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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
De heridas y de sangre
Existe una cita popular que apunta que un buen amigo es como la sangre, que acude a la herida para taponarla sin necesidad de que la llamen. Lo reconozco, no soy una buena amiga (o bien, el cuerpo que me contiene es hemofílico, cosa harto difícil tratándose de un ser femenino). Suelo enterarme tarde, mal y casi nunca de las heridas de mis amistades. Pocas veces descuelgo el teléfono sin ningún motivo aparente. Un par de llamadas son las veces en mi vida en las que habré descolgado el auricular para hablar con alguien sin nada que contarle ni que preguntarle. Y en las dos ocasiones la conversación ha sido tan baldía como llevar un cenicero en una moto.

Si volteamos la moneda, menos son aún las veces en las que yo he telefoneado a alguien para hacerle saber que me encuentro mal o en apuros. Mis problemas de verdad me los como yo solita en el momento. Otra cosa es que a través de una conversación surja el tema y entonces me pseudo desahogue.

Lo reconozco (aunque no lo creáis muchos de vosotros): me cuesta un triunfo expresarme por teléfono. Eso sí, mensajes y correos electrónicos son más fáciles de obtener -motu propio- de mí hacia los demás. Me gusta hacer lo que mi círculo de amistades denomina mensajes masivos. Por ejemplo: enviar el mismo recado a toda la cuadrilla junta. Incluso a los que estén casados, con lo cual les llega por duplicado obteniendo yo, casi de manera mecánica, un remite acordándome de dicho estado civil.

He de admitir mi fracaso. Sí, sí, mi fracaso con las amistades. El primero y más gordo (y no el único, qué mal se me da esto de la convivencia): la triste desilusión con mi compañero de piso. En tanto tiempo juntos el 98 % de las veces que me he intentado comunicar con él ha sido infructuoso. Un poco menos pero muy de cerca –digamos que el 93% de las ocasiones- su respuesta ha sido negativa ante un ¿vienes al cine? ¿te apetece tomar una cerveza abajo? ¿te traigo algo de la calle? ¿damos una vuelta? Llevamos cinco años juntos, pero somos unos completos desconocidos que lo único que hacen es compartir techo y gastos (alquiler y luz y punto) a medias. Nada más. Una auténtica pena. Pero no quiero hablar de batallas perdidas.

Y he de admitir también mi desidia. Si bien los últimos cinco años han sido bastante jodidos, y no sólo a nivel salarial sino también personal, en el último medio año voy despegando mis alas del suelo. Me encuentro mejor, dispongo de más liquidez, estoy más segura (según sea el día, vamos) de lo que quiero y sobre todo de lo que no quiero... Pero voy dejando siempre para el último lugar esa llamada que debería hacer –aunque no tenga nada que contar-, esa visita que tendría que realizar –dejando un poco de lado tanto proyecto personal, bien mirado y a la larga, baladí pues para nada sirven-, esa carta –de las de verdad, nada de emails- que habría de escribir, los dibujos que parece que nunca llegan, la foto que en la vida se revela... el momento en el que la amistad empieza a perderse y es posible que no vuelva, al menos no de la misma manera que antes fue...

Muchos besos para todos. Cal.

Ah, por cierto, ya que de lazos fraternales hablamos, felicidades a mi amiga (¿?, permitidme que lo interrogue después de semejante perorata) Apa porque el pasado día 30 dio a luz a su primogénita (me enteré por purita casualidad, bendición de blogocosa para según que menesteres). Conociendo a sus padres, seguro será una niña preciosa.
 
Comentario:
Bueno, yo redefino amigo como aquella persona con la que te puedes reencontrar después de muchos años y retomar la conversación en donde la dejastes. Lo que dices tú no es un amigo, es una plaqueta.
 
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Bueno, yo redefino amigo como aquella persona con la que te puedes reencontrar después de muchos años y retomar la conversación en donde la dejastes. Lo que dices tú no es un amigo, es una plaqueta.
 
Comentario:
Pues, qué te voy a decir yo que tú no sepas ya, ¿no? Un beso para ti.
 
Comentario:
Había escrito varias cosas pero al final las he borrado. Solo me atrevo a decirte que te quiero mucho.

Un abrazo pedorrilla.
 
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No te lo vas a creer, Dani, pero te llamas igual que mi hermano (primo-hermano) y además resides en Barcelona, igual que él. Uff, me he llevado un susto al ver tu nombre, pero, claro, si realmente fueses mi hermano (leyendo tu blog veo que no), sabrías ya lo que me pasa. Un beso y bienvenido ésta que también es tu casa.

Xavie, sí, estoy un poco neurasténica. Es la primavera que me sienta normalmente bastante mal. Este año pensé que me iba a librar, pero no, he tenido unos días un poco chunguetes. Nada que el tiempo no cure. :)

Mira, Divine entre las divines, tu cumpleaños no me lo pierdo yo ni jartaagrifa. Pero oyesss, que si sacas el látigo de 7 puntas, hmmm, no sé, no sé (es brooooooooma).

Cool, pues tienes toda la razón. Te estrellas muchas veces (y lo que duele, ¿verdad?), pero sólo por las veces que no te estrellas, merece la pena el "riesgo". Nos vemos, tú tranquila, es más, nos tenemos que ver, recoño, que mi vida está cambiando...

Ay, Albanta, ay, mira quien fue a hablar. ¡Si tú también andas un pelín vaga, querida! La verdad es que cuando se cogen ciertos hábitos (sobre todo leer a ciertas personas, que suele ser realmente agradable) es duro dejar de hacerlo. Ahora que estoy tan liada en el curro me paso los días intentando exprimir el mayor tiempo posible para arañar tiempo a la jornada y dedicárselo en primer lugar a leeros y en segundo a escribir (ni te imaginas la cantidad de post a medio hacer que se están quedando por ahí perdidos). Ah, y para mí, amiga. Así sin conocernos ni nada. Es una sensación, intuición, llamémoslo X, pero yo sé que tú eres mi amiga.

Amaya, otra amiga. Si no sé de qué coño me quejo. Aquí os tengo a Cool, a Gilda, a ti... A las tres tengo el gran gusto de conoceros y el privilegio de teneros en mi cuadrilla, aunque nos veamos de pascuas a ramos. Me ha consolado mucho tu frase sobre el teléfono. Tienes razón. Toda la razón.

Muchas gracias a todos. La verdad es que hay días en los que escupir todos los malos rollos que se te vienen por la cabeza aquí y encontrarse con gente tan amable... No sé, es una gozada. En serio. Muchos besos para todos. Muack, muack, muack.

 
Comentario:
Pues es genial que sepas lo que no quieres, mucho más importante que saber lo que quieres, que suele ir cambiando con el tiempo.
Anímate, los verdaderos amigos no dependen de lo mucho que les llames, (el teléfono no es solo para recibir, también se puede llamar), siempre están ahí y más esperando a una persona tan especial como tú.
Un beso, guapa
 
Comentario:
Sigo leyéndote. Y echo de menos que no escribas más, la verdad... Pero buena estoy yo para hablar...
Mil besos y cariños, de una nosesabesiamigaoqué, pero que en la distancia va leyéndote. Y comprendiendo.
 
Comentario:
Lo de las amistades es lo que tiene, a veces te estrellas, pero y cuando no...lo que difrutas con los personajillos que te rodean...

Queremos verte pronto y con esa sonrisa, eh??

Un besoooooo
 
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pues dejate de hacer heridas y lamentarte d elo que haces o dejas de hacer y fustigarte y darte latigazos tia petarda porque desde q te conozco siempre tamos igual!!!! que como falles pa mi cumple entonces te persigo yo con un latigo pero de 7 puntas!
 
Comentario:
La verdad Cal, las cosas que importan son las cosas que importan. Mejor no perderlo de vista. Eso creo yo, al menos.

Y ánimo, que se te lee algo decaída últimamente.

Xavie

 
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Un blog interesante.
Merecedor de mi atención.

Un cordial saludo
No