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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
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Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


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La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
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Rinconcillos de la cuadra descencerrada
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Montañas rusas.
Yo la tengo en directo. Madrid, La Riviera, 02/12/06

Ir a un concierto sin los deberes hechos es lo que tiene: que no te enteras muy bien de lo que allí está pasando. Precisamente eso es lo que mi cabeza sufrió (muy entrecomillado esto de sufrir) el pasado sábado dos de diciembre en el concierto que Yo la tengo ofrecieron en La Riviera de Madrid. Apenas hacía dos días que me había comprado I’m not afraid of you and I will beat your ass, el último largo del la banda yanqui, y lo había llegado a escuchar tres o cuatro veces solamente. Ninguna sin demasiado detenimiento debido a mis quehaceres cotidianos que, oye, a una le gustaría dedicarse a esto de la música, pero también tiene que comer y tal.



La impresión de las primeras escuchas de este último disco fue que los Yo la tengo están más yo la tengo que nunca, que pasan de dimes y diretes musicales y que se lo han pasado bomba haciendo semejante engendro que va desde la balada más melancólica y triste (poso me figuro de su sublime And then nothing turned itself inside-out) al punk más desatado pasando por los guiños no ocultos a las maracas de Machín a ritmo de bossanova. Vamos, un disco difícil de escuchar para aquellos que no están acostumbrados a los cambios repentinos y chocantes.

Pues la misma sensación –sí, esa de estar de repente arriba de la montaña rusa para acto seguido caer en la más absoluta de las bajuras psicomentales- fue el recital que Ira, James y Georgia nos ofrecieron.

Lo que al principio parecía que iba a ser un recuerdo de toda la carrera de Yo la tengo terminó siendo un repaso por sus tres últimos discos (obviando bastante su Summer Sun, sin lugar a dudas su disco más flojo). Ira Kaplan, líder indiscutible de los tres de Hoboken, nos agradeció que estuviéramos allí (¡leche, nosotros tendríamos que ser los agradecidos!) y nos explicó brevemente que hace 20 años ellos también tocaron aquí y que precisamente de la misma forma iban a comenzar el concierto. Pero sólo fue el principio ya que más tarde pasearon ampliamente por “Everyday” y dejaron patentes los delirios de Kaplan con sus guitarras y su infinitud de pedales con “Pass the hatchet, “I think I’m goodkind”. Varias canciones más de And then nothing... salpicadas de las chispas eléctricas de I’m not afraid... se sucedieron para impregnar la estancia de una melancolía extraña que se vio rota de repente con la ejecución de “Tom Courtnenay”, corte pop donde los haya de su aclamado lp Electr-o-Pura, tomando entonces las riendas del cotarro James McNew, el bajista, teclista etc de los Yo la tengo (no os penséis que en esta banda cada uno tiene su instrumento adjudicado, qué va, aquí todos son multimúsicos). El público enloqueció. Más, he de añadir.

Quizá decayó un tanto el asunto cuando Ira abandonó sus guitarras y se acopló al asiento del piano. Siempre digo que los Yo la tengo tienen unas cuantas canciones espectaculares para ser ejecutadas en la quietud de tu casa, tranquilamente, tú contigo mismo, pero que no dan muy buen resultado en un concierto. Piezas como “Sometimes I don’t get you”, una preciosidad de canción para ser escuchada con alguien al que brindar tu ñoñería más absoluta, como “Beanbag chair” o “Songs for Mahila” o “Mr. Tough” o “Black Flowers” (será que como estaba sola en el concierto no las disfruté lo suficiente; tampoco era cuestión de babear al de al lado, ¿no?).

Pero nada que no se pudiera solucionar. Simplemente se trataba de la calma que precede a la tormenta -en este caso huracán- más absoluto. El solipsismo se rompió de repente con “Watch out for me Ronnie”, con “I should have known better”, con “The room got heavy”... Con la visita de amigos músicos de la banda (me vais a disculpar, pero ya no me acuerdo de los nombres; la próxima llevaré cuaderno de notas) que ayudaban a tocar la batería o a silbar el soniquete de “My little corner of the World”, corte que sirvió de banda sonora en la serie “Las chicas de Guilmore”.

Haciendo un guiño a los allí presentes –que, vamos, nos tenían a sus pies, os lo puedo asegurar- Ira se acercó al público y solicitó una canción que tocaron, por supuesto, como que aquello estuviera ensayado de antemano (que no, no lo estaba). “You can have it all” hizo que Georgia abandonase su silla de la batería y su timidez, se cogiera unas maracas e interpretara la canción al público.

Hicieron uno, dos y hasta tres bises. Sinceramente creo que ni ellos se creían lo que allí estaba pasando. No había manera de echarnos del recinto. Fuera de guión, sin tener las canciones preparadas, agradeciendo continuamente y de todo corazón el calor que le estábamos brindando desde el público, Kaplan seguía rindiéndose a nuestras peticiones. Las últimas canciones las elegimos nosotros (cause we worth it).

La hecatombe, la apoteosis, el redoble final llegó con “Sugarcube” el único hit que interpretaron en las dos horas largas que duró el concierto [pinchad aquí si queréis ver el vídeo ;)]

Pese a no escuchar ninguna de mis favoritas de la banda de New Yersey (ni “Big day coming” –eso que la pedimos a gritos desde el público-, ni “Pablo and Andrea”, ni “Green Arrow”, ni “Flying lesson (hot chicken #1)”...) y que el sonido de la sala dejó mucho que desear –hasta el propio Kaplan pidió disculpas- el concierto fue de 10. Vale, de 9,5. Vamos, un sobresaliente. Me dejó tan estupefacta que hasta el martes no pude recuperarme anímicamente de aquello (es una pena darse cuenta de que va a ser difícil ver algo tan fabuloso otra vez en tu vida).

Besos para todos y pásenme un buen fin de semana. C.
 
Comentario:
Yo La Tengo asesinan a los clásicos! Me lo bajé del soulseek hace unos meses y está... curioso y divertido. Quédate con el "route 66" que canta una niña por teléfono :-)

Más besos.
 
Comentario:
¡¡¡Ay, cuánto te echo de menos!!!

El Fakebook está genial. Y mira que tiene años ya el disco en cuestión. Yo me he permitido un medio lujo (digo medio porque está súper bien de precio) en estas entrañables fechas y me he gastado los cuartos en un disco de Yo la tengo que sólo se puede comprar vía web -Yo la tengo is murdering the classics- que también promete.

Mi preferido es el Electr-O-Pura. Hoy. Mañana es posible que sea el Painful. ¡Qué típico! Eso sí And the nothing turn... empieza a subir puestos que no veas.

Muchos besos, Txarly.
 
Comentario:
Te dejé un comentario ayer, pero se lo ha zampado algún gnomo de ya.com. Esteee... sí, te decía que no sé cuántas veces he visto ya en directo a Yo La Tengo, y que siempre he disfrutado muchísimo de sus conciertos. Unos más clásicos, otros más experimentales, pero siempre son una gozada.

Nota friqui musical: mi disco favorito de YLT es Fakebook, que es un disco de versiones, pero qué versiones señores! :)

Bueno, que me alegro de comprobar que sigues tan alegre, dicharachera y majetona como siempre, Miss Calamity.

Besos mil.
No