Tenemos tele nueva
Hola amigos blogueros.
Hoy puedo confesar con satisfacción que por fin tenemos una nueva tele en mi –perdón, nuestro- piso alquilado. Sí. Como alguno de vosotros sabéis el 21 de Marzo es un día importante para mi, pero además es el día en el que vence el contrato de arrendamiento del actual piso (por llamarlo de alguna manera ya que es un estudio prácticamente) donde vivo –uy, vivimos. Este año mi compañero pensó que sería interesante comentarle al casero el hecho de que nuestra vieja televisión no funcionaba con normalidad. Hombre, la verdad es que era muy saleroso ver como contraía y descontaría las imágenes la pantalla de la tele a modo de bomba a punto de estallar. Y también era muy gracioso ver cómo cada vez que se iba la luz -algo frecuente por otro lado- se desmemorizaban todos los canales.
El caso es que el compañero, con su jeta habitual, le pidió una tele nueva al casero. Y el casero que es un santo varón nos ha comprado una Telefunken nuevita que te cagas con sistema dual, pantalla plana (pero no LCD) y teletexto. Y yo que soy una especie de idiota andante me hice cargo de esperar al señor de la tele, cargar la tele antigua y poner la tele nueva mientras mi desvalido compañero estaba de vacaciones de Semana Santa.
En fin, que como después me fui yo también de vacaciones, dejé la tele en su sitio y sin polvo y con los canales básicos (La1, La 2, La 3, TeleMadrid, Telefive y el Pus) sintonizados. De paso también conecté el video y el deuvedé de mi compañero.
Pasaron los días y volví de la France. La tele seguía en su sitio. Mando a distancia, video y demás también. Y mi compañero de piso aún no había regresado de sus mega vacaciones largas que te cagas. Pero el lunes cuando arribé a casa me encontré con una curiosa estampa: mi compañero de piso tumbado en el sofá, mando en mano. Y diréis: ¿¡qué tiene de curioso eso si es lo único que hace?! No queridos, lo curioso no era eso, lo curioso era su cara de desbordante felicidad. No cabía en sí de gozo. Se le dibujaba una sonrisilla de oreja a oreja y estaba absorto mirando toooooodas las funcionalidades del mando a distancia (mirar croquis adjunto).

A medida que iba yo deshaciendo la maleta y salía y entraba de mi habitación, que está al lado del salón, vamos que está dentro del salón qué coño, veía diferentes menús y submenús en la pantalla de la tele y la sonrisa burlesca en la facciones de mi compañero de piso.
El martes vino mi paquete a buscarme a casa y mientras yo desayunaba él me decía: “estará pletórico tu compañero con la nueva tele, ¿no?”. A lo que yo le respondía entre galleta y galleta “ni te lo imaginas, seguro que ya ha sintonizado todos los canales basura de esta ciudad”. Y paquete me dice “no creo”. Mientras me encendía mi cigarro matutino le digo “mira”. Y sí, efectivamente se había sintonizado tooodos los canales de la tele en Madrid, inclusive Tele Sierra. Un ‘dechadito” de virtudes, sí, sí.
Y ayer mientras cenaba viendo el partido España-Serbia el hombre estaba todo emosionao explicándome todas y cada una de las funcionalidades de nuestra nueva tele. Ay, angelico, cuidado que eres simple.
Mañana más y mejor (eso espero). Besitos mil, C.
Hoy puedo confesar con satisfacción que por fin tenemos una nueva tele en mi –perdón, nuestro- piso alquilado. Sí. Como alguno de vosotros sabéis el 21 de Marzo es un día importante para mi, pero además es el día en el que vence el contrato de arrendamiento del actual piso (por llamarlo de alguna manera ya que es un estudio prácticamente) donde vivo –uy, vivimos. Este año mi compañero pensó que sería interesante comentarle al casero el hecho de que nuestra vieja televisión no funcionaba con normalidad. Hombre, la verdad es que era muy saleroso ver como contraía y descontaría las imágenes la pantalla de la tele a modo de bomba a punto de estallar. Y también era muy gracioso ver cómo cada vez que se iba la luz -algo frecuente por otro lado- se desmemorizaban todos los canales.
El caso es que el compañero, con su jeta habitual, le pidió una tele nueva al casero. Y el casero que es un santo varón nos ha comprado una Telefunken nuevita que te cagas con sistema dual, pantalla plana (pero no LCD) y teletexto. Y yo que soy una especie de idiota andante me hice cargo de esperar al señor de la tele, cargar la tele antigua y poner la tele nueva mientras mi desvalido compañero estaba de vacaciones de Semana Santa.
En fin, que como después me fui yo también de vacaciones, dejé la tele en su sitio y sin polvo y con los canales básicos (La1, La 2, La 3, TeleMadrid, Telefive y el Pus) sintonizados. De paso también conecté el video y el deuvedé de mi compañero.
Pasaron los días y volví de la France. La tele seguía en su sitio. Mando a distancia, video y demás también. Y mi compañero de piso aún no había regresado de sus mega vacaciones largas que te cagas. Pero el lunes cuando arribé a casa me encontré con una curiosa estampa: mi compañero de piso tumbado en el sofá, mando en mano. Y diréis: ¿¡qué tiene de curioso eso si es lo único que hace?! No queridos, lo curioso no era eso, lo curioso era su cara de desbordante felicidad. No cabía en sí de gozo. Se le dibujaba una sonrisilla de oreja a oreja y estaba absorto mirando toooooodas las funcionalidades del mando a distancia (mirar croquis adjunto).

A medida que iba yo deshaciendo la maleta y salía y entraba de mi habitación, que está al lado del salón, vamos que está dentro del salón qué coño, veía diferentes menús y submenús en la pantalla de la tele y la sonrisa burlesca en la facciones de mi compañero de piso.
El martes vino mi paquete a buscarme a casa y mientras yo desayunaba él me decía: “estará pletórico tu compañero con la nueva tele, ¿no?”. A lo que yo le respondía entre galleta y galleta “ni te lo imaginas, seguro que ya ha sintonizado todos los canales basura de esta ciudad”. Y paquete me dice “no creo”. Mientras me encendía mi cigarro matutino le digo “mira”. Y sí, efectivamente se había sintonizado tooodos los canales de la tele en Madrid, inclusive Tele Sierra. Un ‘dechadito” de virtudes, sí, sí.
Y ayer mientras cenaba viendo el partido España-Serbia el hombre estaba todo emosionao explicándome todas y cada una de las funcionalidades de nuestra nueva tele. Ay, angelico, cuidado que eres simple.
Mañana más y mejor (eso espero). Besitos mil, C.