Desconcierto
Ayer por la tarde-noche me propuse a continuar con el trasvase de objetos Tajo-Segura, vamos, con la mudanza (hay que ver qué ganas de metaforizar todo, coño). Ya sólo me quedan unos cuantos libros (para mí, pocos; para mi madre, demasiados) y varios tupers dispersos por las estanterías del anterior zulo.
Poco antes de ir a una cena con amigos -¿recordáis aquellos que se casaron un lunes, Milo y Sol, y de los cuales todavía sigo esperando un par de fotos sobre tan magno evento?-, cargué mi espalda con un par de bolsas del gimnasio vacías y encaminé mis pasos hacia la otra escalera. Yo soy así de chula: me mudo de un piso a otro, ambos en el mismo edificio, en la misma planta, en diferente escalera.
Al entrar en el zulo ya no lo sentí como mío. Me pareció un lugar ajeno a mí, como que nunca hubiera vivido allí, como que esos libros de los estantes, que me eran familiares, pertenecieran a otras personas con idénticos gustos a los míos.
Allí seguían todas las cosas tal y como yo las había dejado a mediados de junio: los sofás en el mismo sitio e igualmente arrugados, la mesa con el mismo mantel, el espejo del baño con las mismas señales de cal reseca en sus espejos, el cubo del papel para reciclar igualmente repleto de periódicos pidiendo con gritos silenciosos que alguien les lleve al contenedor azul de una vez. Y mi compañero de piso en la misma postura en la que se quedó el día que la puerta del piso se cerró para siempre a mis espaldas.
Parece que, desde que ambos sabemos que me voy, tenemos más cosas que contarnos. ¿Nostalgia del tiempo no aprovechado? Hmm, tal vez. Esta vez fue él quien inició la conversación. Todo empezó con un he estado hablando con el casero y la consecuente y obvia respuesta-pregunta que salió de mis labios y, ¿qué te ha dicho?.
Ayer mi (todavía) compañero de piso me dio una lástima tremenda. Cuando paquete y yo marchábamos en el coche en dirección a la calle Cartagena, no pude más que decirle una y otra vez lo apenada que estaba. Mi compi ha decidido cortar por lo sano, romper con todo atisbo de pasado, ponerse el mundo por montera y dejar trabajo, casa y ciudad a la vez para empezar de nuevo aún no sabe dónde ni en qué exactamente. Por lo pronto se va a pasar el mes de agosto meditando sobre su futuro en nuestro pueblo de origen... Una decisión arriesgada, pero valiente, no lo dudo.
A estas alturas es posible que os estéis preguntando el porqué de mi congoja. Es muy sencillo: siempre que yo he pensado en hacer este tipo de suicidios por partes –tal y como lo llama mi almohada- es porque estaba francamente hastiada de absolutamente toooooooooodo lo que me rodeaba. Y cuando digo todo es todo, empezando por la ropa que te pones, terminando por la propia familia y/o allegados y pasando, lógico, por tu puesto de trabajo y aspiraciones. ¡A la mierda todo! Una especie de día Feng Shui a lo bestia: todo lo que sobra, a tomar po’l culo.
Entiendo a la perfección por lo que pueda estar pasando y me da una pena infinita. Huimos y a la vez deseamos ser gente corriente.
Pulp- Common People
Besos. C.
Poco antes de ir a una cena con amigos -¿recordáis aquellos que se casaron un lunes, Milo y Sol, y de los cuales todavía sigo esperando un par de fotos sobre tan magno evento?-, cargué mi espalda con un par de bolsas del gimnasio vacías y encaminé mis pasos hacia la otra escalera. Yo soy así de chula: me mudo de un piso a otro, ambos en el mismo edificio, en la misma planta, en diferente escalera.
Al entrar en el zulo ya no lo sentí como mío. Me pareció un lugar ajeno a mí, como que nunca hubiera vivido allí, como que esos libros de los estantes, que me eran familiares, pertenecieran a otras personas con idénticos gustos a los míos.
Allí seguían todas las cosas tal y como yo las había dejado a mediados de junio: los sofás en el mismo sitio e igualmente arrugados, la mesa con el mismo mantel, el espejo del baño con las mismas señales de cal reseca en sus espejos, el cubo del papel para reciclar igualmente repleto de periódicos pidiendo con gritos silenciosos que alguien les lleve al contenedor azul de una vez. Y mi compañero de piso en la misma postura en la que se quedó el día que la puerta del piso se cerró para siempre a mis espaldas.
Parece que, desde que ambos sabemos que me voy, tenemos más cosas que contarnos. ¿Nostalgia del tiempo no aprovechado? Hmm, tal vez. Esta vez fue él quien inició la conversación. Todo empezó con un he estado hablando con el casero y la consecuente y obvia respuesta-pregunta que salió de mis labios y, ¿qué te ha dicho?.
Ayer mi (todavía) compañero de piso me dio una lástima tremenda. Cuando paquete y yo marchábamos en el coche en dirección a la calle Cartagena, no pude más que decirle una y otra vez lo apenada que estaba. Mi compi ha decidido cortar por lo sano, romper con todo atisbo de pasado, ponerse el mundo por montera y dejar trabajo, casa y ciudad a la vez para empezar de nuevo aún no sabe dónde ni en qué exactamente. Por lo pronto se va a pasar el mes de agosto meditando sobre su futuro en nuestro pueblo de origen... Una decisión arriesgada, pero valiente, no lo dudo.
A estas alturas es posible que os estéis preguntando el porqué de mi congoja. Es muy sencillo: siempre que yo he pensado en hacer este tipo de suicidios por partes –tal y como lo llama mi almohada- es porque estaba francamente hastiada de absolutamente toooooooooodo lo que me rodeaba. Y cuando digo todo es todo, empezando por la ropa que te pones, terminando por la propia familia y/o allegados y pasando, lógico, por tu puesto de trabajo y aspiraciones. ¡A la mierda todo! Una especie de día Feng Shui a lo bestia: todo lo que sobra, a tomar po’l culo.
Entiendo a la perfección por lo que pueda estar pasando y me da una pena infinita. Huimos y a la vez deseamos ser gente corriente.
Pulp- Common People
Besos. C.
Comentario:
Al menos puedo compartir tus sentimientos, ya que he pasado por trances semejantes recientemente. Al final, como dicen los malos en las películas, "puedes correr pero no esconderte". Así que he dejado de creer en las mudanzas como terapia...
Obrigado por tu selección de canción, me has hecho retroceder once años en el tiempo...
Obrigado por tu selección de canción, me has hecho retroceder once años en el tiempo...
Comentario:
... pero en el fondo sabemos que no somos gente corriente ...





