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Como vaca sin cencerro
¡Qué pena hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Acerca de
Me gusta hablar. Muchas veces hablo conmigo mismo con tal de escucharme y soy tan inteligente que a veces no entiendo lo que digo.
-Oscar Wilde


No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo.
-Bill Cosby


La búsqueda de la perfección suele obstaculizar la mejora.
-George F. Will



Enlaces
Rinconcillos de la cuadra descencerrada
Sindicación
 
Silencio
No oír absolutamente nada que no esté provocado por la misma naturaleza. Es lo único que mi cuerpo (y mi mente) reclaman en este instante. Sordera social, mediática, política, laboral... Sordera.

Necesito al silencio como necesita agua el campo en agosto. Entrar a un comercio y que no te taladre el insoportable soniquete de la música comercial de turno. Ir en el autobús o en el metro y que nadie hable o por lo menos que nadie lo haga alto. Que se fundan todos los teléfonos móviles del mundo. Que se insonoricen los cláxones de los autos. Que el único sonido que llegue hasta mis oídos sea el taconeo de mis pasos sobre las aceras, el cantar de los pajarillos en los árboles, lujuriosos primaverales, el tintineo de la lluvia sobre los cristales.

Que cuando llegue al trabajo no se me fundan las neuronas con el traqueteo de la radio fórmula a todo trapo y las enmascaradas buenas maneras. Que las retransmisiones deportivas y las series de medio pelo no violen la intimidad de mi casa.

Necesito escribir y no me sale nada. El ruido me doblega a su camino vertiginoso y gris, a la rapidez, al aquí y ahora, a lo que no quiero. Me siento abocada al estruendo de la vida cuando lo único que quiero es una burbuja insonorizada para escuchar con claridad mi yo más profundo.


Vuelvo. Poco a poco, que pegar un acelerón tras tanto tiempo con el motor parado sólo se logra en la Fórmula 1 y yo no paso de simple utilitario, y si me apuro con poco reprís. Besos para todos, de nuevo. Cal.
 
Comentario:
¿Te cuento un secreto? En realidad, no dejé la bitácora, sólo me quedé callaito en un rincón, a ver qué pasaba.

El proyecto en papel, por cierto, totalmente abandonado.

Ay, si es que hay mucho que contar, Cal.
 
Comentario:
Gracias Portorosa. Como ya te dije en la bitácora de Miranda voy poco a poco. Leyendo todo aquello que me he perdido y recuperando el gusto por la escritura digital ad hoc. Otro besazo para ti (yo también me alegro mucho de veros).

Pues, qué decirte que no sepas Mot. Tú dejaste tu bitácora para emprender algo serio en papel y yo medio abandoné mi blog por empezar algo pseudo serio en papel vamos para seguir aprendiendo que es lo que más me g-usta del mundo mundial- y, desgraciadamente por mucho exceso de trabajo. Pero ya nos contaremos, tú tranquilo. Besos también para ti. Guárdame esos cánticos magníficos de pájaros para cuando nos volvamos a ver.
 
Comentario:
Ay, vente a mi casa, niña, que aquí los tengo muy bien enseñados (ahora estoy escuchando pájaros).

Y luego me preguntan que por qué no me voy a madrid. Pues mira, voy a guardar este post para usarlo en mi defensa la próxima vez que alguien haga la preguntita.

Me alegro verte. Vuelve poquito a poquito. ¿Y se puede preguntar qué estás escribiendo? Yo quiero saber, quiero, quiero.
 
Comentario:
Me alegro de verte, Calamidad.

Un beso muy grande.
 
Comentario:
Gracias, Natxo. Yo también echaba de menos esto de la blogocosa. Todavía estoy como tres en un zapato, pero intentaré tardar menos en escribir.

Ay, Rythmduel, ay, ¡si es que tengo que escribir por imperativo académico! Tú ya sabes. Tengo la absurda percepción de estar desaprovechando continuamente las oportunidades que la vida me brinda. Últimamente veo los trenes pasar y ni siquiera me cuestiono lo que va dentro de ellos. Ay, ay, ay.

Lo de los acelerones y las prisas aquí, Amanda, son codición sinequanon. Ni siquiera en Barcelona recargaré las pilas (a nivel tranquilidad, quiero decir). Pero, eso sí, no me va a quitar ni dios que escurra mis piececillos por la cálida agua del mar Mediterráneo. Vamos, palabrita del niño Jesús.

Gracias, Xavie. Dilo susurrando o a grito pelado, que me gusta, oyesss. Tengo que escribirte un correo. A ver cuándo saco tiempo (podría ser ahora, por ejemplo). No sé.

Besos a los cuatro. Cal.
 
Comentario:
Me alegro de que vuelvas (así, susurrando lo digo...)

Beso
 
Comentario:
Hola. Ya ves, aquí seguimos. Sin acelerones, sin prisas, no las necesitamos. Así, una visita de vez en cuando, tampoco queremos hacernos pesados. ;)

Un beso, guapetona. Disfruta en Barcelona.
 
Comentario:
Aquí estamos. No escribas. Lee. Calla. Compartimos tu silencio.
 
Comentario:
te echabamos de menos.

No