Los estragos de las leyes educativas
Hace un par de semanas fuimos mi paquet y yo a ver María Antonieta. La princesa adolescente. Harta ya de trabajar hasta las tantas día tras día (cosa que no ha cambiado lo más mínimo desde entonces) decidí ponerme al mundo por montera y perder dos horas de mi vida –sin incluir desplazamiento, aparcamiento y demás pesquisas- para dejarme sorprender por una corte versallesca a ritmo de The Strokes, The Cure (que ahora estoy escuchando, por cierto) y New Order entre otros.
La ilusión por volver al cine después de tanto tiempo sin pisar una sala me generaba una especie de cosquillitas en el estómago. Cosquillas que se esfumaron ipso facto cuando al sacar las entradas para ver el film la media de edad rondaba los 80 años de edad. Coñe, que tienen derecho, sí, ¡no se lo niego!, pero no me imagino yo a mis tías paternas yendo al cine, fíjate. Malditos espasmos oculares; si pudiera leer con normalidad más allá de la pantalla del ordenador, habría ido a verla en VOS y seguro que no había tanto abuelete con problemas de sordera en la sala.

Obviando los detalles contextuales por el momento os diré que la peli, bueno, ni fú ni fá. Me gustó. Pues sí, me gustó. Pero salí del cine con esa extraña sensación que produce un coitus interruptus. Me quedé con ganas. La Coppola se pierde entre tanta belleza. Le debió de dar el síndrome de Stendhal en pleno rodaje, empezó a hiperventilar y, zas, se trincó la peli de un plumazo en pro de una puesta en escena (y una fotografía) de las más atractivas que he visto en mi vida.
Esto era como ver “Sensación de Vivir” (o Beverly Hills 90210) en versión versallesca (y bien interpretada, venga, no todo va a ser malo). Vamos que faltaba un comentario entre Madame de Polignac y María Antonieta en plan: “Jo, tíiiiia, ¿de verdad que te has acostado con Fersen? Jooo, no me lo puedo creer, tíiiia; dicen que es una pasada en la cama”. Y seguramente fueran así en su momento estas dos señoras de la alta nobleza francesa del siglo XVIII, pero no sé, se me hacía raro tanto pijerío.
Entre tanta algarabía de champange, faisanes y pastelillos rococó de la pantera rosa hay momentos en los que se intenta hacer poesía cinematográfica con la reina y su hijita paseando por los campos cercanos al Petit Trianon llenos de gallinas plumirrojas, corderitos norit y trigo rubio. Para culminar con la bucólica escena de María Antonieta en plan picnic con sus dos amigas del alma (Polignac y Lamballe) leyendo a ¡¡¡Rousseau!!! Virgen, virgen, virgen.
Me gusta el final. Sí. Ese final enigmático, esa contestación que ella da al pusilánime de su marido cuando ambos huyen de Versalles -“Me despido”- con el Gran Canal y la fuente de la diosa Latona como telón de fondo. Oh, oh, oh.
Ese final ininteligible sobre todo para una de las chicas jóvenes (perteneciente a eso que llamaron los de Renault JASP: jóvenes aunque sobradamente preparados) que se sentaba justo detrás de nosotros y que lanzó una pregunta al aire: “pero... a está tía se la cargaron, ¿no?” (yo no pude contener la carcajada).
Altamente recomendable para estetas que no les interesa otra cosa más que la sucesión de estampas preciosistas. Lo demás, pura anécdota.
Besos para todos. C.
PD. Me voy a Roma tras cinco años de añoranza de sus calles. Espero ver ésta vez la Capilla Sixtina. Ciao!!!
La ilusión por volver al cine después de tanto tiempo sin pisar una sala me generaba una especie de cosquillitas en el estómago. Cosquillas que se esfumaron ipso facto cuando al sacar las entradas para ver el film la media de edad rondaba los 80 años de edad. Coñe, que tienen derecho, sí, ¡no se lo niego!, pero no me imagino yo a mis tías paternas yendo al cine, fíjate. Malditos espasmos oculares; si pudiera leer con normalidad más allá de la pantalla del ordenador, habría ido a verla en VOS y seguro que no había tanto abuelete con problemas de sordera en la sala.

Obviando los detalles contextuales por el momento os diré que la peli, bueno, ni fú ni fá. Me gustó. Pues sí, me gustó. Pero salí del cine con esa extraña sensación que produce un coitus interruptus. Me quedé con ganas. La Coppola se pierde entre tanta belleza. Le debió de dar el síndrome de Stendhal en pleno rodaje, empezó a hiperventilar y, zas, se trincó la peli de un plumazo en pro de una puesta en escena (y una fotografía) de las más atractivas que he visto en mi vida.
Esto era como ver “Sensación de Vivir” (o Beverly Hills 90210) en versión versallesca (y bien interpretada, venga, no todo va a ser malo). Vamos que faltaba un comentario entre Madame de Polignac y María Antonieta en plan: “Jo, tíiiiia, ¿de verdad que te has acostado con Fersen? Jooo, no me lo puedo creer, tíiiia; dicen que es una pasada en la cama”. Y seguramente fueran así en su momento estas dos señoras de la alta nobleza francesa del siglo XVIII, pero no sé, se me hacía raro tanto pijerío.
Entre tanta algarabía de champange, faisanes y pastelillos rococó de la pantera rosa hay momentos en los que se intenta hacer poesía cinematográfica con la reina y su hijita paseando por los campos cercanos al Petit Trianon llenos de gallinas plumirrojas, corderitos norit y trigo rubio. Para culminar con la bucólica escena de María Antonieta en plan picnic con sus dos amigas del alma (Polignac y Lamballe) leyendo a ¡¡¡Rousseau!!! Virgen, virgen, virgen.
Me gusta el final. Sí. Ese final enigmático, esa contestación que ella da al pusilánime de su marido cuando ambos huyen de Versalles -“Me despido”- con el Gran Canal y la fuente de la diosa Latona como telón de fondo. Oh, oh, oh.
Ese final ininteligible sobre todo para una de las chicas jóvenes (perteneciente a eso que llamaron los de Renault JASP: jóvenes aunque sobradamente preparados) que se sentaba justo detrás de nosotros y que lanzó una pregunta al aire: “pero... a está tía se la cargaron, ¿no?” (yo no pude contener la carcajada).
Altamente recomendable para estetas que no les interesa otra cosa más que la sucesión de estampas preciosistas. Lo demás, pura anécdota.
Besos para todos. C.
PD. Me voy a Roma tras cinco años de añoranza de sus calles. Espero ver ésta vez la Capilla Sixtina. Ciao!!!
Comentario:
A NiCo, ¿qué, que acabas de llegar tú de Roma? Hombre, romanos sí que hay. Por lo menos el taxista que nos llevó al aeropuerto era romano de tomo y lomo (no veas lo orgulloso que estaba el hombre, qué amable).
Pues por fin pude ver la Capilla Sixtina, Txarly. Es impactante, sin lugar a dudas. Me hizo mucha ilusión, pero lo que más ilusión me hizo -dentro del Vaticano y a nivel pintura/frescos- fue ver "La Escuela de Atenas" de Rafael. Por cierto, compré una reproducción de la misma y con las prisas se me quedó en el hotel. Cachis.
Yo te diría que la vieras Rythm. No es una película buenorra, buenorra, pero, no sé exactamente porqué gusta. A mí me gustó, pero no lo podría explicar.
Gracias Perséfone y ¡bienvenida! Te diré que en Roma tienes una estatua magnífica de Bernini que esculpe con mágica maestría la figura del personaje que te da nombre en el momento de ser raptada por Plutón y llevársela a los infiernos. Can Cerbero incluído. Una gozada. Eso sí, Inglaterra también tiene sus encantos (paséate por el British Museum, amante de la belleza).
Espero que le guste a Cheli, Pau. Es una "monada" de peli. Una peli para ver, sin más. Y muy inspiradora a nivel colores y formas. Ya verás, ya.
(inciso profesional)
Por cierto, ¿os habéis fijado el fusilamiento que han hecho los de la Sexta con el cartel de su programa "Anónimos"? ¡Leche, es igual que el afiche de la película María Antonieta! Es que por no cambiar, no han cambiado ni el color de las pastillitas rosa-fucsia (posiblemente pantone ruby red) que decoran el texto!!!
(fin del inciso profesional)
Claro que me acuerdo de ti Flaca. Bienvenida de nuevo. Yo te digo que vayas a verla y punto. Nunca hay que guiarse de las críticas. Te pudes llevar unos chascos impresionantes. También puedes encontrarte con películas maravillosas que han sido tiradas por tierra por algún plumillas de tres peras al cuarto...
Besos a todos. C.
Pues por fin pude ver la Capilla Sixtina, Txarly. Es impactante, sin lugar a dudas. Me hizo mucha ilusión, pero lo que más ilusión me hizo -dentro del Vaticano y a nivel pintura/frescos- fue ver "La Escuela de Atenas" de Rafael. Por cierto, compré una reproducción de la misma y con las prisas se me quedó en el hotel. Cachis.
Yo te diría que la vieras Rythm. No es una película buenorra, buenorra, pero, no sé exactamente porqué gusta. A mí me gustó, pero no lo podría explicar.
Gracias Perséfone y ¡bienvenida! Te diré que en Roma tienes una estatua magnífica de Bernini que esculpe con mágica maestría la figura del personaje que te da nombre en el momento de ser raptada por Plutón y llevársela a los infiernos. Can Cerbero incluído. Una gozada. Eso sí, Inglaterra también tiene sus encantos (paséate por el British Museum, amante de la belleza).
Espero que le guste a Cheli, Pau. Es una "monada" de peli. Una peli para ver, sin más. Y muy inspiradora a nivel colores y formas. Ya verás, ya.
(inciso profesional)
Por cierto, ¿os habéis fijado el fusilamiento que han hecho los de la Sexta con el cartel de su programa "Anónimos"? ¡Leche, es igual que el afiche de la película María Antonieta! Es que por no cambiar, no han cambiado ni el color de las pastillitas rosa-fucsia (posiblemente pantone ruby red) que decoran el texto!!!
(fin del inciso profesional)
Claro que me acuerdo de ti Flaca. Bienvenida de nuevo. Yo te digo que vayas a verla y punto. Nunca hay que guiarse de las críticas. Te pudes llevar unos chascos impresionantes. También puedes encontrarte con películas maravillosas que han sido tiradas por tierra por algún plumillas de tres peras al cuarto...
Besos a todos. C.
Comentario:
Hola Calamity!
Estoy de vuelta por estos lugares... (si te acuerdas de mi todavia!)
Que envidia! Roma!!! Disfrutalo por todos los que no podemos!!!
...y esa pelicula... parece que no es tan buena como se suponia, por lo que he escuchado...
Pero en fin, aunque existe tanto DVD y tanto pirateo, para mi es mucho mas magico ir al cine...
Ah, vi "El Ilusionista" el otro dÃa... buenÃsima!!!
Besines ilusionados,

Estoy de vuelta por estos lugares... (si te acuerdas de mi todavia!)
Que envidia! Roma!!! Disfrutalo por todos los que no podemos!!!
...y esa pelicula... parece que no es tan buena como se suponia, por lo que he escuchado...
Pero en fin, aunque existe tanto DVD y tanto pirateo, para mi es mucho mas magico ir al cine...
Ah, vi "El Ilusionista" el otro dÃa... buenÃsima!!!
Besines ilusionados,

Comentario:
Celebro que vayas a Roma.
No he visto la peli esa, la compraré a Mohamed para que Cheli la vea. No le diré nada, seguro que coincide contigo.
Pero, por lo que cuentas, parece una peli de abuelita leyendo el "Hola".
No he visto la peli esa, la compraré a Mohamed para que Cheli la vea. No le diré nada, seguro que coincide contigo.
Pero, por lo que cuentas, parece una peli de abuelita leyendo el "Hola".
Comentario:
Me ha encantado tu blog, tiene un tono muy calido y personal, es como si uno estuviera hablando con la amiga de hace anios.
(Sin "enie" ni acentos en estas maquinas inglesas ;))
No he estado en Roma, por cierto. Q disfrutes.
(Sin "enie" ni acentos en estas maquinas inglesas ;))
No he estado en Roma, por cierto. Q disfrutes.
Comentario:
Ni se me "escurriría" verla. Disfruta de Roma. Buena época para visitarla.
Comentario:
“pero... a esta tía se la cargaron, ¿no?" XDDDDDDD
Disfruta en Roma, Cal. Yo estuve allí el siglo pasado y recuerdo que me impactó mucho la capilla sixtina (yo tenía 16 o 17 años).
Ala, a pasarlo bien ;-)
Disfruta en Roma, Cal. Yo estuve allí el siglo pasado y recuerdo que me impactó mucho la capilla sixtina (yo tenía 16 o 17 años).
Ala, a pasarlo bien ;-)
Comentario:
unos vienen y otros van, de/a roma, digo.
tengo una teoría, y es que en roma, no hay romanos. independientemente de ser una cuidad pequeña, por sus calles no hay más que turistas; dónde están los nativos?
eso, sin tener en cuenta que cae la noche, y los ya de por sí, pocos seres vivos que se veían, desaparecen. y de repente te sientes en madrí; los únicos intrépidos, a la par que atrevidos, que recorren sus calles (las de roma), hablan en español...
tengo una teoría, y es que en roma, no hay romanos. independientemente de ser una cuidad pequeña, por sus calles no hay más que turistas; dónde están los nativos?
eso, sin tener en cuenta que cae la noche, y los ya de por sí, pocos seres vivos que se veían, desaparecen. y de repente te sientes en madrí; los únicos intrépidos, a la par que atrevidos, que recorren sus calles (las de roma), hablan en español...





