PJ Harvey, su concierto fue exquisito, delicado y aspero. Repasó canciones de prácticamente todos sus álbumes, soberbia “Rid of me”, extraña “Oh my lover”, poética “Horses in my dreams”, suicida “Kamikaze”, poniéndole un sentimiento y una pasión que ya lo quisieran para sí más de uno y dos y tres artistas. Impresionante, fantástica, brutal.

Eso sí, un cero –un cero bien gordo- a los de sonido. Me figuro que no será sólo culpa de ellos. Con la tralla que estaban metiendo los Phoenix en el escenario de al lado, cuando PJ Harvey se sentaba en su piano, no se oía una mierda. El público empezó a silbar y ella paró sus canciones y nos pidió a los allí presentes que si no oímos, se lo dijéramos. Se lo dijimos y habló desde el escenario con los técnicos de sonido, pero poco más se podía hacer, la verdad. Pobre Polly Jean. Según me ha contado Paquete, leyó en el “On Madrid” que PJ Harvey bajó del escenario con lágrimas en los ojos. Lástima porque el concierto era una verdadera delicatessen.

Tiempo ahora para escuchar y ver a Flaming Lips. Mi jefe se estaría mordiendo las uñas, tirándose de los pelos, si los tuviese, y gritando como un loco en su concierto, pero a mí me defraudaron con creces. Mucho fuego de artificio, mucha puesta en escena y muy bonita eso sí, Wayne Coyne, vocalista de la formación, bailando como loco para animar el cotarro, pero nada. Paquete se fue a cotillear al concierto de Astrud y yo preferí tumbarme en la zona chill out, que a esas horas ya parecía más bien un vertedero de basuras muy húmedo, para recuperar fuerzas. Se aproximaba la hora del plato fuerte de la jornada.

Junto a PJ Harvey y Jesus and Mary Chain el combo canadiense Arcade Fire eran para mí las bazas fuertes en esta partida de cartas llamada Summercase (si no habeis visto su página web, visitadla porque es preciosa). De hecho esperaba su concierto como agüica de Mayo. Es casi increíble, corriendo los tiempos que corren, que un grupo novel con sólo dos discos en su haber tenga un repertorio de canciones tal que se echen de menos en un concierto algunas de ellas. No exagero un ápice cuando digo que tras la escucha de Funeral, el primer largo de los Arcade Fire, tuve la misma sensación que la primera vez que escuché Nevermind de Nirvana, Ok Computer de Radiohead, White blood cells de los White Stripes o Mellon Collie and the Infinite Sadness de Smashing Pumpkins, entre otros.

Guitarras, bajos, baterías, órganos de iglesia, violines, acordeón, xilófonos, videoinstalaciones, biblias… Una organización perfecta dentro de lo que a priori parecía el caos más absoluto. Vertiginosos, lisérgicos estos Arcade Fire. Comenzaron su repertorio con “Keep the car running” y con la segunda canción –“No cars go”- ya nos teían rendidos a sus pies. “Haiti”, “Laika”, “Rebellion (lies)”, “Power out” (ay, casi me muero ahí mismo), “Ocean of noise”, “Antichrist Television Blues” (con ese final tan perfecto)… todas maravillosamente ejecutadas con una furia que parecía salirles de las entrañas. Hicieron bis, cosa harto complicada en un festival, con “Wake up”. Y ahí terminó todo.

Me pasó lo mismo que ayer con !!!: después de la descarga adrenalítica mucho se tendrían que entregar el resto de grupos como para que me enganchase a sus conciertos. Fuimos a ver a Bloc Party, banda de jovenzuelos atontolinados que me sorprendió mucho con su primer trabajo Silent Alarm, pero me aburrieron enseguida. Mira que tienen canciones potentes los chavales, pero , nos fuimos a ver a James Murphy, es decir a LCD Soundsystem que, ¡coño!, hicieron un conciertazo de la leche. Marcha, marcha y más marcha. Hicieron que estos cansados cuerpos de taytantos se movieran como en sus tiempos mozos. Buena banda, buena música y buena disposición para el disfrute.

Rotos en pedazos rematamos la faena viendo un poquito el espectáculo que estaban ofreciendo los neoyorkinos Scissors Sisters. Nuestras molidas carcasas ya no aguantaban más tralla así que escuchamos atentamente los mensajes entre divertidos, polémicos y políticos de Ana Matronica y de Jack Shears. Divertido muy divertido, pero todavía tendrán que mejorar su repertorio de canciones para llenar una hora y media de recital.

Y nada más. Y nada menos. ¡Esta vida loca, loca, loca, con su loca realidaaaaaaad!
 
Sí!, sí!, sí!
Crónica Summercase, Boadilla del Monte, V13/07/07
(más vale tarde que nunca, en fin)

Este año tenía un poco atorado el hecho de tenerme que tragar el mismo atasco (incluso más grande) que todos los días yendo al curro, la misma mierda de autobuses (mientras ves cómo va a todo trapo el Metro Ligero que nuuuuunca va a empezar a funcionar) y el mismo paisaje urbanístico poblado de chalets prefabricados cotizados a riñón para acudir al pedregal donde se celebra el festival Summercase en el tramo final de mis vacaciones. Recordar tres días antes de que finalice el periodo de holganza estipulado en los convenios laborales que tienes que volver en breve a la rutina oficinesca, pues oye, como que no. Además odio los festivales y a la gente que acude a ellos sólo para emborracharse y drogarse y dar po’l culo al resto de congéneres apretujados en un mínimo espacio vital… Pero vamos a lo que vamos, a lo importante: la Música.

Gracias al nepotismo –convencida estoy de que el/los ingeniero/s de caminos que diseñaron el nudo M501 – M503 – M40 no tenían mucha idea de eso que se llama circulación y sí algún que otro padrinillo por ahí- y a mi obsesión por el orden (esto según mi adorado tormento, claro) llegamos muy tarde a ver a James. La ilusión que tenía de escuchar Born to frustration, himno generacional de mi cuadrilla tantas veces tarareado con mi amigo Julitros, en directo se desvaneció al ver prácticamente el final del concierto. Sólo pude escuchar tres canciones del sexteto de Manchester. Pese a eso y al calor infernal de las siete de la tarde me emocionaron musicalmente hablando (y sin hablar musicalmente, qué leches). Tim Booth con sus movimientos espasmódicos se me parecía tanto a Michael Stipe… (quién copió a quién, ¿eh?).

Otro de los platos fuertes del día era Jarvis Cocker, líder de los fallecidos Pulp, famoso en este sacro santo país por ser medianamente bien imitado por el agitador de triunfitos Risto Mejide. Lo de Jarvis es el espectáculo por el espectáculo. Además de moverse como una lagartijilla por el parque -qué flaco es, por dios-, de ser un seductor nato (ahora entiendo la obsesión de mi amiga AmEva) es un magnífico compositor y músico. Ojjj, cómo me gusta este hombre. Con un perfectísimo y profundo acento inglés nos preguntó que qué hacíamos allí a esas horas de la tarde pasando un calor infernal si la fiesta, según tenía él entendido, duraba hasta más allá de las seis de la madrugada. Por supuesto sabía de sobra que estábamos muriendo de deshidratación (¿a quién se le ocurrió la feliz idea de montar una carpa de plásticos negros en pleno Julio?) por escuchar el repertorio de su único disco en solitario, Jarvis, y con un poco de suerte alguna del antiguo repertorio de Pulp. De Pulp no cayó nada. Por esa regla de tres también tendríamos que haber ido a ver a The Hours, nuevo grupo musical compuesto por antiguos participantes de Pulp y Elastica, entre otros, pero es otra de las malas cosas de los festivales, que no tienes el don de la ubicuidad.

Y hablando de ubicuidad, llegaba una decisión relativamente complicada ¿Jesus and Mary Chain o Gossip? Vale, no es tan complicada. Evidentemente había que ir a ver a los veteranos Mary Chain. De acuerdo, lo confirmo: los JAMC fueron el acicate que me llevó a comprar las entradas cuando apenas costaban 80 euros. Además los Gossip volverán… Y los Mary Chain llevaban algo más de diez años sin dar señales de vida. Entusiasmada me hallaba entre la marabunta de personal que se congregó para escuchar a los JAMC. Todavía albergaba la ilusión de que montaran una tan gorda como en el North London Politecnic, allá por el 1985, pero en fin, todos crecemos y los hermanos Reid hicieron un más que correcto e hierático concierto. Me gustó mucho, sobre todo escuchar “Cracked Up”, una de mis favoritas de la banda.

Y otra ración más de veteranía: OMD. “Enola Gay”, mi preferida de entre todo el repertorio del grupo de los 80, abrió el recital y nos pilló a Paquete y a mí rellenando una mierda de botellita con agua calentorra, pero gratuita (y para que den algo gratis en un festival de música repleto de modernos con ropa de marca hasta en el blanco de los ojos, es chungo, muy chungo). Andy McCluskey y Paul Humphreys se portaron como cabritillas trotando por un risco peligroso de las montañas cántabras. No paraban ni un segundo, ni siquiera en canciones relativamente tranquilas. Tocaron todos sus éxitos (aquello parecía M80 Radio): “Souvenir”, “Electricity”…

Como nos quedamos con muchas ganas de ver a los Kaiser Chiefs cuando dieron un concierto en los madriles el pasado mes de mayo, decidimos ir a verlos actuar en el escenario principal del Summer Case. Mucha energía, sí señor, pero muy malos finales de canciones. Las dejaban así, como tiradas, sin terminar realmente. Esperamos a que tocaran “Na na na na na” y nos fuimos a cotillear el concierto de !!!, léase Chk Chk Chk, porque hacía poco que veníamos escuchando su último disco Myth Takes y a mí personalmente me ha fascinado.

Descubrimiento en el Summercase: !!! , léase chk chk chk. En mi vida he visto tal descarga de energía, buen rollo, espectáculo y excelente música (dos baterías, dos guitarras, bajo, voz principal y corista negra impresionante, sección de viento… ¡Joder, se parecían a los Rinôçérôse con tanta parafernalia instrumental!). El vocalista, Nic Offer, y su negra acompañante pegaban saltos como si estuviesen poseídos por el espíritu de las danzas tribales en plan hortera con el atuendo que llevaría un alemán en Baleares. Descarga adrenalítica, ejercicio de bailoteo desenfrenado, buen rollo, buena música. ¡Brutal y punto!

Tras ver a los !!! mucho nos tendrían que ofrecer los Air o los Chemical Brothers o cualquier grupo que se pusiese delante de nuestras narices. Lo de los !!! fue demasiado para el cuerpo y la mente y ni Air ni Chemical –a los cuales era la segunda y tercera vez respectivamente que los veíamos en directo- nos acabaron de llenar del todo.

En fin, que ya eran casi las seis de la mañana y nuestros cuerpos de treintañeros -tirando para cuarentones algunos, :PPPPP- no daban para más y la jornada del sábado promete…

(mañana más crónica, o no...)
 
Matar al padre
Con esta afirmación tan rotunda se expresaban alguno de los –Ismos de principios del Siglo XX. No sé cuáles fueron, tal vez los dadaístas, pero no estoy segura. Esta frase tan peculiar y chocante procedía en parte de la corriente psicoanalítica nacida de Freud y sus coetáneos. Sí, fui una chica aplicada y me perdí muy pocas clases de “Movimientos Artísticos Contemporáneos” de primero de carrera.

Matar al padre viene a significar, si mal no recuerdo, romper los lazos de lo inmediatamente anterior a nuestra propia existencia para crearse la propia realidad que no tiene porqué ser una pérdida de sentido o paranoia sino un punto de vista diferente sobre lo que le rodea a uno en el día a día, una identidad propia. Una forma de ser original, vaya. Aunque no por ello hay que deshacerse de la Historia. De hecho hay que conocer la Historia a pies juntillas para no repetirse. :)

Todo este rollo, ¿a cuento de qué viene ahora? Es sencillo de comprender si habéis ido a ver Memorias de Queens, la primera, autobiográfica y magnífica película de Dito Montiel (chico completo, desde luego: modelo, escritor, director de cine, pareja de la guapísima Rosario Dawson… y por lo visto todo lo hace bien, ¡hay que joderse!).

Ya iba yo al cine con la mosca detrás de la oreja a raíz de un post escrito por Portorosa. No me apetecía pasar un mal rato, la verdad, no estoy en condiciones de permitirme más malos tragos. Ciertamente la película es demoledora tal y como dijo Portorosa. De salir del cine y quedarte un poco ensimismado en tus pensamientos. De no tener muchas ganas de hablar con nadie de nada o al menos de nada intranscendente.

Pero también es una película real como la vida misma. Habla de ese momento –durísimo al menos en mi experiencia vital- en el que uno empieza a ser consciente del mundo que le rodea. Deja de ver a sus padres como modelos de perfección para encontrarse con seres humanos igual a los demás, con sus defectos y sus virtudes. Conoce la mezquindad, la ruindad, pero también la lealtad, el amor…

Justo en ese momento uno se está asomando al borde del nido en donde ha permanecido toda su niñez. Y se tienen dos opciones: saltar o quedarse. Si eliges la primera, es posible que te estrelles contra el suelo, pero también es factible que alces el vuelo en busca de tu propio yo. Si eliges la segunda, creo que sólo llegarás a matar al padre cuando quizá sea demasiado tarde, aunque al principio se muestre todo más confortable. ¿No?

En definitiva (y esto ya es hablar por hablar), lo más triste de todo es ser consciente de que desde ese preciso momento en el que saltaste del nido para buscar tu propia realidad y, tras un periodo de tiempo, darte cuenta que tu salto sólo te ha llevado a otro nido, algo diferente eso sí, pero otro nido al fin y al cabo.

Besos (y feliz fin de semana) para todos. Cal.

PD. ¿Y San Fermín? Demoledor.

PD. Tengo una crónica medio escrita (un día sí, un día no) del festival Summercase, que casi acaba con mi persona, pero es que ya hace una semana de ello. ¡Coño con el paso del tiempo!. La colgaré después, por si hay algún interesado (que lo dudo).
 
Días de asueto
Me voy de mini vacaciones.

Uys, ¿a dónde te vas?

Aquí. Ya te contaré.
 
Galgo
Acabo de tener una discusión en tono de broma con mis compañeros de trabajo. Todo a cuenta de los animales. Sí, a cuenta de los bichos. Tal vez sea un poco radical con esto del trato a los animales (no soy vegetariana, conste), pero en nuestra ultra moderna y cosmopolita y súper socializada sociedad –que habría que verlo; más bien soy de las que opinan que el problema de la civilización no es saber cuándo empezó sino cuándo empezará- me resulta chocante eso del mal trato animal.

Un familiar de uno de mis compañeros se ha comprado un bicho, forma de denominar a lo que parece ser una cobaya, que por lo visto no es especialmente bienvenido en la casa donde ahora vive. “Ah, qué pena, pero el bicho ya está aquí”, me lo imagino diciendo a los demás habitantes de la casa a modo de justificación. Así que ahora el pobre bicho andará pululando de un lado a otro hasta que encuentre su lugar en este mundo. Pese a que la conversación no iba conmigo, el estrecho espacio vital que compartimos me hizo decir:
- Y ¿por qué no se ha comprado un robot en una juguetería? -un tamagochi, tenía que haberle dicho.

Está claro que un exceso de responsabilidad te puede llevar a inmovilismo absoluto en cualquier aspecto vital. Lo tengo comprobado. Pero la irresponsabilidad te lleva, en este caso, al abandono del animal tarde o temprano. Me apuesto la mano.

Como Galgo. Y ¿quién es Galgo? Si sois un poco avezados, podréis haberos dado cuenta de que es un perro galgo. Sí, vale, pero ¿porqué demonios introduces a un perro galgo en medio de esta perorata? Es muy sencillo: Galgo es un lebrel blanquinegro que lleva unos tres meses viviendo en el barrio de mis padres. Es una monada de animal. Alto, de porte fino, con unos ojos que brillan como dos trozos de hulla, atlético y que ha debido de recibir una somanta de palos que posiblemente le haya causado un buen trauma. Galgo no se deja tocar por ningún humano (a quien más se acercado ha sido a mí, lloriqueando como un tontorrón porque no se atrevía a coger una galleta que le ofrecía).

Los vecinos se están encargando de alimentarlo. Yo lo intento “cazar” cada vez que voy al pueblo. He probado casi todo. Cada vez que voy mis estrategias se tornan más intrincadas. La próxima vez que por allí aparezca llevaré un rico paté con un dosis importante de tranquilizantes suministrada por el veterinario. ;)

Le bañaré, intentaré hacerle ver que no todos los humanos somos iguales -¡menos mal!-, pondré sus vacunas al día. Le daré todos mis mimos (compartidos, cómo no, con mi pelirrojo Floyd, la gata Tula y mis cuatro aladas requete gordetas y gritonas). Y le llevaré a Aldeba, la modesta protectora palentina, que se está encargando de buscarle una buena familia que lo quiera y cuide.

¿Por qué no te lo quedas tú?. Porque no puedo responsabilizarme de él. Porque si lo hiciera, acabaría siendo igual que el familiar de mi compañero de trabajo, igual que aquella señora que entró un día en la clínica veterinaria preguntando sin interés alguno dónde podría comprar un pájaro (espero que no lo haya comprado), como todas aquellas personas que este verano abandonarán el juguete roto -que come, respira, mea, caga y siente- que los Reyes Magos o Papá Noel trajeron a los niños estas pasadas navidades… Por eso.

PD. Por cierto, si alguien desea tener un galgo en su casa (cuando consiga capturarlo, claro), eso sí, bien cuidado, puede ponerse en contacto conmigo a través de missscalamity(arroba)yahoo(punto)es o a través de Aldeba o de cualquier asociación protectora de animales que, por suerte para los animalillos y por desgracia por lo que significa su existencia, las hay a patadas.