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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
El chocolate espeso (muy espeso)
Ayer por la noche estaba yo cual libélula pululando por encima de las charcas que se originan al lado de la vereda de los ríos (ricas en alimento para ellas, me figuro) pensando en la cantidad de cosas que tenía para compartir con los que me rodean. A ver, que me explico.

El día fue desidioso como pocos. Es más, fue el primer día aburrido hasta la extenuación que tuve en mi nuevo curro, pero, como la gente es muy pero que muy agradable, no se me hizo especialmente pesado. Sólo estaba –igual que hoy- con el remordimiento interno de no cumplir mis deberes laborales. Pero se terminó. A la siete eché el cierre y me fui a por el autobús que, para variar, llegó tarde, mal y nunca.

Llegué al zulo y casi todo estaba manga por hombro, as usual, basura apestosa incluida. Agarré mi bolsa Adidas del todo a cien haciéndome la sueca ante semejante despropósito de hogar y me fui para el gym dispuesta a empezar en serio con mi entrenamiento de ciclo indoor, o spinning (mejor pegar golpes a un saco de boxeo que a los cojines –qué caros son los cojines, por dios- de tu casa). Es decir, a comprobar que todos y cada uno de los músculos de tus piernas existen de verdad. Más tarde empiezas a sentir también los de los brazos y para cuando suda ya hasta tu propia sombra estás tratando de huir del dolor pensando en tu precioso perro pelirrojo corriendo por el campo. Una situación bucólica para contrarrestar el masoquismo más absoluto (todo sea por dos kilos menos de celulitis, ja, ja).

Oye, salí del spinning más suave que un guante. No podía evitar una sonrisa bobalicona al cruzarme con cualquiera. Entré a por un zumo a un China Town y los dependientes debieron de pensar que me había escapado de un sanatorio mental o algo así: ¡nadie es tan feliz porque le claven 2,10 euros por un bote de Granini, leches!

Llegué a casa y, qué extraño, nada había cambiado: la mierda seguía en el mismo sitio de antes. Bueno, qué se la va a hacer… Entre el friegue de cacharros, la barrida del suelo, deshacerse de la basura y hacerme un caldo de verduras y pollo, me iban y me venían mil y una ideas a la mocha. Eso sí, yo sumisa y feliz como una vaca tibetana atendiendo a nuestras labores (digo nuestras porque no soy la única que vive en el zulo, se entiende).

Encendí el ordenata por si acaso me daba por sentar el culo de una vez a escribir. La pena es que acabé de ejercer de abnegada ama de casa a la una de la madrugada. Con las mismas lo apagué. Pese a ello me arropé en la cama pensando que el día me había cundido y que mañana –osease, hoy- iba a ser aún mejor.

Pero no. Hoy no es mejor. Mecagüentoloquesemena. No sé si lo sabéis, pero los animales de compañía también tienen pesadillas. O si no, ¿alguien me puede explicar qué demonios hacían mis cuatro cotorritas gritando como locas –todas- a las dos y pico de la mañana y revoloteando por la jaula? Antes de pegar un respingo del catre para socorrer a mis amigas aladas, pensé que había entrado un tigre de Bengala y que estaba amenazando a las gritonas. Una hora (¡una hora!) me he pasado anoche calmando a las petardas mías.

Lo peor de todo es que ellas estarán tranquilas echándose una siesta mientras yo, aún con la legaña pegada, estoy aquí intentando hacer que funcione la neurona que acciona la creatividad (luego dirá mi madre que cuando le hago abuela. Ja).

Besos para todos. Cal.
 
Comentario:
Anda niña que marujil te veo, haciendo calditos...yo llevo unos días muy vaga y ni comida me hago, soy lo peor.

Unas cañitas?? Avisa cuando puedas, vale??

Un besazo
 
Comentario:
Je, je, te ha salido el tirín por la culata, ¿eh? Me alegro que te haya gustado. Chico, estoy muy off. Vamos casi off total. Jaté que has llegado de Bogotá y ni siquiera me he pasado por tu casa blogueril. Ay, esto hay que solucionarlo ya.

Besos, guapetón. C.
 
Comentario:
sencillamente genial.
tu, creatividad tienes poca; pero alegría... en fin. sabes cal? entré hoy a darte por culo y decirte que a ver cuándo pensabas actualizar. me he tenido que comer mis palabras, pero al ver tu delicioso caldo, me han sabido mucho mejor.

un beso guapa, feliz día.
No