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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Omnia mutantur, nos et mutamur in illis
Dedicado a Amanda que me decía el otro día que no cambiara. Un beso, bonita.


Ayer hablaba con mi hermana-prima Nina por teléfono. Me contaba ella que estaba un poco desilusionada con un negocio que quiere poner en marcha y para el cual no encuentra el apoyo ni de los taytantos herederos de una tierra que necesita comprar a tal efecto ni de su marido. Su vida transcurre entre la secretaría de un taller donde fabrican ventanas, su hogar y los paseos que da a mi sobrina-perra por Barcelona. Pero ella no abandona su ilusión, lo cual me llena de orgullo. Al menos una de nosotras sigue siendo soñadora.

Cuando éramos enanas nuestros ociosos veranos transcurrían entre Covalagua y las playas que se generan en el pantano de mi pueblo. En medio de todo ello la Quinta de los Sustos con sus montones de flores, puertas, perros, gatos y oteros de arena y cemento para acabar una casa que nunca terminará de hacerse a sí misma.

Inocentes pensábamos Tetxu, Nina y yo (Nenén, el pequeñajo de la familia, todavía no había nacido) que cuando tuviéramos veintipocos años tendríamos una granja llena de vacas, ovejas, conejos, cabritillas, caballos y gallinas. Muchos perros pastores, gatos, periquitos, loros y canarios. Ah y un huerto con vegetales, hortalizas y árboles frutales cultivados sin Nitrato de Chile (un abono químico, para los no entendidos :P) que abastecería nuestras despensas en los duros inviernos del norte de Palencia. Una especie de Arca de Noé del siglo 21 (algo que veíamos muy pero que muy lejos). No se trataba de sacar usufructo; nosotras tres y otras tres primas más, viviríamos allí sin mayor preocupación que ver pasar la vida misma.

Al poco rato los adultos de la familia nos sacaban de nuestras ensoñaciones para mandarnos con veinte duros (0,60 euros para los no entendidos) a comprar lechuga y pan a la tienduca –que aún sigue abierta- más cercana a la casa que se encontraba tras tres cuestas que de nuevo tendríamos que subir para refugiarnos en el nido materno y seguir soñando sin miedo al futuro, eso sí, con pan y ensalada garantizadas.

Hoy en día somos nosotras (nosotros, quicir) las cajeras de la tienduca. Somos el barrendero del barrio. La empleada de banca. El conductor del Metro. El edil de un municipio cercano. La profesora de Mates. El teniente de la sección no sé qué en la división no sé cuántas. El encargado de las colecciones para hombre en una gran firma de ropa. La veterinaria de primates que alimenta orangutanes aborrecidos por sus madres. El botones del Ritz. El hombre del tiempo. El especulador que hace negocio con el suelo que nos pertenece. El médico que te atiende en urgencias y el que te receta Gelocatil para el dolor de muelas que aliviará días más tarde extrayéndote un diente estropeado. El traficante de drogas. La empleada de la limpieza que te cruzas cuando empiezas tu jornada laboral frente a una insípida pantalla. La que te pone la multa porque se ha pasado tu hora del parquímetro. El que actúa en un escenario y el que coloca a los invitados en el palco de honor. La puta. La princesa.

Y algún día seremos, si es que no lo somos ya, el adulto que dé a su vástago cinco euros para ir a por pan y lechuga al China Town de la esquina mientras él, inocente aún, va soñando con patos que graznan en el río cuando espera a que las truchas piquen en la caña, creyendo que toda su vida será así.

Besitos y pásenme un feliz de semana, ¿eh?. Misss Calamity.
 
Comentario:
Me ha gustado mucho, Cal.
Cómo pasa el tiempo, y cómo se van pasando tantas ilusiones.

Un beso (¿y esa foto de boda...?).
 
Comentario:
No sé si el nuevo trabajo me inspira o no (por ahora estoy más a gusto que en el anterior), pero este texto le escribí en el limbo, Mardolo, quiero decir, en ese breve espacio de tiempo entre uno y otro trabajo. Sólo he esperado el momento "oportuno" para publicarlo.

Sí que es contradictoria la vida, sí, Xavie. Hay veces en las que ser como un niño está mal visto (qué crío eres, madura ya y tal) y otras veces lo contrario. A lo mejor es que es cierta la teoría psicológica, o como sea, esa que dice que cada humano conserva una parte de niño, una de adulto y una de ¿padre? (la Universidad vale para bien poco si no se tiene memoria) en la misma persona.

Amanda, tú lo puedes decir así. Paracaidista, más bien piloto de caza bombardero -¡una pacifista como yo!- también fue una de las ideas que barajé de enana. Eso sí, cuando la deoptrías de mis gafas superaron las cinco, descarté la idea de raíz. ;) Sería interesante que en una especie de plaza pública expusieramos todos los trabajos con los que no estamos contentos. Una especie de trueque laboral: tú me das tu granja y yo te doy mis diez horas de tedio oficinista, por ejemplo. Gracias por el piropo, querida.

Claro que no hay que cejar en el empeño, Cool. Qué sería de nuestra vida sin sueños, por dios. Qué existencia más insulsa (y lo peor es que hay muchas existencias así, sin ilusión). Ah, y de pequeños creo yo que sentíamos muchos miedos, ¡no? Bueno, al menos yo era una cagadilla de criatura. Je, je.

Miranda, tengo la cuadra desatendida. Últimamente no ejerzo demasiado bien de Cicerone en esta casa (malditas/benditas obligaciones). Así que ahora, con un post y varios días de retraso, te doy la bienvenida. Paul Auster es una maravilla. Es capaz de hacer brillar la normalidad del ser humano con una magia especial. Me provoca este párrafo la misma sensación que cuando estás viendo fotos de antaño. Te ves igual, la misma persona, pero a la vez ves a alguien que ya no eres. No sé qué es lo que nos hace cambiar, no tengo ni idea. No sé siquiera si cambiamos o en nuestro foro interno seguimos siendo los mismos y sólo es una especie de máscara social... Casi mejor no planteármelo que me empiezo a comer la cabeza y, como dice mi madre, "Cal, pensar tanto no es bueno" (pobrezuca, no sabe lo que se pierde).

Mira, Neonato, siempre que oigo a alguien lo de la isla no puedo evitar pensar en Chavela Vargas. La mujer se compró una islita pequeña en el Caribe mejicano y la pobló con una pareja de cada una de sus especies animales y florales preferidas. A los pocos meses el arrullo de las olas se transformó en una especie de pesadilla continua y que nunca cesaba... Tuvo que "huir" de su isla. Bah, sea como sea, yo también he soñado con vivir en la islita que se origina en medio de la Contxa de Donosti (no sé cómo se llama, creo que Isla Cristina). O en las Antillas cultivando perlas y viviendo de otra manera.

Besos para todos. Cal.
 
Comentario:
joooooooo, yo de pequeño queria una islita, avandonado de la mano de la civilización, con patos, vacas, obejas y abejas... Y sobretodo muchos naranjos.

gracias por recordarme ese sueño olvidado que tenia.


feu bondat
 
Comentario:
Hace poco estuve buscando como loca este texto que te pego debajo.
Seguimos siendo aquel niño, aquella cría, somos los mismos allí dentro.
Beso.
...........
"Yes, it is possible that we do not grow up, that even as we grow old, we remain the children we always were. We remember ourselves as we were then, and we feel ourselves to be the same. We made ourselves into what we are now then, and we remain what we were, in spite of the years. We do not change for ourselves. Time makes us grow old, but we do not change".

Paul Auster, The Invention of Solitude, Faber and Faber, London, 1988.

"Sí, quizá nunca crecemos, quizá incluso cuando nos vamos haciendo adultos seguimos siendo el niño que siempre fuimos. Nos recordamos a nosotros mismos como éramos entonces, y nos sentimos igual que entonces. Nos convertimos entonces en lo que ahora somos, y seguimos siendo los que éramos, a pesar de los años. Para nosotros, no hemos cambiado. El tiempo nos hace más viejos, pero no cambiamos."
 
Comentario:
Ojalá en algunos momentos pudiésemos volver a esa niñez de sueños y pocos temores...
Lo mejor es seguir creyendo en los sueños por muy difíciles que parezcan y no cejar en nuestro empeño de conseguir nuestro Arca de Noé particular.

Pásalo bien tu también guapa.

Un beso
 
Comentario:
Cal, me ha encantado muchísimo (¿se puede decir así?). Fíjate, yo que nunca había soñado con ello, que quería ser paracaidista, aquí estoy, con mi pequeña arca de noé a cuestas y no sé si deseando que la nena sueñe que esto va a durar para siempre.
Un millón de gracias por la dedicatoria, y por escribirlo tan, tan bien.
Besos grandes, preciosa.
 
Comentario:
Buen fin de semana para tí también.

No está mal hacerse mayor. Pero tampoco estaría mal ser siempre un niño.

La contradicción como leif motiv. :-D

Un beso
Xavie
 
Comentario:
Me ha encantado, Cal.
Sobervio. Real como la vida misma. Me quedan pocos años para darle cinco euros a los niños (que ya serán 20 porque al ritmo que vamos...).
Buen fin de semana a tí también.
Parece que el nuevo trabajo te inspira, ¿eh?
Un besote.
No