Como los japones
Me siento como un japonés en vacaciones. A ver, me explico: me embuto entre esa marabunta de pequeñitos asiáticos que recorren nerviosamente todo aquel monumento (arquitectónico, teatral o humano) que se les ponga por delante, apuntando con sus ultra-slim cámaras Sony digitales, cegando con flashazos por aquí y por acullá al personal. Cazando instantes, que diría por ahí el señor Barthes.
En Londres sólo he tirado unos cuatro carretes y medio de fotografías (alucinante ciudad) y me he venido con una pesadumbre en el alma que, lejos de irse, se ha acrecentado. Una mezcla de desazón, de preguntas sin respuestas factibles, de volver, siempre volver, y de malas y previsibles noticias.
Como no hay mal que por bien no venga o viceversa, un día especialmente atareado hasta el momento –todavía no he comido-, me ha hecho olvidar que el 16 de Mayo era el día en el que la más anciana de las tres Parcas tenía que cortar el hilo del huso que marcaba la vida de mi tía Graci (en realidad se hacía llamar Caridad y poca fue la caridad que dios tuvo con ella, si es que tal señor existe de verdad porque sinceramente cada día me lo creo menos). Ahora mismo un cortejo fúnebre se dirige desde Palencia hasta Cáceres para que el consumiducho cuerpecillo de tía Cari sea devuelto a la tierra. Y yo aquí, de negro impoluto y más triste por momentos ahora que la frenética actividad de los últimos dos días deja paso a los quehaceres cotidianos en detrimento de los laborales.
No sé qué deciros de Londres. ¿Que, si me gustó? ¡Pues claro! Tanto que afloraron las dudas alrededor de mi cabecita de la misma manera que las amapolas lo hacen en los campos primaverales. La más importante: ¿realmente merece el esfuerzo diario, los disgustos por el dinero, las modas, alquileres e hipotecas, los dimes y diretes, el quítame allá esas pajas, para conseguir un bonito álbum de fotos disparadas a mil por hora -porque el tiempo no da para más- lleno de lugares exóticos y gentes peculiares para que luego, así de repente sin comerlo ni beberlo, te venga un pedazo cáncer que te va a llevar por delante sin ningún remedio?
Sí, tengo un precioso álbum de fotos de viajes. Minutos felices que, al mirarlos, hoy más que nunca, sólo me hacen cuestionarme aún más el porqué de todo este embrollo vital que nos quieren vender y en el que estamos metidos hasta las cejas sin ni siquiera planteárnoslo (¿acaso nos dejan planteárnoslo?). Personalmente creo que en estos momentos sería mucho más feliz si estuviera en Papua dedicándome a, ¡yo qué sé!, el cultivo de perlas.
Hoy, con vuestro permiso, los besos, más grandes como un mamut, son para mi tía Cari, allá donde quiera que esté (qué pena no creer en la vida eterna en momentos como éste).
Calamity.
P.D. Ahora que lo pienso, a lo mejor los nipones ni se lo plantean y son súper felices con sus 14 días de vacaciones anuales yendo de aquí para allá como tarambanas para enseñar la típica foto-postal-souvenir a la familia… Hmmm.
En Londres sólo he tirado unos cuatro carretes y medio de fotografías (alucinante ciudad) y me he venido con una pesadumbre en el alma que, lejos de irse, se ha acrecentado. Una mezcla de desazón, de preguntas sin respuestas factibles, de volver, siempre volver, y de malas y previsibles noticias.
Como no hay mal que por bien no venga o viceversa, un día especialmente atareado hasta el momento –todavía no he comido-, me ha hecho olvidar que el 16 de Mayo era el día en el que la más anciana de las tres Parcas tenía que cortar el hilo del huso que marcaba la vida de mi tía Graci (en realidad se hacía llamar Caridad y poca fue la caridad que dios tuvo con ella, si es que tal señor existe de verdad porque sinceramente cada día me lo creo menos). Ahora mismo un cortejo fúnebre se dirige desde Palencia hasta Cáceres para que el consumiducho cuerpecillo de tía Cari sea devuelto a la tierra. Y yo aquí, de negro impoluto y más triste por momentos ahora que la frenética actividad de los últimos dos días deja paso a los quehaceres cotidianos en detrimento de los laborales.
No sé qué deciros de Londres. ¿Que, si me gustó? ¡Pues claro! Tanto que afloraron las dudas alrededor de mi cabecita de la misma manera que las amapolas lo hacen en los campos primaverales. La más importante: ¿realmente merece el esfuerzo diario, los disgustos por el dinero, las modas, alquileres e hipotecas, los dimes y diretes, el quítame allá esas pajas, para conseguir un bonito álbum de fotos disparadas a mil por hora -porque el tiempo no da para más- lleno de lugares exóticos y gentes peculiares para que luego, así de repente sin comerlo ni beberlo, te venga un pedazo cáncer que te va a llevar por delante sin ningún remedio?
Sí, tengo un precioso álbum de fotos de viajes. Minutos felices que, al mirarlos, hoy más que nunca, sólo me hacen cuestionarme aún más el porqué de todo este embrollo vital que nos quieren vender y en el que estamos metidos hasta las cejas sin ni siquiera planteárnoslo (¿acaso nos dejan planteárnoslo?). Personalmente creo que en estos momentos sería mucho más feliz si estuviera en Papua dedicándome a, ¡yo qué sé!, el cultivo de perlas.
Hoy, con vuestro permiso, los besos, más grandes como un mamut, son para mi tía Cari, allá donde quiera que esté (qué pena no creer en la vida eterna en momentos como éste).
Calamity.
P.D. Ahora que lo pienso, a lo mejor los nipones ni se lo plantean y son súper felices con sus 14 días de vacaciones anuales yendo de aquí para allá como tarambanas para enseñar la típica foto-postal-souvenir a la familia… Hmmm.
Comentario:
El pequeño sinfonier, bienvenido a mi cuadra. No sé qué es lo que tengo que saber. La verdad es que sé muy pocas cosas. Sabes, me resulta curioso tu nombre y que no pongas ninguna manera de identificarte. Te cuento: tengo un compañero de piso que suele estar la mayoría del tiempo apoltronado en el sofá viendo la tele. En este tiempo que llevamos viviendo juntos casi nunca ha querido salir. Si bien es verdad yo tampoco soy mucho de organizar cómo salir por ahí, simplemente salgo y ya está (no me suele gustar además hacer lo propio sólo en fines de semana; así estoy con unas ojeras que me llegan a las rodillas porque suelo aprovechar entre semana). Ahora empieza a salir un poquitín más porque se ha hecho muy amigo de un amigo común del pueblo. Bueno, una historia muy larga. Yo me alegro por él porque me da pena que malgaste sus años de juventud simplemente viendo la tele. Sé que no me debería de preocupar, pero no puedo evitarlo: siempre me intereso por la gente que me importa y, créeme cuando te digo que este chico me importaba. Resumiendo, el caso es que cuando hablaba a nuestros amigos comunes sobre el particular que te he contado más arriba me refería a él, de vez en cuando, como mi pequeño xinfonier. Así que sobre manera me resulta familiar tu nick, ¿comprendes?
Por cierto ¿xinfonier no se escribe con equis? Fíjate, yo creyendo toda la vida que era así. Qué cosas.
Hola, Portorosa. Sí, parece que ya está. De aquí a ser ingeniera informática sólo me falta un poquitín, je, je. ;)
Gracias, Ernesto. Es que cuando lo escribí me sentía un poco así como perdida. A veces no es bueno ponerse a darle tantas vueltas a las cosas, pero, en fin, tampoco es bueno no pensar. Yo también siento lo de mi tía (consolaría un montón saber que no es que se haya ido sino que nos está esperando en otro lugar, ¿verdad?). Te diré que aún no he llamado a mi tío. Me da pavor. Seguramente este fin de semana que estoy solita en mi zulo madrileño lo haré.
Besos a todos. Cal.
Por cierto ¿xinfonier no se escribe con equis? Fíjate, yo creyendo toda la vida que era así. Qué cosas.
Hola, Portorosa. Sí, parece que ya está. De aquí a ser ingeniera informática sólo me falta un poquitín, je, je. ;)
Gracias, Ernesto. Es que cuando lo escribí me sentía un poco así como perdida. A veces no es bueno ponerse a darle tantas vueltas a las cosas, pero, en fin, tampoco es bueno no pensar. Yo también siento lo de mi tía (consolaría un montón saber que no es que se haya ido sino que nos está esperando en otro lugar, ¿verdad?). Te diré que aún no he llamado a mi tío. Me da pavor. Seguramente este fin de semana que estoy solita en mi zulo madrileño lo haré.
Besos a todos. Cal.
Comentario:
No sé qué decir. Tiene mucha más "miga" de lo que parece, todo lo que dices en el post acerca de la vida. Me lo quedo pensando...
Siento lo de tu tía.
(Y también siento no poder creerme lo de la vida eterna, que consolaría).
Un mar de besos, mi entrañable Cal.
Siento lo de tu tía.
(Y también siento no poder creerme lo de la vida eterna, que consolaría).
Un mar de besos, mi entrañable Cal.
Comentario:
Pues parece que ya está.
Un beso, Coraje Calamidad.
Un beso, Coraje Calamidad.
Comentario:
Ah lo sabes?
Comentario:
Hola a todos.
Gracias a un mensaje recibido anoche (anoche lo leí, conste) por mi estimado Señor de Portorosa, tuve noticia de que los comentarios en esta, vuestra casa, no se publicaban...
Bien, como este pequeño engendro es una de las cosas que más satisfacción me proporciona en los últimos meses, escribí esta mañana a los de ya.com que me dijeron muy amablemente qué era lo que pasaba. Una tontería, ciertamente: han incluído un módulo anti spam (lo podeis ver justo debajo del formulario para insertar un comentario) y eso hace que absolutamente toooodos los blogs que pretezcan a ya.com deben de actualizar su plantilla para seguir funcionando con normalidad.
Es muy sencillo, en serio. Os dejo esta dirección para que sepáis cómo hacerlo:
http://blogs.ya.com/blogsejos/c_26.htm#comment_1
Y después de este rollo macabeo, decios, comentaos, haceros saber que estoy bien, muy atareada y con una ansia loca por escribir, pero bien. Lo de mi tía se me va pasando. Claro está, hasta que llame a mi tío y, pobre hombre, se me ponga a moquear como un niño pequeño, cosa que seguramente hará. Es tan desolador a veces todo... Pero bien, ¿eh?
Paso de soslayo por algunos de vuestros blogs. No me da tiempo a leerlos todos, aunque me encantaría. Voy intentando ponerme al día, pero es cierto que muchos de vosotros actualizáis casi a diario y, ufff, es ¡imposible! (por mucho que dijera mi Alejandro III de Macedonia, el Magno para entendernos, que no existe nada imposible para los hombres de coraje).
Hale, dicho esto, me voy a comer. Podría haber empleado este espacio para escribir un nuevo post... Hmmm. Veremos a ver qué tal se nos da la tarde...
Besos para absolutamente todos los que por aquí andáis. Los que dejáis comentario y los que no, que lo sé. ;)))))
Calamity
Gracias a un mensaje recibido anoche (anoche lo leí, conste) por mi estimado Señor de Portorosa, tuve noticia de que los comentarios en esta, vuestra casa, no se publicaban...
Bien, como este pequeño engendro es una de las cosas que más satisfacción me proporciona en los últimos meses, escribí esta mañana a los de ya.com que me dijeron muy amablemente qué era lo que pasaba. Una tontería, ciertamente: han incluído un módulo anti spam (lo podeis ver justo debajo del formulario para insertar un comentario) y eso hace que absolutamente toooodos los blogs que pretezcan a ya.com deben de actualizar su plantilla para seguir funcionando con normalidad.
Es muy sencillo, en serio. Os dejo esta dirección para que sepáis cómo hacerlo:
http://blogs.ya.com/blogsejos/c_26.htm#comment_1
Y después de este rollo macabeo, decios, comentaos, haceros saber que estoy bien, muy atareada y con una ansia loca por escribir, pero bien. Lo de mi tía se me va pasando. Claro está, hasta que llame a mi tío y, pobre hombre, se me ponga a moquear como un niño pequeño, cosa que seguramente hará. Es tan desolador a veces todo... Pero bien, ¿eh?
Paso de soslayo por algunos de vuestros blogs. No me da tiempo a leerlos todos, aunque me encantaría. Voy intentando ponerme al día, pero es cierto que muchos de vosotros actualizáis casi a diario y, ufff, es ¡imposible! (por mucho que dijera mi Alejandro III de Macedonia, el Magno para entendernos, que no existe nada imposible para los hombres de coraje).
Hale, dicho esto, me voy a comer. Podría haber empleado este espacio para escribir un nuevo post... Hmmm. Veremos a ver qué tal se nos da la tarde...
Besos para absolutamente todos los que por aquí andáis. Los que dejáis comentario y los que no, que lo sé. ;)))))
Calamity





