A los New Order se les perdona todo. Summer Case Madrid, 14/06/07
Incluso que metan la pata en la segunda canción de su repertorio Road to ruin. Dios, qué pedazo concierto. No me suelo emocionar en plan tirarme de los pelos en los conciertos, pero estos abueletes de la música lo han conseguido. Estoy afónica aún hoy.
Empecemos por el principio, esto es, porqué fui. Vale, que tampoco me voy a poner aquí a hacer un tratado filosófico sobre ir o no ir a los macrofestivales (esto para otro día). La razón fue simple: tenía dinerete fresco (bendita extra de verano), quedaban abonos y era salir del trabajo, cruzar un par de calles a pie y plantarme en tan “magno” evento. Así que cogí a mi Paquete y nos plantamos allí cuando The Divine Comedy enfilaban la segunda mitad de su concierto. Coñe, me gustaron, sí señor. Tampoco esperaba menos, siempre me han gustado. ;) Neil Hannon se portó como un auténtico gentleman. Majo, majísimo fue el rubito. Ya a las tantas de la mañana en casa –tuve el valor de conectarme a internet a esas horas- averigüé que el chavalín no es inglés sino irlandés (ya me figuraba yo).
Entre unos y otros fuimos un ratillo a ver a Starsailor. Pschsss, ni chica ni limoná. Correctos, diría yo, pero no emocionantes.
Con Rufus Wainwright, en fin, a mí me estaba gustando un montón, pero es lo que tiene ir a los conciertos como que Paquete y yo fuéramos Pin y Pon, que nos largamos a ver a los Happy Mondays. Yo pensaba que estaban acabados, básicamente por el uso y abuso que han hecho de las drogas durante toda su vida, pero qué va. Moló. Era un poco caótico el escenario. No se sabía muy bien si iban o venían (estarían pedo, para variar) pero el poquito rato que nos quedamos allí bailamos como descosidos.
Carrera hacia el escenario de la Terminal O. Actuaba prácticamente dios. Esto es, New Order. Ay, ay, ay, ay. Podría escribir una crónica en plan desglose de canciones y tal, pero no quiero aburrir al personal. Yo casi me meo en las bragas de gusto, así en plan basto. En fin, he de decir que posiblemente, si me gustaron tanto, es porque en el repertorio que ejecutaron sobre las tablas incluyeron varias canciones de Joy División (vamos, de dios, qué coño) como Transmission y después Love will tear us apart. Si me hubiera muerto después de escuchar Love will tear us apart en mi epitafio habrían de poner “murió en estado de absoluta felicidad”.
Como te digo una co, te digo la o –que diría Sabina (cómo coño se habrá colado éste aquí)-, los New Order ya no están para muchos trotes. El concierto empezó guitarrero a más no poder (Crystal, una de mis favoritas, sonó en primer lugar) y fue decreciendo hasta las segunda parte, más electrónica, poco a poco. Después de terminar el repertorio divisionero desconectaron las cuerdas y enchufaron los sintetizadores; el recital había ido perdiendo a pasos agigantados. En fin que Bernhard Summer y Peter Hook son mayorcetes... Pero, cual ave fénix, el final del concierto fue apoteósico musicalmente hablando: Bizarre love triangle, True Faith y Blue Monday se solaparon la una a la otra para provocar una ola orgiástica total a los que allí estábamos.
Después de ver esto mi cabeza sólo pensaba en que en vez de haber nacido en el 1.975 tenía que haberlo hecho 10 años antes. Pero, claro, si hubiera nacido en el 1.965 es muy posible que no hubiera tenido el enorme placer de conocer a Bobbie Gillespie. Quicir, a Primal Scream. Su “Screamadelica” es para mí la panacea contra el mal rollo. ¿Que te encuentras alicaído? Pues pincha este disco y disfruta. Era la segunda vez que los veía y, francamente, iba un poco con la mosca detrás de la oreja. La primera vez que los vi, no me gustaron prácticamente nada. Acababan de publicar “Xtrmntr” –léase extermineitor-, su disco más duro, y en aquel concierto se notó. Demasiada tralla, incluso para mí (fan fatal de todo lo que se denomine “hard”, je, je).
Resumiendo que me gustó mogollón, mogollón, mogollón el nuevo montaje de Primal Scream. Un buen rollo increíble para el cuerpo. Hicieron una versión de Svastika eyes más parecida al remix que de aquella hicieran en su momento los Chemical Brothers (que también estaban sonando por ahí en otro escenario) que fue de agradecer. Cómo me mola esta canción, sí, sí. Los movimientos del cantante quizá demasiado Brett Anderson, pero, en fin, cada uno tiene sus ídolos. ;)
Después del rock más psicodélico y bailón nos encaminamos a ver a los Chemical Brothers. Tenía especial curiosidad por ver si la gente iba igual de puesta que la primera vez que los vi. Sí. Parece como que para escuchar cierta música tienes que ir de speed y anfetas hasta las cejas. Duré allí lo que dura un pedo en la mano. Estaba hasta las trancas y, total, para ver a dos pibes apostados contra una mesa de mezclas que no levantan la cabeza de allí ni para respirar, puff, mejor me piro. Conste que me entusiasman los Chemical hasta la extenuación, pero según en qué condiciones y éstas no eran precisamente las adecuadas.
Nos dirigimos a olisquear lo que nos podían ofrecer los Razorlights. Yo no les conocía (es lo que tiene estar escuchando los 40 Principiantes todo el puto día en el curro), pero mi adorado me dejó sorprendida tarareando de pe a pa una de sus canciones. Me dejaron indiferente. A lo mejor es que estaba muy cansada, digo yo, porque en el trocito de camino que lleva del Summer Case a mi casa (apenas 15 minutos de coche, salvo atascos) me quedé totalmente dormida. Como un bebé.
Ah, sí, que también tocaron los Keane, es verdad... En fin, que uno también tiene que hacer caso a las necesidades del cuerpo y mientras actuaban estos tres pedorros nos dedicamos a comer y a ir al baño. Sin duda acciones mucho más interesantes que perdernos entre la marabunta de abducidos por el mainstream musical.
Hale, mañana lo de ayer. Besos para todos. Cal.
PD. Siempre me encuentro con alguien. En el Summer Case fue con Lagarto Chinaski y con Dawu (ex bloguero). Y con un chaval que viene conmigo todos los días en el autobús del trabajo que tiene unas patillas en plan Curro Jiménez y que, de entre todo el tipo de ganado que se monta en dicho autobús, es de lo más potable.
Empecemos por el principio, esto es, porqué fui. Vale, que tampoco me voy a poner aquí a hacer un tratado filosófico sobre ir o no ir a los macrofestivales (esto para otro día). La razón fue simple: tenía dinerete fresco (bendita extra de verano), quedaban abonos y era salir del trabajo, cruzar un par de calles a pie y plantarme en tan “magno” evento. Así que cogí a mi Paquete y nos plantamos allí cuando The Divine Comedy enfilaban la segunda mitad de su concierto. Coñe, me gustaron, sí señor. Tampoco esperaba menos, siempre me han gustado. ;) Neil Hannon se portó como un auténtico gentleman. Majo, majísimo fue el rubito. Ya a las tantas de la mañana en casa –tuve el valor de conectarme a internet a esas horas- averigüé que el chavalín no es inglés sino irlandés (ya me figuraba yo).
Entre unos y otros fuimos un ratillo a ver a Starsailor. Pschsss, ni chica ni limoná. Correctos, diría yo, pero no emocionantes.
Con Rufus Wainwright, en fin, a mí me estaba gustando un montón, pero es lo que tiene ir a los conciertos como que Paquete y yo fuéramos Pin y Pon, que nos largamos a ver a los Happy Mondays. Yo pensaba que estaban acabados, básicamente por el uso y abuso que han hecho de las drogas durante toda su vida, pero qué va. Moló. Era un poco caótico el escenario. No se sabía muy bien si iban o venían (estarían pedo, para variar) pero el poquito rato que nos quedamos allí bailamos como descosidos.
Carrera hacia el escenario de la Terminal O. Actuaba prácticamente dios. Esto es, New Order. Ay, ay, ay, ay. Podría escribir una crónica en plan desglose de canciones y tal, pero no quiero aburrir al personal. Yo casi me meo en las bragas de gusto, así en plan basto. En fin, he de decir que posiblemente, si me gustaron tanto, es porque en el repertorio que ejecutaron sobre las tablas incluyeron varias canciones de Joy División (vamos, de dios, qué coño) como Transmission y después Love will tear us apart. Si me hubiera muerto después de escuchar Love will tear us apart en mi epitafio habrían de poner “murió en estado de absoluta felicidad”.
Como te digo una co, te digo la o –que diría Sabina (cómo coño se habrá colado éste aquí)-, los New Order ya no están para muchos trotes. El concierto empezó guitarrero a más no poder (Crystal, una de mis favoritas, sonó en primer lugar) y fue decreciendo hasta las segunda parte, más electrónica, poco a poco. Después de terminar el repertorio divisionero desconectaron las cuerdas y enchufaron los sintetizadores; el recital había ido perdiendo a pasos agigantados. En fin que Bernhard Summer y Peter Hook son mayorcetes... Pero, cual ave fénix, el final del concierto fue apoteósico musicalmente hablando: Bizarre love triangle, True Faith y Blue Monday se solaparon la una a la otra para provocar una ola orgiástica total a los que allí estábamos.
Después de ver esto mi cabeza sólo pensaba en que en vez de haber nacido en el 1.975 tenía que haberlo hecho 10 años antes. Pero, claro, si hubiera nacido en el 1.965 es muy posible que no hubiera tenido el enorme placer de conocer a Bobbie Gillespie. Quicir, a Primal Scream. Su “Screamadelica” es para mí la panacea contra el mal rollo. ¿Que te encuentras alicaído? Pues pincha este disco y disfruta. Era la segunda vez que los veía y, francamente, iba un poco con la mosca detrás de la oreja. La primera vez que los vi, no me gustaron prácticamente nada. Acababan de publicar “Xtrmntr” –léase extermineitor-, su disco más duro, y en aquel concierto se notó. Demasiada tralla, incluso para mí (fan fatal de todo lo que se denomine “hard”, je, je).
Resumiendo que me gustó mogollón, mogollón, mogollón el nuevo montaje de Primal Scream. Un buen rollo increíble para el cuerpo. Hicieron una versión de Svastika eyes más parecida al remix que de aquella hicieran en su momento los Chemical Brothers (que también estaban sonando por ahí en otro escenario) que fue de agradecer. Cómo me mola esta canción, sí, sí. Los movimientos del cantante quizá demasiado Brett Anderson, pero, en fin, cada uno tiene sus ídolos. ;)
Después del rock más psicodélico y bailón nos encaminamos a ver a los Chemical Brothers. Tenía especial curiosidad por ver si la gente iba igual de puesta que la primera vez que los vi. Sí. Parece como que para escuchar cierta música tienes que ir de speed y anfetas hasta las cejas. Duré allí lo que dura un pedo en la mano. Estaba hasta las trancas y, total, para ver a dos pibes apostados contra una mesa de mezclas que no levantan la cabeza de allí ni para respirar, puff, mejor me piro. Conste que me entusiasman los Chemical hasta la extenuación, pero según en qué condiciones y éstas no eran precisamente las adecuadas.
Nos dirigimos a olisquear lo que nos podían ofrecer los Razorlights. Yo no les conocía (es lo que tiene estar escuchando los 40 Principiantes todo el puto día en el curro), pero mi adorado me dejó sorprendida tarareando de pe a pa una de sus canciones. Me dejaron indiferente. A lo mejor es que estaba muy cansada, digo yo, porque en el trocito de camino que lleva del Summer Case a mi casa (apenas 15 minutos de coche, salvo atascos) me quedé totalmente dormida. Como un bebé.
Ah, sí, que también tocaron los Keane, es verdad... En fin, que uno también tiene que hacer caso a las necesidades del cuerpo y mientras actuaban estos tres pedorros nos dedicamos a comer y a ir al baño. Sin duda acciones mucho más interesantes que perdernos entre la marabunta de abducidos por el mainstream musical.
Hale, mañana lo de ayer. Besos para todos. Cal.
PD. Siempre me encuentro con alguien. En el Summer Case fue con Lagarto Chinaski y con Dawu (ex bloguero). Y con un chaval que viene conmigo todos los días en el autobús del trabajo que tiene unas patillas en plan Curro Jiménez y que, de entre todo el tipo de ganado que se monta en dicho autobús, es de lo más potable.
Comentario:
Lagarto, te digo lo que en tu bitácora: a mí los Primal me encantaron, me pareció mucho más redondo el concierto, en general. Claro que los New Order son los New Order. Venga, voy a colgar la crónica del sábado.
Coñe que si disfruté, Txarly, claro que sí. Tenía un mono de concierto que no te imaginas. Además así me quito un poquitín la espinita clavada de no poder ir al FIB. Y lo de las viejas gloria, bah, no te preocupes. Esperemos que a tu adorado Morrissey no le dé por abandonar el escenario y ya está. El resto está chupado. No te pierdas a los Pixies. En serio, yo los vi en FestiMad y me encantaron. Claro que están en mi Top Ten de grupos favoritos, con lo cual no puedo ser objetiva ;). Ya nos contarás, ¿eh? Y si sacas fotos, plis, plis, plis, cuélgalas en tu Flickr, ¿ok?
Besos para mis dos melómanos preferidos. Cal.
Coñe que si disfruté, Txarly, claro que sí. Tenía un mono de concierto que no te imaginas. Además así me quito un poquitín la espinita clavada de no poder ir al FIB. Y lo de las viejas gloria, bah, no te preocupes. Esperemos que a tu adorado Morrissey no le dé por abandonar el escenario y ya está. El resto está chupado. No te pierdas a los Pixies. En serio, yo los vi en FestiMad y me encantaron. Claro que están en mi Top Ten de grupos favoritos, con lo cual no puedo ser objetiva ;). Ya nos contarás, ¿eh? Y si sacas fotos, plis, plis, plis, cuélgalas en tu Flickr, ¿ok?
Besos para mis dos melómanos preferidos. Cal.
Comentario:
Veo que disfrutó usted del SummerCase, Miss Calamity. A ver si te puedo decir yo lo mismo del FIB dentro de una semana... Un poco de miedo sí que me da: demasiadas viejas glorias, pero en fin, a ver que da de si el fin de semana :)
Comentario:
Si señor, los new order los mejores del viernes, aunque los primal...
Y ayer mejor todavia. Ya contaras, ya.
Y ayer mejor todavia. Ya contaras, ya.





